"Dicen que cualquiera persona que venda su alma al diablo tiene su destino asegurando, pero que pasaría si él diablo mismo se niega en aceptarla".
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Lucha y Alianzas.
Con su cuchillo en mano, intentó defenderme de cualquiera forma posible pero esta no lo permite, siento como atraviesa mi carne de manera ágil varias veces, lo que ocasiona que mis movimientos se vean limitados y torpes, me digo a mi misma que debo encontrar una salida rápidamente si no quiero acabar muerta. Se me viene a la cabeza no sé si es la peor idea que he tendido hasta ahora, que consiste en utilizar mi cuerpo como carnada para poder atraparla; sin perder tiempo dejó que está me atraviese el abdomen con su cuchillo, después de dicha acción está se alegra al haberme herido e intenta sacar el cuchillo una vez más para volver a meterlo, pero antes de que lo logre, lo sostengo con fuerza y sin esperar mucho le clavo el hueso en la cabeza violentamente y sin compasión varias veces, dejándola agonizando. Después de que está cae al suelo, pierdo mis fuerzas y me desmorono perdiendo el conocimiento.
Me despierta un ruido agobiante, que paraliza mis sentidos, generando que mi cuerpo reaccione de manera involuntaria al taparme los oídos y así intentar frenarlo. Dicho sonido demora varios minutos, la verdad no sé el tiempo exacto y de porque lo hace, solo veo entrar varias guardias muy bien equipadas, las cuales comienzan a sacar los cuerpos inertes que yacen en la celda sin decir nada y se retiran como llegan; luego de su partida el sonido cesa y puedo descansar, al igual que las rejas se cierran, seguidamente me miro el abdomen y observó que aún tengo el cuchillo incrustado.
- ¡Mierda!
Digo para mi misma, respiro hondo agarrando el cuchillo y lo sacó de manera rápida, haciendo que esto me haga gritar de dolor.
- Ah, ahhhhhhhhhhhhhh, demonios.
Posteriormente, me coloco la mano sobre la herida intentando que el sangrado se detenga, pero ni la presión está funcionando, me rasgo la camisa con las pocas fuerzas que me quedan y comienzo a vendar, esto hace que se disminuya el sangrado pero no la forma que quería, aún sigue brotando mucha sangre; si sigue así voy a morir desangrada en este lugar. Mi vista se empieza a nublar junto con mis otros sentidos, creo que hasta aquí llegará mi patética vida y no podré cumplir mi juramento; entre la confusión y caos veo entrar a varias guardias que me comienza a trasladar hacia otro sitio, el cual no tengo ni idea de que trata porque pierdo el conocimiento.
Veo entrar a mi padre muy feliz besando a mi madre, la cual responde muy gustosamente y cariñosa, para después dirigirse a mí y besarme en la frente y abrazarme, diciéndonos lo mucho que nos ama. De la nada veo caer a mi padre muerto en mis brazos, lo cual hace que me conmocione y grite exageradamente, así mismo volteo mi mirada hacia mi madre y la puedo ver tirada muerta en el suelo con un tiro en el cien, mis lágrimas comienzan a desbordarse intentando revivir a mis padres de alguna forma pero más que lo intente ellos no responde, a mis oídos llegan unas sonrisas burlonas que hace que dirija mi mirada hacia ese punto y hay los puedo observar a los 3 hombres que acabaron con mi vida y me dejaron en este infierno de desesperación, dolor y sufrimiento para toda la vida.
Me despierto abruptamente con mi cuerpo sudoroso y tembloroso en una sala vacía e infiero que es de una enfermería por los equipos que se encuentran aquí, miro para todos los lados buscando a una persona que me explique que es lo que está sucediendo, intentó levantarme pero algo me lo impide, observó que estoy esposada a la camilla tanto de las manos como de los pies, a los segundos entra una guardia, la cual reconozco enseguida y me pregunta.
- ¿Cómo te sientes?
- Creo que estoy bien. ¡supongo!
- Sabes algo, tienes mucha suerte, nunca he visto a una persona que sobreviva con tales heridas, debe ser muy grande tu voluntad para mantenerte con vida.
La verdad lo pienso y creo que tiene mucha razón, mi alma no encontrará paz hasta que no se pueda vengar.
- Sí, tienes razón pero puedo hacerte una pregunta.
- Dime, soy todo oídos.
- ¿Cuánto tiempo llevo aquí? y ¿ cómo te llamas?
Interpretó que es más de un día por la expresión que hace su rostro.
- Llevas 5 días dormida y me llamó Cristina.
Quedo asombrada por tales palabras, calculaba que dos o 3 a lo mucho pero no creí que fuera tanto tiempo. Sin embargo, ahora no es importante saber eso, necesito saber por qué me ayudaron.
- ¿Por qué me salvaron?
- Digamos que alguien ofreció mucho dinero para mantenerte con vida, pero en otro lado también están ofreciendo por tu cabeza, digamos que él que te quiere viva ofertó una cantidad más grande y por tal razón aun estas con vida, la verdad eres muy problemática Santoro.
Intento pensar quien es la persona que quiere mantenerme con vida y solo se me viene a la cabeza un individuo ¡Mi padrino!.
- ¿Quién es?
- No sabes que la curiosidad mató al gato Santoro, pero cambiando de tema no te había dicho que cuidaras tu espalda y en menos de un día casi te mandan para el otro mundo.
- Si ya me lo había dicho.
- ja, ja, ja eres muy peculiar Santoro, solo quiero advertirte que no todo el mundo te va a proteger, puede que algunas guardias te intenten matar así mismo de las presas, solo te puedo cuidar cuando estés en tu celda una vez fuera te vales por ti mismo, así que ten cuidado y toma esto.
Se marcha como si nada, reviso mi mano y encuentro que me ha dejado una navaja, supongo que no estaba bromeando hace un rato, la guardo muy bien donde nadie pueda verla; llega la guardia pero creo que es la enfermera, la cual me revisa y cura mis heridas.
- Estás progresando muy bien Santoro, entre unas horas puede regresar a tu celda.
- ¿Santoro?
Mi cuerpo se pone en estado de alerta por las palabras dicha por este individuo, observó que está se ríe.
- ja, ja, ja, tranquila Santoro estoy de tu lado al igual que Cristina y otra dos personas.
- ¿En serio?...