"Ella me robó el protagonismo en la historia pero yo voy a escribir el final"
NovelToon tiene autorización de aylustar para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
capitulo 8 el reino primavera
En ese momento, Dylan golpeó la mesa con furia y se negó a aceptar lo que acababa de escuchar.
—No… —se levantó de golpe—. ¿Por qué quieres ver a Harry?
—Es que… debo hablar algo con él —Celena jugó con sus manos, nerviosa.
Entonces, Dylan, enojado, arrinconó a Celena contra la pared. Su mirada ardía de celos.
—Te dije que tú eras mía. ¡Y no comparto lo que es mío! —susurró con intensidad, tocando su mejilla, acercándose más y más.
—¡Bloqueo! —dijo Celena, poniendo su mano en su rostro—. ¿De verdad crees que nunca vi esto, cielo? ¡Vi mil dramas!
—¿Qué es un drama? —preguntó Dylan, confundido.
—¡¿Qué es un drama?! Es una serie donde hay dos personas que actúan una historia de amor. ¡Y todos los ven!
—¿Es como la ópera? ¿O un libro? —curioso—. ¿Y quiénes los pueden ver?
—Todos. Bueno, algunos son para todos y otros para adultos —dijo con una sonrisa.
En ese momento, Celena se dio cuenta de que le estaba contando a un duque cosas que no eran precisamente comunes en su mundo.
—¿Estás diciendo que existen libros donde hay hombres embarazados? —Dylan ladeó la cabeza, sin entender del todo.
—¡Sí! Mire, en mi teléfono… —se interrumpió, recordando—. ¡Perdón, duque! No fue mi intención…
Pero Dylan comenzó a reír fuerte. Nunca lo había visto tan feliz. Celena pensó que se veía hermoso cuando Lisa no estaba cerca. Era libre de ser él mismo. Cuando Lisa estaba, él se centraba solo en ella y las desgracias comenzaban… Claro, porque ella era la protagonista. ¿O… ya no lo era?
—Eres muy inusual: hombres embarazados, teléfono, drama… —dijo Dylan, apoyando su mano sobre la cabeza de Celena—. Eres muy creativa, Celena Fall.
—Yo solo… me dejé llevar. Si no quiere que hable, no hablaré —respondió tímida.
—No. Creo que tú eres algo especial. Desde el día uno… solo tú me haces reír —ella lo miró sorprendida—. Nunca pude pensar por mí. Siempre fueron batallas tras batallas… y mi tío abuelo me hizo casarme muy joven. Ella era como tú.
—¿Cómo yo? ¿Tu esposa? —preguntó curiosa.
Él miró por la ventana. El viento entraba, despeinando su cabello. Sus ojos se llenaron de melancolía. Comenzó a entonar una canción con voz suave:
🎵 “En el reino había una mariposa.
Solo quería vivir, solo quería ser feliz…
Pero poco a poco, la mariposa fue perdiendo su amor…” 🎵
—Ella siempre cantaba esa canción… Creo que hablaba de sí misma. Por una propuesta de tierras que ni siquiera me interesaba, se casó conmigo. —Sus ojos se cristalizaron—. Cuando volví de la guerra… ella simplemente desapareció.
De pronto, alguien golpeó la puerta con fuerza.
—¡SEÑOR! ¡LA REINA DEL REINO DE PRIMAVERA LO NECESITA! —gritó un soldado, agitado—. Está enferma. Y necesita una medicina que solo se consigue aquí.
Dylan miró a Celena, suspiró profundamente y apretó los puños.
—Veo que al final… sí vas a ir al Reino de la Primavera —dijo, fastidiado.
—¡¿En serio?! ¡Qué emoción! —saltó y aplaudió.
En ese momento, la puerta se abrió de golpe… y Lisa cayó al suelo.
—¡Auch! —se levantó frotándose la pierna—. ¡Dolió!
—Por favor, Lisa… Usás como un kilo de vestido. ¡No te creo que te haya dolido tanto! —cruzó los brazos Celena.
—¿Cómo puedes decir eso? ¡A Lisa le dolió mucho! —fingió llorar—. ¡Duque, me duele! ¡A Lisa le duele mucho!
—Ya, Lisa. Solo caíste porque estabas escuchando cosas que no debías —le respondió Dylan, serio.
—Es que… escuché que la Reina de la Primavera está mal… y a Lisa le dio pena. ¡Gracias a ella tenemos las hermosas flores del ducado! —dijo con puchero.
—No llores, Lisa. Mira, iré con Celena y ayudaremos a la reina a curarse —le acarició el cabello.
Lisa apretó sus puños y gritó con voz firme:
—¡YO QUIERO IR TAMBIÉN AL REINO DE LA PRIMAVERA! ¡QUIERO IR!
Genial... Conozco esos berrinches baratos. Cuando éramos niñas hizo lo mismo para que no me lleven al zoológico. Y al final, le regalaron un viaje a Disneyland… ¡ni justicia hay en este mundo!
—Ya basta. Bien, irás. Solo porque podría aparecer un Nightfall —dijo Dylan, firme.
Otra vez cayó. Dylan, dejá de ser tan idiota… Aunque mejor no le digo que es un personaje de un libro. Podría cambiar el curso de todo.
El ducado estaba alterado. Ir al Reino de la Primavera era algo importante.
—Señorita Fall, cuídese —le dijo Oliva—. La duquesa quiere que cuide bien al joven.
—Pues… iremos con la chillona de Lisa —dijo Celena, cerrando su maleta con fastidio.
—¿Por casualidad estás celosa? Desde que vino el joven duque, no te hace caso —rió.
—¡No! ¿Celosa yo? ¡Por favor! —fingió una sonrisa—. Mi vida perfecta sería vivir en una cabaña, tener mis cultivos, ver flores, respirar tranquila… Un esposo amable. Solo quiero vivir lo que nunca pude disfrutar.
—Se nota que fue duro vivir con los Fall —dijo Oliva.
—¿Los Fall? No sé… No me acuerdo. Tuve un golpe muy fuerte —mintió.
Nos despedimos y subimos a los carruajes. Entonces, empezó la primera pelea.
—Bien, sube, Celena —dijo Dylan, tomando su mano.
—¡NOOO! —gritó Lisa—. ¿¡Por qué ella va contigo!? ¡¡Yo soy la sacerdotisa, no ella!!
—Celena es mi dama de compañía. Es lógico que esté conmigo en el carruaje. Tú vas con Agustina —le explicó Dylan.
—¡No! ¡Lisa irá con el duque! ¡Tú vas con Agustina! —empujó a Celena.
Lo sabía… esa zorra ya lo hizo una vez con Yohan, y ahora lo hace otra vez. Me echa… ya me va a conocer. Aquí no está su mamá para salvarla…
—No pasó nada, señor Dylan. Me iré en el otro —dijo Celena, alejándose.
Entró al carruaje y ahí estaba Agustina. Nunca la había visto en persona, pero había escuchado que le hacía la vida imposible a Lisa porque estaba convencida de que ella era la verdadera sacerdotisa.
—No puede ser… Tengo que viajar con una mujer pecaminosa —dijo Agustina, seria.
—¿Y qué te hace creer que yo soy pecaminosa? —preguntó Celena, firme.
—Por favor… Tu familia, los Fall, eran oscuros. No una plaga, pero casi. Por eso te dejaron… —rió—. A ver, dime… ¿cómo es el duque?
—¿Espera… qué me estás tratando de preguntar? —confundida.
—Espero que no sea que me estás tratando como una cualquiera, porque si es así… te bajo de este carruaje de los pelos.
—¡Sí, eres una cualquiera! —rió Agustina—. Mi ama Lisa dijo que seguro tuviste una noche con el duque, y por eso tienes ese puesto. O… ¿estás embarazada?
¡Bien, esto se pasó de la raya!
Celena se levantó con todas sus fuerzas:
—¡Yo no soy ninguna cualquiera! —dijo firme—. Y que sea la última vez que insinúas eso. Tu amada Lisa es más impura que yo… y que tú juntas.
Agustina se asustó. Celena sonrió. Recordó quién era Agustina. En la historia original, ella robaba las joyas de Lisa por envidia… y el duque se enteraba.
—¿Sabes? Sé que tú robas las joyas de Lisa —dijo seria—. Sería una lástima que todos lo sepan…
Eso es, Celena. Si le puedo ganar a Agustina… también puedo con la zorra de Lisa.
Agustina quedó en silencio. Viajaron durante siete días, pero el viaje fue soportable.
La nieve comenzó a derretirse. El suelo mostraba pasto y se olía el aroma de flores. El sol picaba en la cara. Habían llegado.
Las aldeas eran como una fantasía. Celena se sentía como Blancanieves. El castillo parecía un rosedal gigante. Las plantas eran de verdad. En el Reino de la Nieve eran de cristal.
Entonces, vio una silueta a caballo. Eran varios… pero uno destacaba entre todos: Harry.
—¡Vamos, chicos! ¡Uno, dos, tres! —aplaudió él, alegre—. ¡Vamos! ¡Esos caballos no se manejan solos!
—Señor Harry Sunflowers, el joven Dylan Winter y Celena Fall están aquí —anunció un mensajero.
✨Dato de hoy ✨
En el reino del invierno la planta son de cristal Pero el ducado tiene una plantas que son especiales son naturales son la envida hasta de la misma reina del invierno Pero eso es parte del secreto de la madre de dylan