EN UN MUNDO DONDE LA MAFIA MÉXICANA REINA, ARTURO DE LA CRUZ, ALIAS LA SANTA, TERMINA CALLENDO A LOS PIES DE UN SIMPLE REPARTIDOR.
NovelToon tiene autorización de Joselin Jimenez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
cap 3
🇲🇽🗡️ ENTREGA PROHIBIDA ~
---
🖤🗡️ CAPÍTULO 3
*La ausencia*
Al principio, Arturo De la Cruz forzaba los encuentros por puro capricho.
Pedidos pequeños.
Horarios específicos.
Propinas exageradas.
Todo para ver la reacción de Fernando.
Le divertía cómo el chico fruncía el ceño al reconocer la dirección. Cómo entraba tenso, desafiante, como si el miedo no tuviera permiso de tocarlo. Arturo no lo retenía mucho. A veces ni siquiera hablaban. Bastaba con verlo ahí, vivo, insolente.
—Jefe —se atrevió a decir uno de sus hombres una noche—. Desde que viene el repartidor… usted está más tranquilo.
Arturo no respondió. Pero lo sabía.
No había gritos innecesarios.
No había castigos impulsivos.
La casa respiraba distinto cuando Fernando cruzaba el portón.
Arturo lo negaba, claro. Para él mismo, sobre todo.
Hasta que Fernando dejó de aparecer.
El primer día, Arturo pensó que era coincidencia.
El segundo, empezó a irritarse.
El tercero, el silencio se volvió insoportable.
—¿Por qué no ha venido? —preguntó, sin levantar la vista.
—No ha aceptado pedidos —respondieron—. Lleva días sin trabajar.
Arturo alzó lentamente la cabeza.
—¿Por qué?
Nadie tenía respuesta.
Esa noche, ordenó otro pedido.
Propina alta.
Hora perfecta.
Aceptado.
Pero cuando el portón se abrió, no era Fernando.
Era otro chico. Más joven. Nervioso. Con la mirada baja.
Arturo sintió el cambio de inmediato. El aire se volvió áspero. Incómodo.
—¿Y Fernando? —preguntó.
—¿Fernando? —repitió el repartidor, confundido—. No… no sé. Yo cubro la zona esta semana.
El silencio fue brutal.
Arturo se acercó despacio. El chico retrocedió un paso.
—¿Hace cuánto que no trabaja? —insistió.
—Dicen que está enfermo —respondió—. Fiebre fuerte, creo.
Algo oscuro cruzó los ojos verdes de Arturo.
—Lárgate —ordenó, sin tomar el pedido.
El portón se cerró de golpe.
Arturo se quedó solo, con una sensación desconocida quemándole el pecho. No era enojo. No del todo.
Era inquietud.
Sacó su celular. Buscó. Preguntó. Usó recursos que normalmente reservaba para enemigos.
En menos de una hora, supo dónde vivía Fernando.
Un departamento pequeño. Zona modesta. Nada especial.
—Enfermo… —murmuró.
La idea de Fernando débil, vulnerable, lejos de su vista, le tensó la mandíbula.
Arturo no dormía cuando tomaba decisiones así.
Solo sonrió.
—Mañana —susurró—. Mañana te voy a ver.
Porque si algo había quedado claro, era esto:
La calma de Arturo De la Cruz
dependía de un repartidor
que no tenía idea
de cuánto poder había tomado sin querer.
---
Att: ISAK~
No olviden dejar su lindo comentario. Los amo~
RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO RELLENO
por que el que quiere azul celeste que le cueste