“La noche que Alessia Duarte perdió su taller, también conoció al hombre que podía cambiar su destino… o destruir su corazón.”
“Sebastián Ferrer pensó que solo había encontrado a una costurera talentosa… hasta que descubrió que ella era la mujer que podía derrumbar todos sus secretos.”
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¿A quién le pertenece el diseño?
El silencio en el estudio era tan pesado que parecía cortar el aire.
Todos los diseñadores observaban la escena con curiosidad y tensión.
Sebastián Ferrer avanzó lentamente entre las mesas.
Su mirada oscura se posó primero en el boceto que Valentina sostenía y luego en Alessia.
—Explíquenme —dijo con voz firme.
Valentina habló primero.
—Encontré este diseño esta mañana sobre una de las mesas —dijo levantando el papel—.
Pero parece que nuestra nueva diseñadora afirma que es suyo.
Los ojos de Sebastián se movieron hacia Alessia.
—¿Es cierto?
Alessia sintió que el corazón le golpeaba el pecho.
—Sí —respondió—. Lo terminé anoche y lo guardé en mi carpeta.
Valentina soltó una pequeña risa.
—Curioso.
—Porque yo lo encontré aquí esta mañana.
Los murmullos comenzaron a recorrer el estudio.
Lucas miraba a Alessia con preocupación.
Sebastián extendió la mano.
—Dámelo.
Valentina le entregó el boceto.
Sebastián lo observó con atención.
Durante varios segundos nadie habló.
Sus ojos recorrían cada línea, cada trazo.
Alessia apenas podía respirar.
Finalmente Sebastián levantó la mirada.
—Este diseño —dijo lentamente—
—No parece algo que alguien haya copiado.
Valentina frunció ligeramente el ceño.
—¿Qué quieres decir?
Sebastián volvió a mirar el papel.
—Tiene demasiados detalles personales.
Luego miró a Alessia.
—Dime algo.
Ella tragó saliva.
—Sí.
—¿Puedes hacerlo otra vez?
El estudio quedó completamente en silencio.
Valentina cruzó los brazos con una sonrisa confiada.
Alessia dudó un segundo.
Pero luego levantó la cabeza.
—Sí.
Sebastián señaló la mesa de trabajo.
—Entonces demuéstralo.
Alessia caminó hacia la mesa con el corazón latiendo con fuerza.
Tomó un lápiz.
Las miradas de todos estaban sobre ella.
Especialmente la de Sebastián, Y también la de Valentina.
Alessia cerró los ojos un segundo y comenzó a dibujar.
Las líneas salían rápidas, seguras, Curvas elegantes, Detalles en la cintura y El mismo estilo que había creado la noche anterior.
Pasaron varios minutos.
Nadie se movía.
Finalmente Alessia dejó el lápiz.
—Listo.
Sebastián se acercó.
Tomó el papel.
Y lo comparó con el otro diseño.
Eran prácticamente idénticos.
Lucas soltó un suspiro de alivio.
Pero Valentina permanecía inmóvil.
Sebastián levantó la mirada.
—Creo que ya tenemos nuestra respuesta.
El estudio volvió a llenarse de murmullos.
Valentina apretó los labios.
—Eso no prueba nada.
Pero Sebastián la interrumpió.
—Prueba lo suficiente.
Sus ojos se posaron nuevamente en Alessia.
Había algo diferente en su mirada ahora.
Interés, Curiosidad, y algo más peligroso.
—Buen trabajo —dijo finalmente.
Aquellas palabras hicieron que el pecho de Alessia se llenara de alivio.
Pero Sebastián no había terminado.
Se acercó un poco más a ella.
Lo suficiente para que solo ella escuchara lo que dijo después.
—Pero ten cuidado.
Alessia lo miró confundida.
—¿Por qué?
Sebastián bajó la voz.
—Porque en este lugar el talento suele crear enemigos.
Alessia entendió inmediatamente a quién se refería.
Valentina.
En ese momento la mujer tomó su bolso con brusquedad.
—Si ya terminamos con este espectáculo tengo trabajo que hacer.
Y salió del estudio.
Pero cuando pasó junto a Alessia, susurró algo en voz baja.
—Esto no se ha terminado.
Alessia sintió un escalofrío.
Sebastián observó todo en silencio.
Después se volvió hacia ella.
—Mi oficina. En diez minutos.
Alessia parpadeó.
—¿Yo?
—Sí; Y se marchó.
Lucas se acercó de inmediato.
—Creo que eso es bueno ¿no?
Pero Alessia no estaba segura, Porque algo en la mirada de Sebastián le decía que aquella conversación no sería solo sobre el diseño.
Y por primera vez desde que lo conoció Alessia empezó a preguntarse algo.
¿Por qué el hombre más poderoso de Ferrer Fashion no podía apartar los ojos de ella?