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Zona De Amigos

Zona De Amigos

Status: En proceso
Genre:Escuela / Romance / Amor de la infancia
Popularitas:2.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Autor lucia

Estar en la zona de amigos es vivir en el infierno disfrazado de confianza.

Layla ama en silencio a Alexander, su mejor amigo, pero para él ella es solo una hermana: nunca la verá con otros ojos. Mientras tanto, Ryan, el chico que parecía no tener corazón ni sentimientos, se cruza en su camino y pone su mundo patas arriba.

De repente nada es sencillo. Alexander empieza a cuestionarse si en realidad ha estado mirando a la persona equivocada todo este tiempo. Y Ryan está dispuesto a todo para demostrarle que, a veces, lo que buscas no está donde crees… sino justo frente a ti.

¿Seguirá esperando a quien nunca la verá, o se atreverá a tomar el riesgo de amar a quien sí la mira como nadie más?

NovelToon tiene autorización de Autor lucia para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cap 6: La noticia

...Layla Morgan...

9 de septiembre del 2016

No es mi día, en serio.

Hoy no.

Salí corriendo de la casa cuando me di cuenta de que no habría quién llevara a mi hermano al colegio. No íbamos al mismo, así que mi madre tenía que hacer dos viajes cada mañana… hasta hoy, que ya podía moverme por mi cuenta. Pero si se enteraba de que ella no podía llevarlo, seguro me obligaban a hacerlo, por eso me fui antes de que me lo pidieran.

Conduje con mucho cuidado mi auto nuevo, respetando todas las señales y evitando cualquier rasguño. En solo diez minutos llegué al instituto. Aparqué y noté varias miradas curiosas: por más que quisiera pasar desapercibida, siempre era el centro de atención. Desde que empezamos la secundaria, Alexander, Madison y yo nos juntamos con los chicos más populares del lugar. No lo hicimos para ser famosos, al contrario: sin buscarlo, nos conocimos y descubrimos que no eran tan malos como decían todos.

Bajé rápido y fui a mi casillero a sacar los libros de historia, la primera clase del lunes. Me gustaba mucho esa materia; la profesora sabía captar la atención y casi nunca dejaba tareas. Era muy agradable, aunque no todos pensaban igual.

—¿Ese auto que acabas de llegar es tuyo? —escuché la voz grave de Alexander a mi lado. Giré despacio mientras cerraba la puerta y me encontré con su sonrisa. Asentí con timidez cuando lo miré.

El corazón me latía con fuerza. Me decía que era el sol de la mañana lo que me daba tanto calor, no su sonrisa ni sus ojos brillantes fijos en mí. Ese día vestía vaqueros azules, camiseta blanca, zapatillas del mismo color y, por supuesto, su chaqueta del equipo de básquet: era el capitán.

Sonreí al sentir sus brazos rodearme y apoyar la barbilla en mi cabeza. Inmediatamente recosté la mía en su pecho y le devolví el abrazo. Cada vez que me tocaba o me abrazaba, me ponía nerviosa y feliz a la vez. Pero sabía que no era la única: podía estar conmigo y, minutos después, hacer lo mismo con otra chica.

—Feliz cumpleaños —me dijo cerca del oído. Suspiré sin querer al tenerlo tan cerca; sentía que en cualquier momento me desmayaba. El corazón me iba a mil por hora y no quería separarme de él, pero unos segundos después soltó el abrazo y volvió a sonreír.

Me entregó una cajita pequeña, con un lazo rojo brillante. Al abrirla me sorprendí: era un collar con mi nombre. Me encantó.

—Muchas gracias —le dije muy contenta, sacándolo—. Es precioso.

—¿Quieres que te lo ponga? —preguntó señalando el regalo. Asentí al instante.

Me giré y aparté el pelo hacia adelante para que no le estorbara. Lo sentí cerrar el broche en mi cuello y luego me volví a mirarlo.

Teníamos algo pendiente de hablar.

Bueno, en realidad necesitaba saber qué había pasado el viernes por la noche.

—Alexander —lo llamé, porque se había quedado mirando el collar y eso me ponía más nerviosa—. Tenemos que hablar… de lo que pasó el viernes.

En cuanto lo dije, su sonrisa desapareció y sus ojos se apagaron. Se pasó una mano por el pelo, despeinándolo: era su costumbre cuando estaba nervioso o incómodo. Su expresión no me dejaba adivinar qué pensaba.

Solo esperaba no haber hecho ninguna tontería esa noche.

—Mira… —empezó a balbucear—. Si es por el beso, no te preocupes. Los dos estábamos muy bebidos y no sabíamos lo que hacíamos.

¿Beso?

¿Qué beso?

¿Nos habíamos besado?

—No te lo tomes a mal, fue solo un beso —añadió, recuperando la voz y la sonrisa—. No tiene por qué cambiar nada entre nosotros.

¡Dios mío!

¡Lo habíamos hecho y yo no lo recordaba!

—Yo… —intenté hablar, pero la voz no me salía. Me quedé helada, con el corazón a punto de salirse y sus palabras dándome vueltas en la cabeza.

“Solo fue un beso”, “nada cambia”. ¿Es que él no sintió nada? Yo no podía recordar, pero sabía que si había pasado, para mí habría significado todo. Odiaba el alcohol en ese momento: me había hecho olvidar ese instante.

Me sentía mal, muy mal. Y lo peor era no recordar nada: si me acordaba, seguro me dolería más. ¿Había estado tan borracha como para besarlo? ¿Qué más habría hecho? ¿Le habría dicho lo que sentía?

Tenía mil preguntas en la cabeza.

—No recuerdo nada —le confesé, desconcertada—. Ojalá pudiera acordarme.

Se quedó con la boca abierta.

—¿Cómo que no te acuerdas? —me miró, confundido—. ¿Ni siquiera… del beso?

Iba a salir corriendo, pero en ese momento sonó el timbre y, al mismo tiempo, me entró una llamada. Con sus ojos clavados en mí, me puse más nerviosa y saqué el móvil de entre la ropa interior: la falda no tenía bolsillos y era el único sitio donde podía llevarlo. Me moría de vergüenza.

Era mi hermano. ¿Qué querría ahora?

—Dime —contesté con voz cortante. Él seguía mirándome, pero callado.

—Hermana… —su voz sonaba agitada y empezó a toser sin parar. Me alarmé de inmediato; Alexander notó el cambio en mi cara.

—¿Qué pasa? —pregunté ya preocupada.

—Unos chicos… me han golpeado —decía entre toses—. Estoy sangrando mucho. No pude defenderme… por favor, ven.

Sentí un nudo en el pecho. Oírlo así me llenó de angustia: podía estar en peligro. Empecé a caminar hacia la salida, dejándolo allí parado en medio del pasillo y chocando con otros alumnos.

—¡Oye, ¿adónde vas?! —me gritó y me siguió hasta el aparcamiento. Por primera vez en mi vida, no le hice caso.

—¿Dónde estás? —le pregunté por teléfono, y solo escuché su respiración agitada—. ¡Dime dónde estás!

—Prométeme que no le dirás nada a mamá… no quiero asustarla —suplicó. Abrí la puerta del coche y me senté. No me importaba perder clases.

—Te lo prometo, pero dime ya —apreté el volante con fuerza, llena de nervios—. Por favor, dime.

—En el parque que está cerca de mi colegio… —contestó—. Date prisa, me duele todo y no puedo más. Aquí no hay nadie.

—Ya voy —le dije y colgué.

Salí del aparcamiento y, de lejos, me pareció verlo corriendo hacia mí, pero ya estaba en camino. Las dos escuelas quedaban a quince minutos, pero no podía tardar tanto: mi hermano me necesitaba ya.

Aceleré. La angustia y el miedo me dominaban. Sabía que iba demasiado rápido, pero no podía ir más despacio. Me salté semáforos y cambié de carril sin mirar bien: quería llegar ya.

El GPS decía que quedaban diez minutos, pero tenía que reducirlos. Pisé el acelerador a fondo y busqué un camino más corto. Giré bruscamente para entrar en otra calle y esquivé varios coches, escuchando cómo me pitaban por ir tan mal.

Ya no pensaba con claridad.

Miré el reloj: solo habían pasado cinco minutos, pero me parecía una eternidad. Las bocinas me distrajeron, levanté la vista y me di cuenta de que iba mirando al suelo y seguía acelerando sin parar.

Iba tan rápido que no vi a tiempo un perro que cruzaba la carretera. Frené, pero el coche no respondía. Grité, aterrada. Giré bruscamente para no atropellarlo, sin darme cuenta de que venía otro vehículo de frente. El otro conductor también reaccionó de golpe y, en ese instante, chocamos. Mi auto se levantó del suelo y empezó a girar sin control.

Sentí cómo las lágrimas me subían a los ojos y gritaba de pánico. Todo parecía ir muy lento. Me cubrí la cabeza con los brazos cuando las ventanas se rompieron y los cristales me cortaban la piel. Las cosas del interior salían despedidas y me golpeaban. En mi mente solo veía a mi hermano, herido y esperándome. Creí que le había fallado.

¿Saldría con vida de esto?

Pensé en mis padres: les había prometido conducir con cuidado y no lo había cumplido. La preocupación me había cegado y ahora estaba pagando las consecuencias. Me dolía todo el cuerpo, pero lo que más dolía era la culpa. Gritaba y lloraba, sin poder parar.

Ya no aguantaba más.

Sentí un dolor inmenso en todo el cuerpo, luego todo se quedó quieto. El coche chocó contra el suelo y, en un segundo, todo se puso negro.

...“En un segundo, la vida que conocía se rompió en mil pedazos igual que los cristales.”...

^^^Continuará…^^^

1
Mary Ney
Que esta vez si pueden compartir sin interrupción Ryan y Soleil. Gracias escritora por los capítulos quiero leer como Ryan se va metiendo en su corazón y pensamientos sin que ella se de cuenta, porque el es sincero y enfrenta todo sin miedo☺️☺️.
Mary Ney
Ryan tiene que enamorar Soleir quiero vivir junto a ustedes su amor☺️☺️☺️☺️🥰🥰🥰
Mary Ney
Soleil Agarra otro pez, pez toma consejo y no te quedes en el mar conquistar el Soleil más capítulos
Mary Ney
Espero Solecito se de un nueva oportunidad de enamorarse Bryan empieza a trabajar en eso no eres brillante en los estudio pero tendrás otras cualidades ☺️más capítulos por favor
Mary Ney
Alexander si conoce a su amiga sabes que ella siempre le gustaste así que tu mismo te aferres algo que no era☺️
Yuleima Lucena
que Alexander tan egoísta ni lava ni presta la batea ojalá Ryan la conquiste
Mary Ney
Ojalá, Ryan logre conquistar a su solicito y viva un amor bonito y único, aunque sus clases son diferentes gracias escritora por los capítulos
Mary Ney
Espero no ande colocando condiciones lis verdaderos amigo no se condicionan☺️
Mary Ney
Ojalá encuentre su lugar con estos tres chicos, Ray no la defraude, Jacob es un buen amigo celebra con sus amigo verdaderos ☺️ más capítulos
Mary Ney
Hola escritora yo la veo bien si tiene algo ya planteado nosotros lo aceptamos gracias por el capitulo muy bueno y como siempre queremos más ☺️
Azastyle: Gracias por tu comentario, es que quería saber si la portada representaba en si a la trama🙂‍↕️
total 1 replies
Mary Ney
Ryan has yu lucha Con tu Solecito
Mary Ney
Solicito tiene el amor al frente☺️
Azastyle: Ella la más ciega 🙂‍↕️
total 1 replies
Mary Ney
Muy buen capítulo
Mary Ney
Alexander no come ni deja comer a los demás, Ryan ojalá logre conquista solicito. Solicito merece a alguien que la quiera no la sobra.☺️más capítulos
Mary Ney
Más capítulos por favor escritora ☺️
Yuleima Lucena
excelente
Estefanía de los Santos
me encanta la historia ya veremos como se da ese romance
Estefanía de los Santos
me encanta la historia ya veremos como se da ese romance
Azastyle: Gracias por el apoyo🙂‍↕️🤧
total 1 replies
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