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Entre Bestias Y Pasión

Entre Bestias Y Pasión

Status: Terminada
Genre:Yaoi / Romance / Fantasía / Completas
Popularitas:4.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Annyaeliza

Llegué a la selva con miedo.
Me quedé por su protección.
Y sin darme cuenta… encontré un hogar.

NovelToon tiene autorización de Annyaeliza para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 7 – El rito del florecer

El cambio ya no era algo que Aiden pudiera ignorar.

Lo sentía al despertar, incluso antes de abrir los ojos, en esa fracción de segundo en que el mundo aún era silencio. Su cuerpo ya no se sentía ajeno ni torpe; respondía con una naturalidad nueva, como si hubiera aprendido un idioma antiguo que siempre había estado allí. Al incorporarse, la selva parecía reconocerlo. Cada hoja que crujía bajo sus pies, cada corriente de aire cargada de aromas verdes y húmedos, cada sonido distante formaba parte de un mismo latido.

Sus pasos eran silenciosos, instintivos. Ya no tropezaba con raíces ni se detenía a calcular cada movimiento. Su respiración se acompasaba con el pulso del mundo salvaje, y a veces tenía la extraña sensación de que la tierra misma respiraba con él.

Había dejado de sentirse frágil.

Pero esa certeza, lejos de tranquilizarlo, lo llenaba de preguntas.

Una tarde, mientras caminaban junto al río, Aiden se detuvo. El agua corría clara entre las piedras, reflejando destellos de luz que parecían danzar. Permaneció en silencio unos segundos, buscando las palabras correctas.

—Raegor… —dijo al fin—. Siento que algo está cambiando dentro de mí. No solo mi cuerpo… también mi forma de pensar.

Raegor se detuvo a su lado. No habló de inmediato. Lo observó con atención, como si escuchara algo más allá de sus palabras. Sus ojos dorados no mostraban prisa ni inquietud, solo una certeza tranquila.

—Eso significa que estás creciendo —respondió finalmente—. Aquí no lo llamamos cambio. Lo llamamos florecer.

La palabra quedó suspendida entre ambos.

Florecer.

Aiden la repitió en silencio, probándola, sintiendo cómo encajaba con lo que ocurría en su interior. No era una ruptura dolorosa ni una transformación forzada. Era algo gradual, inevitable, pero también hermoso.

La tribu lo notaba.

Ya no era solo el forastero protegido por Raegor. Las miradas que antes se posaban en él con cautela o ternura ahora tenían algo más profundo. Reconocimiento. Las hembras adultas le sonreían con una complicidad serena, como si comprendieran algo que él recién empezaba a entender. Los machos lo saludaban con respeto, dándole espacio, incluyéndolo en silencios compartidos que no exigían palabras.

Aiden no era un visitante más.

Era alguien que estaba cruzando un umbral.

La ceremonia se anunció sin solemnidad, como si fuera parte natural del curso del tiempo. Se realizaría al amanecer, cuando la selva aún estuviera envuelta en niebla y los sonidos del día apenas comenzaran a despertar.

El claro elegido estaba rodeado de piedras antiguas cubiertas de musgo, dispuestas en un círculo imperfecto. Aiden sintió algo especial al entrar allí, una vibración suave bajo sus pies, como si el lugar conservara memorias de quienes habían pasado antes por el mismo rito.

No hubo grandes palabras ni discursos imponentes. Nadie le explicó qué debía sentir.

Solo presencia.

Los miembros de la tribu se colocaron alrededor del círculo. Algunos entonaron cantos bajos, casi susurros, que se mezclaban con el canto lejano de los pájaros. Otras manos, cálidas y firmes, se apoyaron brevemente sobre sus hombros, su espalda, su cabeza, transmitiéndole calma y aceptación.

Aiden se sentó en el centro, con el corazón acelerado.

Por un instante, sin poder evitarlo, su mente viajó a su otro mundo. Recordó el miedo constante, las miradas duras, los golpes que no siempre eran visibles pero que dejaban marcas profundas. La vergüenza aprendida, la sensación de no pertenecer a ningún lugar.

Su respiración se agitó.

Cerró los ojos.

Y dejó que esa memoria se disolviera.

Aquí no había burlas. Aquí no había violencia. Aquí, su cuerpo no era motivo de culpa ni de juicio. No tenía que encogerse ni justificarse. Podía existir tal como era, en ese punto exacto de su crecimiento.

Cuando el rito terminó, no hubo aplausos ni exclamaciones. Solo un silencio profundo, cargado de significado.

Aiden sintió algo recorrerlo de adentro hacia afuera. No era euforia ni vértigo. Era una sensación densa y serena, como si una raíz invisible se hubiera afirmado en su pecho.

Pertenencia.

Raegor fue el primero en acercarse. Sin decir nada, lo cubrió con una piel suave, cálida, y lo ayudó a ponerse de pie. Sus manos eran firmes, seguras, y Aiden se permitió apoyarse en él sin vergüenza.

Caminaron de regreso mientras la selva despertaba del todo. El sol comenzaba a filtrarse entre las hojas, pintándolo todo de tonos dorados y verdes.

—Lo hiciste bien —dijo Raegor finalmente, con un orgullo contenido que vibraba en su voz—. Ya no eres un niño… pero aún tienes tiempo para crecer.

Aiden apoyó la frente en su pecho, escuchando el latido constante de su corazón. Era fuerte, regular, tranquilizador. Por primera vez, no sintió la necesidad de esconderse ni de apresurarse.

El futuro ya no era una sombra amenazante.

No sabía qué le esperaba. No sabía en quién se convertiría del todo. Pero por primera vez en su vida, esa incertidumbre no le daba miedo.

Porque no estaba solo.

Y porque, al fin, estaba aprendiendo a florecer.

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soney_130602
espera que? :0
Luna cristal Rodriguez
pobre 😭 ...🤭 esperando lo bueno
Pirupiupiu
Muy lindo (⁠๑⁠♡⁠⌓⁠♡⁠๑⁠)
Pirupiupiu
♡⁠˖⁠꒰⁠ᵕ⁠༚⁠ᵕ⁠⑅⁠꒱
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