Después de una noche entera terminando el arreglo de un traje de exhibición, Julia se fue a la cama por la madrugada. Su cabeza apenas había tocado la almohada cuando su alarma sonó, y se dió cuenta de que no estaba en su habitación, ¡y alguien se había llevado el traje que tanto se había esforzado en reparar!
Un momento... ¿Quién, en nombre de su santo internet, era esa persona en el espejo?
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6.
Julia pensaba que llegar al mundo de una novela, en una línea de tiempo anterior al inicio del texto, era en sí misma una situación estresante.
Estaba intentando manejarlo lo mejor que podía, caminando sobre cáscaras de huevo frente a la familia de la original. Aunque hasta ahora no había sido descubierta. Nadie la había acusado de cambiar de un momento para otro, y las personas allí, se sentían lo suficientemente cómodas como para hablar frente a ella como si fuera invisible.
Como último lugar donde podría encontrar algo oculto, revisó el armario. Estaba empotrado a la pared y tenía dos grandes puertas que, al cruzarlas, parecían llevar a un mini ambiente alfombrado y con un taburete acolchado con peluche justo en el centro. Empezó por los estantes cercanos a la puerta, y de allí sacó la ropa, revisó los paneles de madera, los bolsillos de todas las prendas colgadas, las filas de cajas de zapatos y por último, consiguió levantar la tapa del taburete y encontró algo al fondo. También en una de las esquinas, sacó una maleta desgastada que no combinaba para nada entre el montón de ropa nueva y de marca. Salió del closet con todo lo encontrado.
Cuando levantó la maleta, sintió que era algo pesada, así que la llevó cerca del escritorio para revisar.
En la maleta había una laptop bastante vieja, un celular también algo anticuado y gastado por el uso, con la pantalla rota en la esquina. Encontró algunas mudas de ropa barata y un par de lo que parecían ser diarios íntimos. Rebuscó en la maleta y consiguió el cargador de ambos aparatos electrónicos. Los conectó a la corriente y esperó a que la batería se llenara, mientras echaba un vistazo a los diarios.
El que tenía apariencia más deslucida, parecía un simple cuaderno de tapa dura, sin nada para asegurar el secreto. Por dentro, la letra era inmadura y según las fechas anotadas, parecían ser de cuando la original tenía 12 años. No había mucho contenido, apenas anotaciones de que el día era bueno, algún comentario sobre una mujer mayor que llamaba abuela y sobre algún examen en el que le fue bien. Había pocas notas, escritas una bajo de la otra como si escribiera solo cuando recordaba que tenía un diario. Vio crecer a una niña desconocida desde el inicio de la pubertad hasta la preparatoria.
El diario por fin había alcanzado una rutina, donde escribía una vez por semana y contaba un par de cosas sobre ella. Cuando empezó a trabajar, cuando su abuela enfermó en algún momento del último año y más tarde el miedo absoluto que sentía por quedarse sola una vez que su figura materna se fuera. Las anotaciones se terminaron después del funeral de su abuela. Hasta ocho meses después donde decía que alguien la encontró, alguien que dijo que era su padre biológico.
Julia hizo algunas cuentas. No podía evitar pensar en lo que había descubierto antes.
Efectivamente, hacía seis meses había sido "encontrada" por un pariente, su padre, según se presumía. Julia ahora puede entender la hostilidad de la que señora Dolce. Había asumido que ella era su madre. Quizás no era el vínculo que había entre ellas, pensó.
Una pequeña historia se formó en su cabeza, una mujer que estuvo con un hombre casado, la mujer quedó embarazada y tuvo a su bebé. Más tarde, la mujer dejó a su bebé con su propia madre, haciendo que la abuela cuidara de la niña. Solo después de casi 20 años, el padre biológico de la jovencita apareció y se la llevó.
Julia negó con la cabeza. No había evidencia que indicara que fuera así, pero era la conclusión más obvia que pudo inferir con la información que tenía.
Miró sus manos, llenas de pequeñas cicatrices y con un par de uñas deformadas por el desgaste. Con razón, al compararse con aquellos familiares que había visto durante los últimos días, tenían muchas diferencias notables en cuanto a temperamento, apariencia y trato.
Decidió seguir por el segundo diario, aunque este tenía un candado en miniatura, un poco menos maltratado que el anterior, todavía mostraba signos de intensa manipulación. Recordó el collar que encontró debajo de la almohada, ese que tenía el colgante en forma de llave, lo probó y la cerradura hizo clic un segundo después.
Justo cuando estaba por echarle un vistazo, sonaron varios golpecitos en la puerta.
—Señorita, la cena será servida en breve.
Con un movimiento rápido, echó todas las cosas del escritorio a la maleta. Incluso la laptop con el cargador todavía enchufado a ella.
—Por supuesto, ya bajo. Gracias por el aviso.
Solo cuando escuchó la confirmación, pudo volver a respirar y su cuerpo perdió la tensión. Sabía que la puerta estaba con seguro, pero aun así no evitaba sentirse nerviosa con la interrupción.
Guardó todo con más cuidado, cerró la maleta y la ocultó de nuevo en el closet. Salió. Bajó la escalera cuidadosamente y miró desde una posición oculta a la gente en el comedor, aliviada de ver solo a tres personas allí.
Considerando que cada persona tenía un lugar asignado, cuando se acercó y vio los platos puestos, tomó el lugar vacío que tenía la vajilla ya colocada. El lugar estaba al lado de la hermana menor, aunque más separado. La cabecera estaba vacía, supuso que era el lugar de su padre, del lado izquierdo estaba la madre, seguida de la hermana menor y luego Julia. Del otro lado estaba el hermano mayor.
Cuando Julia se sentó, solo obtuvo apenas un gesto despectivo de la madre, la hermana menor la ignoró y la mirada clavada en ella del hermano mayor la siguió hasta que el ama de llaves hizo traer la comida a la mesa.
Aunque la comida se sirvió y Julia pudo saciar su apetito, las miradas agudas que le daba su hermano de vez en cuando la molestaban. Si no estuviera tan lejos, le hubiera gustado picarle los ojos y preguntarle por qué se le quedaba viendo. Lo único que la detuvo fue que había posibilidad de que le dijeran que no se hubiera enterado si ella no hubiera estado mirando también.