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ENTRE EL DEBER Y LA SANGRE (SAGA BLOOD MOON LIBRO 4)

ENTRE EL DEBER Y LA SANGRE (SAGA BLOOD MOON LIBRO 4)

Status: Terminada
Genre:Pareja destinada / Hombre lobo / Romance / Completas
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Mientras el Imperio celebra el fin de la tiranía, los gemelos Ethan y Caleb enfrentan los hilos del destino de la Diosa Luna. Ethan, el estratega frío y calculador de la estirpe real, ve su mundo caer cuando el lazo de pareja destinada estalla ante una hermosa loba que huye sin dejar rastro. Al investigarla, descubre que es la rebelde e indómita hija del Beta de otra manada. Ella rechaza el lazo de sangre, obligando al príncipe a cazar a su propia hembra en un salvaje choque de voluntades.Por otro lado, Caleb, el Beta definitivo entregado a la disciplina militar, encuentra a su mate: una guerrera implacable y Beta de otra manada. El lazo abrasador los arrastra a un dilema desgarrador. ¿En qué territorio vivirán? Deberán elegir entre la lealtad a sus manadas de origen o sacrificar sus deberes por amor.Entre huidas, pasiones calientes y dilemas que queman las venas, los gemelos lucharán por sellar sus relaciones. El destino final se debate entre el deber y la sangre.

NovelToon tiene autorización de SIKEVALEN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 5. EL ENCUENTRO EN EL BOSQUE

NARRADO POR ETHAN

El todoterreno negro devoró los últimos kilómetros de la carretera desierta, ascendiendo por los desfiladeros que conducían hacia los dominios de la manada Wild Crest. La noche había caído por completo, vistiendo las copas de los pinares con un manto de oscuridad que encajaba a la perfección con la fijeza de mis pensamientos. Estacioné el vehículo en un claro oculto, a unos metros de las pesadas empalizadas de madera que protegían el asentamiento independiente. Apagué los faros y descendí en silencio, sintiendo el aire gélido del este golpear mi rostro con fuerza.

Llevaba el abrigo oscuro abrochado hasta el cuello y los informes de aduana en el bolsillo. Mi mente procesaba cada variable de la situación; no venía a imponer las leyes del Imperio Unificado, sino a aplicar el consejo de la paciencia que mi padre me había inculcado en el patio.

«Usa la templanza, Ethan. Su loba está asustada», me advirtió en mis canales energéticos la voz profunda de mi compañero, el enorme lobo gris llamado Balthazar. «Si dejas que la urgencia nos domine, Freya se cerrará en banda y perderemos el rastro de su confianza de forma irreversible».

Balthazar tenía razón. Me adentré a pie entre los árboles, moviéndome con un paso lento y seguro que no dejaba huella en la hojarasca congelada. Mis ojos fijos se acostumbraron en un parpadeo a la penumbra forestal, capturando la firma energética de la manada. No pretendía cruzar la frontera de forma agresiva para alertar a las patrullas de la guardia del Beta Garrett; mi objetivo era rastrear el perímetro hasta encontrar el punto exacto donde la loba rebelde intentaba esconderse de nuestro destino.

El sutil crujido de una rama rompiéndose a pocos metros interrumpió la fijeza de mi avance. Me detuve al instante, mimetizándome con la sombra de un peñasco.

A través de la niebla densa, una silueta esbelta emergió del sendero de los rosales invernales. Era Vanya. Vestía una casaca de cuero oscuro que contrastaba con la palidez de su semblante pálido. Caminaba con una parsimonia majestuosa, pero la rigidez de sus hombros y la agitación latente de sus facciones delataban el desvelo que arrastraba desde la medianoche anterior. Se detuvo en mitad del claro boscoso, apoyando una mano contra el tronco de un pino, exhalando un hondo suspiro que empañó el aire frío de la madrugada.

La fragancia embriagadora a flores silvestres y tormenta que desprendía me golpeó las fosas nasales con una brutalidad arrolladora, acelerando el compás de mis latidos de forma instantánea. Balthazar soltó un rugido de absoluta satisfacción en mi conciencia al reconocer la innegable cercanía de su hembra.

Di un paso al frente, saliendo de la penumbra de las rocas con una total serenidad que evitó que mi presencia se sintiera como un asalto físico.

—Huir hacia los pinares en mitad de la noche no va a cambiar las leyes que la Diosa Luna ha escrito para nosotros, Vanya —mi voz profunda y ronca rompió el denso silencio del bosque, modulada con una suavidad infinita que buscaba transmitirle un remanso de paz en mitad de su agitación.

Vanya se giró de golpe con una agilidad cegadora, y una ráfaga de puro pánico cruzó sus ojos antes de que su orgullo aguerrido e indómito se instalara en su rostro. Retrocedió un paso, apretando los puños con una severidad peligrosa que denotaba la inmensa resistencia de su carácter rebelde. La firma energética de su loba, Freya, se encendió en sus pupilas con un fuego abrasador que puso a prueba toda mi templanza.

—¿Cómo te has atrevido a rastrear mis fronteras, príncipe de Blood Moon? —me espetó en un susurro ronco, sosteniéndome la mirada con una determinación implacable—. No tienes ningún derecho a invadir el territorio de origen de mi clan. Te lo advertí en la piedra ancestral: no pienso convertirme en la hembra domesticada de ningún lobo por muy Alfa que sea, ni voy a sacrificar mi independencia en la comodidad de vuestro palacio. No quiero este vínculo de sangre y no aceptaré la sumisión que vuestro trono exige. Puedes regresar por donde viniste con tus leyes y tu lógica.

Mantuve mi cuerpo estático, asimilando sus palabras sin un solo ademán de arrogancia o reproche. Recordé la sabiduría de mi padre y la advertencia del castigo agónico de la Diosa que Garrett le había explicado en los establos.

—No he venido a exigirte sumisión, Vanya, ni a actuar como el carcelero de tu libertad —le respondí con una templanza admirable, dando un paso lento hacia adelante, recortando la distancia física de una forma tan magnética que la hizo contener el aliento—. Sé perfectamente que tu temperamento impulsivo aborrece las alianzas políticas del Imperio Unificado. Pero este lazo sagrado no es un decreto de la corona; es la ley de nuestra pareja destinada que se nos ha otorgado. No voy a forzar las barreras que has levantado en mitad de esta penumbra para proteger tus inseguridades. Te daré el tiempo que necesites, pero no permitiré que tu rebeldía te condene a una vida solitaria y vacía en la negrura del exilio.

El primer cara a cara definitivo en el bosque de Wild Crest se transformó en un intenso campo de batalla de voluntades bajo la luz plateada de la Luna. La agónica melancolía que nos rodeaba empezó a cargarse con una tensión romántica y caliente que nos caló hasta los huesos. Sabía que ganarse el afecto de mi hermosa y rebelde Luna nos obligaría a lidiar con constantes huidas en el mañana, pero al ver la duda legítima que mi paciencia sembraba en sus ojos grandes, comprendí que la cacería de mi compañera destinada acababa de asegurar su primera y más dulce victoria frente a la inminente tempestad.

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Marta Gutierrez
me atrapó está novela es muy tierna hermosa felicidades 💕💕
Marta Gutierrez
me dió mucha pena lo destruyó 😢
Zoila Quijada
que mala le debería doler hasta el alma
Maria Rojas
una vez mas gracias por brindarnos otra bella historia bendociones 🙏😊
SIKEVALEN: abrazos
total 1 replies
Isis Vargas Pinzon
Empezó muy bonita la historia 💘💘 seguimos leyendo 👏👏👏👏👏👏
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