Después de la devastadora pérdida de su madre, Ayla se ve obligada a vivir con su padrastro en el Morro da Rocinha, en Río de Janeiro, donde es sometida a innumerables formas de abuso y violencia. En medio de la desesperación, busca consuelo en noches de alcohol, hasta que un encuentro casual con un grupo de amigos, liderado por Sombra, el dueño del morro, cambia el rumbo de su vida.
Con la ayuda de Sombra, Ayla finalmente logra liberarse de las garras de su padrastro.
Enfrentando traumas del pasado y nuevos desafíos, Ayla descubre que su historia está lejos de terminar. La batalla por la paz y estabilidad apenas comienza, y tendrá que superar muchos obstáculos para encontrar finalmente la tranquilidad que tanto anhela.
NovelToon tiene autorización de Carol Nami para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 21
Capítulo Veintiuno
William ( Sombra)
Dos semanas han pasado y las cosas están demasiado tranquilas, puse hombres detrás de Raul y descubrí que se fue a São Paulo, estaba en contacto con uno de mis aliados allá que me estaba ayudando a rastrearlo.
Descubrí también que Veneno volvió recientemente a su favela y ya estaba programando una invasión para atrapar al hijo de puta.
Ayla y yo estábamos demasiado bien, ella era increíble en todas las maneras posibles, nos entendíamos en todo, ella me ayudaba con las cosas en la boca y yo no me despegaba de ella, solo cuando ella iba a estar con las chicas.
Noté que algunos graciosos se quedaban mirando para ella y no tenían chance conmigo, daba una paliza en general.
Hoy fuimos al baile y llegué primero con los chicos, estaba ansioso por ver a mi pequeña, estuve todo el día fuera y ni siquiera nos vimos bien.
Cuando ella entró en el área del baile con las chicas, BN nos codeó, así que miré a mi diosa, ella estaba demasiado linda, mi corazón hasta se equivocó en los latidos.
El baile estaba maravilloso, aún más con la noticia de que BN iba a ser padre, el grandote lloró como un bebé, ese era su sueño y todos nosotros lo sabíamos.
Ayla estaba bailando para mí y ya me estaba volviendo loco, ella nunca había hecho eso y yo ya estaba prendido fuego, estábamos juntos cuando ella se giró y dijo que tenía una sorpresa para mí, me puse todo curioso con eso.
Volvimos a casa con mi madre y así que llegamos nos sentamos en el sofá de la sala y comenzamos a besarnos, yo amaba los besos de Ayla, eran demasiado ricos y si pudiera la besaría un día entero.
Nuestro beso comenzó a calentarse y ya sentí mi miembro endurecerse, me alejé un poco y respiré, sabía que tenía que esperar a que ella decidiera cuándo íbamos a tener sexo y a mí ni me importaba eso, yo amaba a Ayla y esperaría por ella por años.
Así que me alejé, ella abrió una sonrisa y se levantó del sofá, ella levantó la mano para mí. — Vamos, voy a darte tu regalo. — Ella dijo sonriendo.
Tomé su mano animado y ella me guio a su cuarto, entramos y ella pidió que yo me sentara en la cama y fue hasta el baño, me quedé esperando allá quietito, más mis manos ya estaban sudadas, yo era bien ansioso y cuando se trataba de Ayla ella siempre me sorprendía.
— Amor apaga la luz y prende la tv. — Ella gritó del baño.
Me levanté e hice lo que ella mandó. Me senté en la cama de nuevo y grité que ya había hecho eso.
La puerta del baño abrió y cuando ella salió mi corazón casi paró de latir, ella estaba usando una lencería negra que la dejaba rica para carajo, me levanté de la cama y ella vino caminando de forma sensual hasta mí.
— Amor del cielo, si quieres matarme hoy, ¿la sorpresa es un infarto, no? — Dije colocando la mano en el pecho.
Ella dio una risa rica y se aproximó a mí. La jalé para un beso y ese era diferente, ella invadió mi boca con un fuego que nunca había visto en ella.
Ella se alejó y me empujó en la dirección de la cama haciéndome sentar. Ella vino hasta mí y sentó en mi colo de frente con una pierna de cada lado y nuevamente atacó mi boca, acaricé su espalda con mis manos y llevé una hasta su cabello, la jalé para atrás alejando nuestro beso y comencé a besar su cuello.
Ella gimió bajito haciéndome erizar todo. Mi miembro ya estaba siendo aplastado por el calzoncillo y el pantalón.
Ella comenzó a menearse encima de mí y ya me estaba volviendo loco de tesón.
— Amor es mejor que paremos, yo ya estoy sin control de mi amiguito aquí. — Digo alejándome sofocado.
Ella me mira y abre una sonrisita maliciosa — Yo quiero amor, estoy lista.
Miré para ella con los ojos arreglados y ella dio risa. Yo solo podía estar soñando. — ¿Estás segura amor? No quiero que hagas eso contra tu voluntad.
— Yo quiero amor, esa es mi sorpresa para ti, yo te amo William y quiero tenerte de todas las formas, no voy a dejar que cosas malas de mi pasado estropeen mi futuro. Yo te quiero grandote. — Ella bajó el rostro y comenzó a besar mi cuello.
Puta mierda, yo estaba feliz para carajo no voy a negar. La jalé para un beso lleno de ganas, me levanté de la cama con ella en mi colo y la acosté sobre las sábanas, me quedé por encima de ella aún besando sus labios carnosos.
Fui pasando la mano por todo su cuerpo y ella gemía sobre nuestro beso. Me alejé y comencé a quitarme mi ropa, ella se quedó mirando con los ojos brillando. Me quedé apenas de calzoncillo y ella estaba babeando mirando para mi volumen.
Me agaché de vuelta encima de ella y me acosté en medio de sus piernas y comencé a besarla nuevamente. Paré el beso y fui besando cada parte de su cuerpo, quité su lencería y me quedé admirando su cuerpo, volví a besar cada pedacito de ella, lamí sus senos, su barriga y ella gemía rico.
Fui bajando hasta su intimidad y cuando me quedé de frente para ella, me dio agua en la boca, miré para mi pequeña e imploraba con la mirada para que yo continuara, di una sonrisa y me sumergí en medio de sus piernas.
Comencé a mover mi lengua en su clítoris y ella gemía bajito, aumenté la velocidad y ella arqueó la espalda en la cama, sentí su mano en mi cabello y ella comenzó a menearse en mi cara.
Su cuerpo tembló y una vez más intensifiqué, ella no aguantó mucho y se deshizo todita, la invadí con mi lengua y chupé cada gota de su miel que por señal era deliciosa.
Erguí mi cabeza y miré para ella, la misma estaba con una sonrisa en el rostro y toda rojita, me levanté y me quedé por encima de nuevo, invadí su boca con un beso, sentí su mano ir hasta mi calzoncillo y luego mi miembro ya estaba para fuera, ella alisó él, lo que me dejó con más tesón.
Abrí más las piernas de ella y agarré mi pene, pasé él por su entrada que estaba encharcada y ella gimió.
— Amor, si no quieres yo paro. — Digo mirando para ella con cariño.
— Continúa amor, yo quiero. — Ella dijo.
Abrí una sonrisa y fui entrando en ella con calma. Ella hizo una cara de dolor y paré en la hora. — ¿Está todo bien pequeña?
— Está sí amor, puedes continuar. — Ella dijo.
— Si duele tú me dices amor y yo paro, voy con calma ¿está bien? — digo dando un sello en sus labios.
Ella apenas asintió con la cabeza y mordió los labios. Continué entrando dentro de ella y carajo ella era apretadita demás, cuando invadí ella por completo paré y miré en sus ojos, la besé con amor y comencé a moverme despacio. Ella agarró en mis brazos y yo paré una vez más.
— Continúa Amor. — ella dijo con los ojos cerrados.
Continué a moverme y ella comenzó a gemir rico, mi cuerpo ya estaba prendido fuego, parecía hasta que yo estaba soñando.
— Carajo Ayla, tú eres tan apretadita mi amor. — Dije aumentando un poco el ritmo.
— Más fuerte amor. — Ella imploró.
No aguanté y comencé a estocar con fuerza, ella clavó sus uñas en mi espalda y viró los ojos, me quedé con más tesón aún, invadí su boca y comencé a estocar más rápido, el barullo de nuestros cuerpos chocándose y los gemidos ahogados de Ayla inundaban el ambiente, sentí su cuerpo relajar y su conch@ apretar mi miembro, sabía que ella iba a gozar, llevé mi mano rápido hasta su punto y comencé a menear haciendo ella contorcerse de placer, ella soltó un gemido alto y comenzó a temblar debajo de mí, no aguanté y salí de dentro de ella y gozé para fuera.
Me acosté a su lado y jalé su cuerpo para cerca del mío, estábamos sofocados. Esa fue la mejor noche que tuve en mi vida.
— ¿Gustó, mi amor? — Pregunté acariciando su espalda.
— Amé grandote, fue maravilloso. — Ella dijo bajito.
Me levanté y la agarré en el colo, ella estaba un poco flaca y tengo certeza que estaba dolorida, llevé ella para el baño y prendí la ducha en el tibio, coloqué ella en el suelo y agarré la esponjita y coloqué jabón, pasé por todo cuerpo de ella, después ayudé ella a secarse y ella fue a colocar una ropa para dormir.
Terminé mi baño y me cambié, fui hasta la sala y agarré un remedio para dolor, agarré un vaso de agua y llevé para el cuarto.
— Toma amor, va a ayudar con el dolor. — Entregué a ella.
Ella abrió una sonrisa y tomó el remedio. Me acosté a su lado y la jalé para mis brazos, di un beso en su cuello y comencé a acariciar su cabeza.
— Te amo Ayla.
— Te amo William.
Después de un tiempo nosotros dos dormimos.