Amenokai, el jefe, conoce a Gacella, cuando era un flaco muchachito en el basto y tórrido desierto del Sahara. Tenía la obligación ética de cuidar y proteger al mocoso , lo llamó Jaculus, ratón del desierto. Pero resultó ser una mujer. Que díablos haría con ella ? Porque había que esconderla ? Porque era tan preciada por el maestro ? Quien diablos quería matarla ? Era ella una bruja o hechicera blanca ? Descubrir estas incógnitas le llevaría tiempo, pondría a prueba su paciencia y por desgracia o ventura le robaría su corazón para siempre.
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Los problemas del jefe Bereber.
Amenokai estaba intrigado. Varias cosas le preocupaban sobremanera.Cien de ellas eran las siguientes :
1_ Cómo, de que manera y en qué circunstancias hizo un hombre viejo como el finado Maestro para dejar tan loca de amor a Gazella. Cómo en 15 días o más que pasaron viajando en el desierto esa mujer se acostaba arriba del maestro, se tapaba con el maestro y se acurrucaba en la cara seria del maestro?
2- Quién quería matar a Gazella? No tenía familia. Su casa quedaba en algún lugar de occidente que aún desconocían pero que el averiguaría. -
3_ Cómo haría él sin el mágico recurso del sexo para domar a Gazella.? Todo lo que él le decía que no haga , ella hacía.
4_ Como sería el pubis desnudo de Gazella?
5_ Como serían los pechos desnudos de Gazella ?
Así más o menos seguían los cien ítems de preocupación de Amenokai. El último era el único que no terminaba con la palabra Gazella a saber :
100- Cuándo haría el inventario de las múltiples compras que su tribu hizo en ese viaje? -
Rumiaba esos pensamientos pero el primero de ellos lo obnubilava. Volvía a ese ítem cada cinco minutos. Aveces la miraba dormida en la infernal manta y lo único que podía ver era su hermosa cabeza con unos cortos cabellos negros y solo un atisbo de su grácil cuello.
Podía prenderla, sacarle esa horrorosa manta y meterla entre sus piernas. Pero Amenokai nunca había tenido que forzar a mujeres solteras, casadas, viudas o divorciadas a acostarse con él.
Entonces solo quedaba el recurso del casamiento. No había otra, debía casarse.
Pero primero tenía que volver a transformar a Gazella en mujer. Su hombría era un hecho indiscutido. No podía casarse con un hombre.
De norte a sur del Sahara tribus amigas o enemigas sabían que el era un gran guerrero, con una hombría a toda prueba. En su carpa no entraban más que féminas. Aparte de su secretario y ahora su famoso primo.
Para poder cambiar a Gazella de sexo, debía sin dudas mandarle con Tamaz a su castillo de Cyrenaica. Era un castillo de roca dura que su padre lo había heredado.
Él casi nunca iba a Cyrenaica porque odiaba las ciudades llenas de gente. Tenía siervos fieles en el castillo los que transformarían a este rústico muchachito en una doncella medianamente apetecible que el tendría que presentar como una Princesa Griega o Judía, que venía a casarse con él y que él se casaba solo porque la princesa tenía una gran fortuna.
El castillo de Cyrenaica del jefe Bereber quedaba en una mágica colina sobre el mar mediterráneo.
Allí en esa ciudad había hermosas tiendas donde las jóvenes nobles casaderas podían elegir atuendos revestidos en oro o en diamantes, joyas diversas, magníficos zapatos y todas las múltiples chucherías que enloquecen a las mujeres.
Encomendaría a sus padrinos, Olum y Guilfreda, que trataran que este muchachito se convierta en una mujer distinguida.
Que le proporcionen uno o varios baños en leche de cabra, peinadores y maquilladores que no dejen en ella rastro alguno del muchacho del desierto. Y que luego la traigan con toda pompa a la sede de su tribu.
_ Cómo, de que manera y en qué circunstancias hizo un hombre viejo como el finado Maestro para dejar tan loca de amor a Gazella....Ya volvía otra vez ese pensamiento recurrente a su cabeza.
Recordó a su finado padre:
"Hijo mío - decía él - cuando quieres que una mujer haga alguna cosa , debes decirle expresamente que no lo haga. Las mujeres son seres contradictorios".
Con todo eso en la cabeza , Amenokai, llamó a su primo y a su secretario y les ordenó :
_ Cuando lleguemos a nuestra tierra mí primo desaparecerá porque fue llamado por sus padres. Irán a mí casa en Cirenayca. Allí este despojo humano tratará de convertirse en mujer para contraer matrimonio conmigo.
_ Pero yo …
_ Me casaré contigo como el santo maestro lo ha dispuesto pero Jaculos, escucha bien, no quiero bajo ninguna circunstancia que me toques! -
_ Que??-
Los ojos de Tamaz miraban desorbitados al jefe , no solo Gazella.
_ Eres .. Eres un palo de escoba...no tienes curvas, no tienes senos, hablas y gesticulas como un varón, tienes los ojos saltones como los ratones del desierto y es casi seguro que eres peluda como ellos.
Gazella lo miraba asombrada.
La muerte del maestro había impactado en ese hombre tanto que en todo el viaje no lo vio tomar mujer alguna.
Es cierto que la chica que ella le llevó tenía una voz rara, pero tenía bastantes curvas y, sin embargo, la joven llorando dijo que el jefe no la toco.
_ Además, el casamiento debe ser solo nominal. Una especie de contrato solo hasta que cumplas los dieciocho años, ni un día más Jaculus. Y conste que todo lo que gaste por ti debes devolverme, peso por peso- dijo el jefe.
_ Pero yo....
_ Nada de peros. No quiero caricias melosas de tu cuerpo de ratón peludo del desierto. No quiero llantos de despedida. El día que cumples los 18 seguro ya sabré dónde vives y te mandaré a esa ciudad ignota para que sigas tu destino. Entendido !!!- gritó.
Unos fríos ojos de acero se posaron en los aterciopelados ojos marrones de Jaculus.
Tamaz miraba a uno y a otro bastante asustado. Su jefe estaba cambiado. No había mujer que no lo enloqueciera. Y ahora no quería saber nada de la joven.
Estaba seguro Tamaz que eran celos. La chica era muy lista y el jefe temía perder su cargo en la tribu.
Gazella fue a tomar su manta del piso pero su futuro esposo ni siquiera le dejo que haga eso.
_ Se terminará el uso de esa manta. Las siervas que entren en mí habitación deben creer que nos amamos ! No voy a perder el respeto de mí tribu por un miserable ratón del desierto! -
Gazella quedó impactada por las palabras del jefe Bereber. Tenía que despedirse de la tribu que aprendió a querer, tomar el papel femenino y volver a casarse con ese ogro de hombre que creía que ella era un peludo raton del desierto.
Felicidades escritora por la excelente novela, una mas de las muchas que ya lei de su autoria
Saludos 🇦🇷😘