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LA OSCURA TENTACIÓN DEL CEO

LA OSCURA TENTACIÓN DEL CEO

Status: En proceso
Genre:CEO / Amor prohibido / Amor-odio
Popularitas:14.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Azly colon

Alexa Hills desprecia a su jefe, el arrogante y poderoso Azkarion DArgent, casi tanto como a su asfixiante deuda. Sin embargo, cuando un oscuro incidente destruye su estabilidad, la renuncia parece su única salida... hasta que Azkarion le presenta una oferta imposible de rechazar.

A cambio de su libertad financiera, Alexa deberá firmar un contrato de matrimonio y entregarse al mundo de un hombre con obsesiones ocultas y una tentación secreta que roza lo prohibido. Atada por un papel y rodeada de lujos peligrosos, Alexa descubrirá que el mayor riesgo no es el contrato, sino sucumbir a los deseos irresistibles que su "esposo" despierta en ella.

NovelToon tiene autorización de Azly colon para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 18

Al finalizar la tarde, el edificio empezó a vaciarse. Azkarion me llevó hacia el ascensor privado que bajaba directamente al garaje.

—Hemos terminado por hoy —dijo, y por primera vez en el día, noté una chispa de fatiga en sus ojos—. Pero esto es solo el principio. Los Miller han caído, pero Julian Vane todavía tiene aliados. No podemos bajar la guardia.

—¿Alguna vez la bajamos, Azkarion? —pregunté, sintiendo el cansancio acumulado en mis huesos.

—Nunca. En este mundo, el que baja la guardia termina como tu padre. O como mi madre.

El coche nos llevó de regreso a la mansión bajo un cielo de color violeta. Durante el trayecto, Azkarion no dejó de sostener mi mano, entrelazando sus dedos con los míos. No era un gesto de afecto, era un anclaje. Al llegar, la señora Gable nos recibió con una expresión preocupada.

—Señor DArgent... ha llegado otro paquete. Esta vez no es de los Vane.

Azkarion se tensó instantáneamente. Fuimos al vestíbulo, donde sobre la mesa de mármol descansaba una caja pequeña de madera negra, grabada con un sello que no reconocí: un lobo rodeado de espinas.

—Es el sello de la familia Valois —susurró Azkarion, y su voz tenía un tono de gravedad que nunca le había escuchado—. Mis antiguos socios en Europa.

Abrió la caja con cautela. Dentro, sobre un lecho de terciopelo rojo, había una sola llave de plata antigua y una nota escrita a mano: "Bienvenido de nuevo al juego, Azkarion. La deuda de tu madre no se pagó con la ruina de los Hills. Te esperamos en la habitación cerrada".

Sentí que el suelo desaparecía bajo mis pies. La habitación cerrada. La misma que Azkarion me había prohibido pisar desde el primer día. Miré a Azkarion, y por primera vez, vi miedo real en sus ojos. No era el miedo a perder dinero o poder; era el miedo a que su pasado, el verdadero pasado que me había estado ocultando, hubiera regresado para cobrarse su parte.

—Alexa, vete a tu habitación —ordenó, pero su voz no tenía la autoridad de siempre. Estaba rota.

—No me voy a ninguna parte —respondí, agarrando su brazo—. Si ese paquete tiene que ver con la habitación cerrada, y si esa habitación tiene que ver con lo que le pasó a tu madre, tengo derecho a saberlo. Soy tu esposa, ¿no? Pues cumple con tu parte del contrato y deja de ocultarte.

Él me miró, y vi cómo luchaba internamente entre su instinto de protección y la necesidad de compartir el peso que lo estaba hundiendo. Tomó la llave de plata y me miró fijamente.

—Si entras conmigo en esa habitación, Alexa, ya no habrá vuelta atrás. Verás al hombre que realmente soy, no al que he construido para el mundo. ¿Estás segura de que quieres ver la oscuridad que hay detrás de este contrato?

—Ya estoy en la oscuridad, Azkarion. Solo quiero saber quién sostiene la vela.

Caminamos juntos hacia el ala oeste de la mansión, la parte que siempre estaba sumida en sombras. Al llegar a la puerta de madera maciza, la misma que yo había mirado con curiosidad tantas veces, Azkarion introdujo la llave de plata en la cerradura. El sonido del mecanismo girando fue como un disparo en el silencio de la noche.

La puerta se abrió con un gemido de bisagras oxidadas. Un olor a polvo, flores secas y algo metálico nos golpeó. Entramos, y lo que vi me dejó sin aliento. No era una oficina secreta ni una bóveda de dinero. Era un santuario. Las paredes estaban cubiertas de fotos, pero no de Azkarion. Eran fotos de una mujer joven, idéntica a él, rodeada de documentos que parecían diarios de navegación y contratos de construcción de hace décadas.

En el centro de la habitación, había un caballete con un cuadro inacabado. Era el mismo paisaje de los bocetos que encontré en el invernadero. Pero lo más inquietante no era el arte, sino lo que había sobre la mesa principal: un expediente con el nombre de mi padre, Arthur Hills, pero fechado veinte años antes de que yo naciera.

Azkarion se acercó a la mesa y encendió una pequeña lámpara de escritorio. La luz amarillenta iluminó un documento que estaba encima de todos los demás. Era un contrato de matrimonio, idéntico al nuestro, pero con los nombres de su madre y de... mi padre.

—¿Qué es esto? —pregunté, sintiendo que mi mundo se invertía—. ¿Mi padre y tu madre estuvieron... casados?

Azkarion tomó el documento, sus dedos temblando ligeramente.

—No llegaron a casarse. Mi padre murió antes de la boda en un accidente que siempre sospeché que no fue un accidente. Arthur Hills era el mejor amigo de mi padre, y según estos papeles, él fue quien se quedó con todo el seguro de vida y las acciones de la constructora original después de su muerte.

—Eso es mentira... mi padre nunca haría algo así —dije, aunque las pruebas estaban ante mis ojos.

—Yo también quería creer que era mentira, Alexa. Por eso te traje aquí. Por eso creé el contrato. Quería ver si la hija era igual que el padre. Quería que sufrieras lo que mi madre sufrió cuando se quedó en la calle mientras tu familia prosperaba.

Me acerqué a los documentos, mis ojos escaneando las fechas y las firmas. Todo encajaba. La ruina de los DArgent había sido el cimiento de la fortuna de los Hills. Azkarion no me había elegido al azar; yo era la culminación de una venganza que se había cocinado durante dos décadas.

—Pero hay algo más —dijo Azkarion, señalando una nota pegada al reverso del contrato original—. Mira la firma del testigo que validó la transferencia de fondos.

Miré el nombre y sentí que el corazón se me detenía. No era un nombre que conociera, pero el apellido era inconfundible. Valois. La misma familia que acababa de enviar la llave.

—Los Valois no son mis socios, Alexa. Son los que financiaron la caída de mi padre y usaron a Arthur Hills como el chivo expiatorio —Azkarion golpeó la mesa con el puño—. Mi venganza ha estado dirigida al hombre equivocado durante todo este tiempo. Tu padre no fue el villano; fue el peón que ellos usaron para quedarse con el imperio de mi familia.

El silencio que siguió fue absoluto. Me giré hacia él, viendo el dolor y la culpa grabados en cada línea de su rostro. Todo lo que nos habíamos hecho, el maltrato en la oficina, la ruina de mi padre, el contrato forzado, la intimidad cargada de odio... todo se basaba en una mentira orquestada por alguien que todavía estaba en las sombras.

—Azkarion... —susurré, poniendo mi mano sobre la suya.

Él me miró, y vi a un hombre que acababa de darse cuenta de que había destruido a la única mujer que podía amar basándose en un error. La tensión en la habitación cambió; ya no era de misterio, sino de una tragedia compartida.

—He pasado diez años construyendo este infierno para ti, Alexa —dijo con una voz rota—. Y ahora me doy cuenta de que yo soy el único que merece arder en él.

Se acercó a mí y me tomó el rostro con ambas manos. Su mirada era una mezcla de súplica y desesperación. En ese santuario de secretos, rodeados por los fantasmas de nuestros padres, la verdad nos desnudó por completo.

—No te culpo por odiarme —continuó—. Pero te juro por la memoria de mi madre que voy a deshacer cada gramo de daño que te he causado. Aunque tenga que quemar DArgent para lograrlo.

Me besó con una ternura que nunca le había conocido. No hubo posesividad ni exigencia; fue un beso de perdón, una promesa silenciosa de que la guerra había cambiado de bando. Yo le devolví el beso con la misma intensidad, sintiendo que por primera vez, nuestras almas se encontraban sin el velo del engaño.

Pero mientras nos abrazábamos en la penumbra de la habitación cerrada, un ruido sordo resonó en la planta baja. Un cristal rompiéndose y el sonido de pasos pesados en el vestíbulo.

Azkarion se tensó instantáneamente, sacando su arma de la cintura. Me puso detrás de él, protegiéndome con su cuerpo mientras las luces de la mansión empezaban a parpadear.

—Están aquí —susurró—. Los Valois han venido a cerrar el contrato de una vez por todas.

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Elizabeth Delvicier
honestamente cuántas quisieran alg🪳 que les solucione las deudas
Kelys Leal
pero al comienzo dice que la mamá de ella está viva cuando llega al apartamento a decirle q se tenía que ir q la habían acendido
Ada Zulma Lopez
una hermana, prima guuauu 😂😂
Ada Zulma Lopez
wow!!🤷tantas revelaciones ya me perdí jajaja!,,,!pero es un lindo amor si se perdona 💘🌟🌹✨️
Ada Zulma Lopez
tal vez tenga una chance huir no va a poder ,, solo queda enamorarlo🤷💘😂
Ivana Carrazán
hermosa novela pero vi que dice q la madre murió de ella, cuando en capítulos anteriores estaba sacando cuentas y le hizo los panqueques de despedida. aparte habla de un accidente que nunca antes se nombró.
Kelys Leal: aso mismo digo yo por q la mencionan a ella que le hizo todo eso y después dice q está muerta n{ entiendo
total 1 replies
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