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Entre Nosotros

Entre Nosotros

Status: En proceso
Genre:Fantasía LGBT / Yaoi / Romance / Completas
Popularitas:875
Nilai: 5
nombre de autor: Leamsi Espinoza

En la Facultad de Mecatrónica de Seúl, el amor está estrictamente prohibido por la competencia. Seo-jun (Líder del Grupo A) y Min-jae (el genio del Grupo B) son rivales declarados ante el mundo, pero amantes en secreto. Cuando el comité escolar manipula sus calificaciones para separarlos y obligarlos a competir por una beca única a Alemania, una red de secuestros y corrupción sale a la luz. Decididos a destruirlos, caen en una emboscada donde la Directora de la facultad les apunta con un arma. En un segundo de desesperación, Jae recibe una bala para salvar a Jun. ¿Podrá su amor sobrevivir a la muerte?
¡Descubre este apasionante thriller universitario lleno de romance, hackeos y traición!

NovelToon tiene autorización de Leamsi Espinoza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Fuerza De Atracción

Min-jae no pudo concentrarse durante el resto de la clase de diseño mecatrónico. Sentir la presencia de Hyun-woo a su lado, oliendo a la misma colonia de menta que usaba en la secundaria y hablando con esa confianza desbordante, lo mantenía en un estado de alerta constante.

—Entonces, Jae-jae, el profesor me dijo que podemos usar mi servidor privado para subir los avances de la simulación del Grupo B —decía Hyun-woo, inclinándose sobre la libreta de Min-jae, trazando una línea con su bolígrafo—. Así no tendrás que desvelarte tanto en los laboratorios de la escuela. Sé cuánto odias perder horas de sueño.

—Ah... sí, gracias, Hyun-woo. Sería de gran ayuda —respondió Min-jae, intentando apartar suavemente su hombro del de su antiguo amigo sin que pareciera un desplante grosero.

—Oye, Hyun-woo, eres un salvavidas —intervino Ji-hoon desde el otro extremo de la mesa—. Con Min-jae siempre tenemos que pelearnos por los recursos del servidor local porque el maldito Grupo A se la pasa saturando el ancho de banda. Especialmente Seo-jun.

Al escuchar ese nombre, Hyun-woo enarcó una ceja y miró a Min-jae con curiosidad—. ¿Seo-jun? ¿El chico alto del Grupo A con el que te quedaste viendo ayer en el pasillo?

—El mismo —asintió Soo-ah, rodando los ojos—. Son enemigos jurados desde la preparatoria. Si las miradas mataran, la facultad de ingeniería ya se habría quedado sin sus dos mejores promedios.

—Ya veo... —murmuró Hyun-woo, regresando su atención a Min-jae con una sonrisa indescifrable—. Así que sigues metiéndote en peleas con la gente equivocada, Jae-jae.

En cuanto sonó el timbre que daba fin a las clases del día, Min-jae fue el primero en guardar sus cosas. Necesitaba aire fresco y, sobre todo, necesitaba procesar la tormenta que se le venía encima. Se despidió rápidamente de su equipo y caminó a paso veloz hacia el pasillo que conducía a la salida trasera del edificio de ingeniería, una zona poco concurrida a esa hora.

Sin embargo, antes de llegar a las escaleras de emergencia, una mano fuerte lo sujetó del brazo con una brusquedad que lo obligó a dar un giro de ciento ochenta grados.

Min-jae fue empujado con fuerza hacia el hueco oscuro debajo de las escaleras de concreto. Su espalda chocó contra el muro y, antes de que pudiera soltar un insulto, el cuerpo alto y pesado de Seo-jun lo acorraló, bloqueándolo por completo con ambos brazos apoyados a los lados de su cabeza.

—¿Se puede saber qué demonios te pasa, Jun? —escupió Min-jae, recuperando de inmediato su postura defensiva—. Casi me tiras la mochila.

Seo-jun no respondió de inmediato. Su rostro estaba tenso, la mandíbula tan apretada que se le marcaban las venas del cuello, y sus ojos oscuros brillaban con una furia fría que Min-jae no le había visto nunca, ni siquiera en sus peores peleas académicas.

—¿Quién es él, Jae? —soltó Seo-jun, su voz sonando como un rugido sordo en el espacio confinado.

—¿De qué estás hablando? Quítate de encima.

—No me voy a quitar una maldita sección hasta que me digas quién es el infeliz que te estaba tocando el cabello en tu salón —exigió Jun, dando un paso más hacia adelante, pegando su pelvis contra la de Jae con una exigencia posesiva—. Te vi desde el pasillo. Estabas callado, dejándote querer, con la cara roja. A mí me lanzas zarpazos cada vez que te respiro cerca, pero a ese imbécil le sonríes. ¿Quién es?

Min-jae sintió un vuelco en el estómago al darse cuenta de que Jun lo había estado espiando, pero su orgullo herido y la adrenalina del momento lo hicieron responder con la misma agresividad.

—Se llama Hyun-woo. Es un amigo de la infancia y está en mi equipo ahora. ¿Y qué si me toca el cabello? No es de tu incumbencia, Jun. Tú y yo no somos nada fuera de esa maldita habitación de herramientas —desafió Min-jae, clavándole los ojos con rabia.

Esa respuesta fue el detonante. Seo-jun soltó un bufido de risa amarga y, sin previo aviso, sujetó la barbilla de Min-jae con los dedos, obligándolo a levantar el rostro.

—¿Que no somos nada? —repitió Jun entre dientes, sus ojos bajando hacia el cuello de Jae—. Llevas mis marcas en tu piel en este mismo segundo, Jae. Tu cuerpo todavía está lleno de mí desde ayer. No vas a dejar que otro tipo te mire de esa manera mientras seas mío en secreto.

Seo-jun lo besó. Pero no fue un beso de deseo como el del cubículo; este fue un castigo. Jun mordió su labio inferior con fuerza, reclamando su territorio, obligando a Min-jae a abrir la boca para ahogar un gemido de dolor que rápidamente se transformó en un jadeo de pura sumisión. El control que Jae creía tener sobre la situación se desmoronó cuando las manos de Jun bajaron hacia sus caderas, apretándolas con una fuerza que dejaría marcas al día siguiente.

Min-jae intentó empujarlo, pero sus propias manos terminaron enredándose en la sudadera de Jun, jalándolo más hacia él, respondiendo al beso con la misma intensidad tóxica. La fuerza de atracción entre ellos era destructiva, un cortocircuito que ignoraba la lógica.

Cuando Jun finalmente se apartó, sus respiraciones eran pesadas y ruidosas en el hueco de la escalera. El labio inferior de Min-jae estaba ligeramente partido, brillando por la saliva.

—Él es del pasado, Jun... —consiguió decir Min-jae, con la voz temblorosa pero la mirada fija—. No tienes por qué ponerte así.

Seo-jun limpió el rastro de sangre del labio de Jae con el pulgar, de una manera extrañamente suave que contrastaba con la violencia de hace un momento.

—No me importa qué haya sido de tu pasado, Jae. Pero si veo que ese imbécil te vuelve a tocar así en público, voy a romper el trato de mantener esto en secreto y le voy a demostrar a toda la facultad a quién le perteneces realmente. Quedas advertido.

Jun dio un paso atrás, acomodándose la chaqueta, y se alejó por el pasillo sin mirar atrás, dejando a Min-jae apoyado contra el muro de concreto, con el corazón latiéndole desbocado en el pecho y el presentimiento de que Hyun-woo no iba a ser el único problema en su sistema.

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Sigma rd
realmente no entendí mucho, me parece que hay muy poco enemys y demasiado to lovers en el primer capítulo, no esperaba que el ambiente cambiara en tan solo unos párrafos
Leamsi Espinoza: quise enfocar su 'rivalidad' en el orgullo y la competencia, más que nada por el deseo de jun de 6 años jaja, pero conforme avanza la historia se explica que solo era orgullo de ambos, por eso no profundizó ese punto, pero muchas gracias 🥰
total 1 replies
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