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La Vida Con Hombres Bestias Es Muy Candente 2

La Vida Con Hombres Bestias Es Muy Candente 2

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Bestia / Harén Inverso
Popularitas:3.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Ruczca

TEMPORADA 2 DE LA NOVELA "LA VIDA CON HOMBRES BESTIAS ES MUY CANDENTE".

NovelToon tiene autorización de Ruczca para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 7

Intenté levantarlo, tomando sus manos para que se pusiera de pie.

Pero cuando tiré suavemente de él, nuestros rostros quedaron demasiado cerca.

Antes de que pudiera reaccionar…

Aethon Sylvariel me besó.

Mis ojos se abrieron por la sorpresa.

Un estremecimiento recorrió todo mi cuerpo, una sensación cálida y desconocida que se extendió desde mi pecho hasta la punta de mis dedos. Era distinta… diferente a todo lo que había experimentado antes.

Su beso fue intenso, lleno de emociones que había guardado durante tanto tiempo.

Por un instante intenté separarme, mi mente confusa por lo repentino de la situación.

Pero sus labios eran cálidos… insistentes… y algo en mi corazón, ese amor que había quedado congelado en el tiempo, comenzó a derretirse.

Sin darme cuenta, terminé cediendo por un momento a aquel beso lleno de fervor.

Pero al final reaccioné.

Con el rostro completamente rojo, lo aparté suavemente, llevándome una mano a los labios.

—A-Aethon… —murmuré, terriblemente avergonzada.

Entonces él dijo con voz baja, aún muy cerca de mí:

—Lo siento… pero ya no quiero seguir conteniéndome.

Sus ojos verdes me miraban con una intensidad que hacía que mi corazón latiera con fuerza.

—Durante demasiado tiempo guardé esto para mí —continuó—. En el otro mundo pensé que siempre tendríamos más tiempo… que podría decírtelo después de la guerra.

Aethon bajó un poco la mirada, como si recordara ese pasado con cierta culpa.

—Pero cuando desperté aquí… y creí que todos habían muerto… —su voz se volvió más suave— pensé que también te había perdido a ti.

Luego volvió a mirarme.

—Ahora apareces frente a mí otra vez… viva… con tus hijos… —una pequeña sonrisa triste cruzó su rostro—. Ya no quiero seguir arrepintiéndome de lo que no dije.

Sus manos, que aún sostenían las mías, se apretaron ligeramente.

—No tienes que responder ahora, Aelina —dijo con suavidad—. Pero mis sentimientos… son reales.

Luego añadió con una pequeña sonrisa más tranquila:

—Y ese beso… también lo fue.

Entonces algo hizo clic en mi mente.

Mis ojos se abrieron de golpe.

—¡Tú…! —dije sorprendida—. ¿Acabas de formar un vínculo?

Lo miré con incredulidad.

—¡Si no tuvieras la apariencia de un elfo juraría que eres un zorro! —añadí, entre avergonzada y sorprendida—. ¡Elfo astuto!

Aethon soltó una pequeña risita, suave y casi divertida.

Su expresión no mostraba arrepentimiento… más bien una tranquila determinación.

—Tal vez fue un poco sucio lo que hice —admitió con calma.

Sus ojos verdes se suavizaron al mirarme.

—Pero mis sentimientos son sinceros.

Luego añadió con una firmeza que hizo que mi corazón volviera a estremecerse.

—Incluso si no me aceptas… quería darte mi vínculo.

Sus palabras fueron lentas, pero llenas de convicción.

—No pienso tener, en esta vida ni en ninguna otra… a otra mujer que no seas tú.

Entonces Aethon bajó la mirada hacia la cesta.

Sus ojos se posaron en los dos pequeños cachorros que dormían tranquilamente, ajenos a todo lo que estaba ocurriendo a su alrededor.

Durante unos segundos no dijo nada.

Luego habló con una voz mucho más suave.

—Realmente… quiero que sean mis hijos.

Extendió la mano lentamente, esta vez sin dudar, y con extrema delicadeza acarició la cabecita de uno de los pequeños.

Su expresión cambió ligeramente, volviéndose cálida… casi tierna.

—No me importa de quién provenga su sangre —continuó—. Si son tus hijos… entonces para mí ya es suficiente.

Sus dedos se movieron con cuidado para no despertarlos.

—Los cuidaré… los protegeré… y los veré crecer.

Luego levantó la mirada hacia mí nuevamente.

—Como si hubieran nacido de mí mismo.

Avergonzada, tomé rápidamente la cesta con mis hijos entre mis brazos.

Mi corazón aún latía con fuerza por todo lo que acababa de pasar.

—Lo… lo pensaré —dije finalmente, sin atreverme a mirarlo demasiado.

Y antes de que pudiera añadir algo más, salí de la habitación, dejándolo todavía arrodillado en el suelo.

Cuando ya estaba a punto de cruzar la puerta, escuché su voz detrás de mí.

—Aelina Moonveil… —dijo Aethon Sylvariel.

Me detuve un segundo.

—Nos vemos en la cena.

Lo dijo con un tono extrañamente hechizante, suave pero lleno de intención.

Sentí cómo el calor volvía a subir a mi rostro.

—¡S-sí! —respondí nerviosamente apresurada.

Y entonces salí casi corriendo por el pasillo.

Cuando Aelina Moonveil finalmente se marchó, la habitación quedó en silencio.

Los ojos verdes de Aethon Sylvariel brillaron con una intensidad distinta.

Lentamente levantó una mano y se tocó los labios, recordando el beso que acababa de robarle.

Una pequeña sonrisa apareció en su rostro mientras parecía saborear aquel momento.

—Aelina… —murmuró para sí mismo.

Su mirada se volvió más profunda.

—Ya no soy el mismo de hace miles de años que conociste.

Sus dedos aún descansaban sobre sus labios.

—No me quedaré quieto esta vez.

Una determinación silenciosa se reflejó en sus ojos.

—Te seduciré… el tiempo que sea necesario…

Hizo una pequeña pausa.

—Hasta que decidas ser mía por tu propia voluntad.

.

.

.

-- MÁS TARDE --

Más tarde, cuando llegó la noche, fui guiada hacia el comedor del castillo.

Cuando llegué frente a las grandes puertas de madera tallada, los guardias las abrieron respetuosamente para mí.

Entré con un poco de cautela.

Al cruzar el umbral… me quedé inmóvil por un instante.

El interior de la habitación parecía salido de un cuento antiguo.

Altas ventanas arqueadas ocupaban casi toda la pared, permitiendo ver el bosque nocturno iluminado por la suave luz de la luna. Las ramas de enormes árboles se extendían incluso hacia el interior, como si el castillo hubiera sido construido alrededor de ellos.

Una gigantesca rama atravesaba el techo con elegancia natural, cubierta de enredaderas y hojas verdes que descendían suavemente por la sala.

Pequeñas lámparas cálidas colgaban entre las ramas, como luciérnagas atrapadas en pequeños cristales, iluminando todo con una luz dorada y acogedora.

En el centro se extendía una larga mesa de madera pulida, rodeada de elegantes sillas. Decenas de velas encendidas decoraban la mesa, proyectando sombras suaves sobre las paredes cubiertas de naturaleza viva.

Mi expresión fue de asombro silencioso.

Después de unos segundos avancé y me senté justo al lado del lugar destinado para la cabecera de la mesa.

Mis hijos descansaban dormidos dentro de su pequeña cesta, la cual era sostenida cuidadosamente por Lily, una elfa de pequeña estatura y rostro amable, la doncella personal que me habían asignado para ayudarme con los pequeños.

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Mercedes Jimenez
ya que se encuentre con sus maridos
Mercedes Jimenez
hay😭 doloroso
Mercedes Jimenez
jajajaja ya sentía los dolores
Mercedes Jimenez
😳 que puntería 😄
Mercedes Jimenez
hay que emoción 😍
Mercedes Jimenez
por fin 😍 lo acepto
Mercedes Jimenez
🥰🥰😍una familia
Mercedes Jimenez
ya porfa dale una oportunidad
Mercedes Jimenez
que lindo va sanando su pobre corazón
Mercedes Jimenez
no entiendo cómo que el dragón la maldijo 🙄 si el la ama
Ruczca🐈‍⬛🌸: Tranquila bb lectora en el futuro se explicará. No me Funes.
total 1 replies
Mercedes Jimenez
aaaa 🙄 otro enamorado
Mercedes Jimenez
hay que lindos
Mercedes Jimenez
que bueno que está bien
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