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Guardianes Del Castillo: Las Reliquias De Selene

Guardianes Del Castillo: Las Reliquias De Selene

Status: En proceso
Genre:Hombre lobo / Brujas / Mundo de fantasía
Popularitas:656
Nilai: 5
nombre de autor: Tania Uribe

Luego de la cuarta guerra contra los oscuros, objetos fueron confiscados por la diosa luna y fueron guardados en el único lugar que en el que nadie se atrevería a poner un pie.

La Academia Luna Sangrienta...

Cuyo sitio mantiene bajo resguardo las reliquias de Selene...

NovelToon tiene autorización de Tania Uribe para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 5: Los elegidos...

JAYDEN

Nunca había visto a tantas personas destruidas por algo tan pequeño como un fragmento. Y aun así... estaba ocurriendo frente a mis hijos.

Y aun así... estaba ocurriendo frente a mis ojos.

Los Guardianes hicieron que todos los aspirantes regresaran al claro principal del bosque una vez que terminara la búsqueda. Algunos llegaron heridos, otros agotados y unos cuantos parecían demasiado orgullosos de ellos mismos.

Pero eso no duró mucho. Porque los fragmentos comenzaron a decidir, uno por uno.

Los aspirantes avanzaban sosteniendo sus piedras mientras los Guardianes observaban en absoluto silencio. Algunos fragmentos brillaban apenas al entrar en contacto con su portador.

Otros...

Los rechazaban de manera violenta. Vi a un vampiro caer de rodillas cuando el fragmento salió disparado de sus manos como si hubiera tocado veneno o como si fragmento ardiera en llamas. Algunos fragmentos brillaban apenas al entrar en contacto con su portador.

Rechazo.

Los Guardianes no pronunciaron palabra alguna. Solo señalaron el camino de regreso, el chico quiso protestar, furioso.

—¡Mi familia ha servido a Luna Sangrienta durante generaciones!

La Guardiana vampiresa lo miró sin emoción.

—Y aun así, no fuiste elegido por el fragmento.

Eso fue peor que cualquier insulto. Porque no había manera de discutir con las reliquias.

La piedra decidía. Y su juicio era absoluto.

Porque no había manera de discutir con las reliquias. La piedra decidía y su juicio era absoluto. Otros tuvieron peor suerte. Algunos fragmentos se oscurecieron apenas tocaron sus manos, como si rechazaran su presencia con desprecio.

Como una peste. A esos ni siquiera se les permitió permanecer un minuto más. Los enviaron directamente de vuelta al tren. El miedo comenzó a extenderse tan rápido entre los aspirantes que quedaban.

Y por primera vez todos comprendimos algo importante:

La Academia Luna Sangrienta no necesitaba estudiantes. Necesitaban sobrevivientes.

Apreté ligeramente el fragmento dorado entre mis dedos mientras observaba toda la escena. No comprendía por qué me había elegido. No tenía apellido sobresaliente, ni una manada o clan que me respaldaran.

Y aun así, la reliquia había reaccionado a mí mejor que a muchos herederos de sangre pura.

Era ridículo. O tal vez aterrador.

Levanté la mirada y encontré a la pelirroja a unos metros más adelante. Su fragmento rojo brillaba suavemente entre sus manos mientras ella observaba todo con una calma aterradora. Era como si ella hubiese esperado algo como eso.

El amargado a su lado tenía esa expresión fría que parecía permanente en su rostro. Pero incluso él lucía más tenso de lo habitual. Los fragmentos eligieron tríos. Y no era una casualidad.

Cada grupo aprobado estaba formado por tres personas completamente diferentes entre sí. Brujos y vampiros. Licántropos y hechiceras. Incluso híbridos. Los fragmentos parecían buscar equilibrio más allá de los linajes o el poder. Y eso volvía incómodos a muchos.

Especialmente a quienes crecieron creyéndose superiores. Escuché murmullos entre algunos Guardianes que observaban la escena desde las sombras del bosque.

Curiosidad.

Eso era lo que reflejaban sus rostros. Como si algo tampoco esperaran resultados.

Como si hubiesen pasado años buscando exactamente eso.

Algo distinto. Algo capaz de romper el mismo patrón, romper ese equilibrio que llevaba siglos existiendo dentro de Luna Sangrienta.

Uno de los Guardianes finalmente dio un paso adelante.

—Los elegidos por los fragmentos han superado la prueba—Nadie celebró. Porque todos entendimos inmediatamente lo que vino después—. Pero esto solo es el comienzo.—El silencio se volvió más pesado.

La luna roja iluminó el claro mientras el viento helado atravesaba los árboles.

—Las siguientes pruebas decidirán quiénes son dignos de permanecer en la Academia... y quiénes no... no volverán a poner un pie aquí jamás.

Sentí un escalofrío recorrerme la espalda. A mi alrededor algunos aspirantes parecían aterrados. Otros tenían determinación. Y unos cuantos... parecían haber cometido algo mucho peor.

Ser seleccionado por un fragmento que no garantizaba nada. Solo quería decir que la verdadera prueba apenas comenzaba.

Y observando las expresiones serias de los Guardianes, comprendí otra cosa:

No todos tendrían la misma suerte.

...****************...

El claro quedó en silencio después del anuncio. Nadie se movió.

Los fragmentos seguían brillando entre las manos de sus portadores como si estuvieran vivos, observándonos igual que los Guardianes.

Entonces la Guardiana vampiresa volvió hablar.

—La segunda prueba determinará si fueron elegidos por mérito... o por mera casualidad.

Sentí cómo varios aspirantes se tensaban inmediatamente.

—Los fragmentos pueden abandonarlos en cualquier momento—continuó ella—. Si consideran que no son dignos, volverán a convertirse en simples piedras y ustedes serán expulsados de Luna Sangrienta.

Miré mi fragmento dorado. La luz seguía estable. Pero ahora parecía más pesada entre mis dedos.

—Esta prueba no evaluará solamente la fuerza o la magia—dijo otro Guardián—. Evaluará aquello que vuelve funcional a un equipo de Guardianes. —Sus ojos recorrieron a todos lentamente.—Confianza.

Eso provocó varias risas nerviosas. Porque nadie confiaba en nadie. Mucho menos en personas que acabábamos de conocer.—Enfrentarán sus peores miedos como equipo. Lo que pase dentro de la prueba dependerá completamente de ustedes.

Perfecto. Sonaba como una pesadilla. Los Guardianes comenzaron en tríos según los fragmentos que nos habían elegido. Algunos grupos parecían cómodos entre sí.

Otros parecían querer arrancarse la garganta apenas se miraron. Y luego estábamos nosotros.

Aeryn. Dmitri. Y yo.

La ironía era prácticamente una burla. Una heredera Volakis. El hijo de la poderosa manada Luna de cristal. Y un mestizo sin clan.

Sí. Definitivamente, los fragmentos tenían un extraño sentido del humor. Nos llevaron hacia una estructura de piedra oculta entre los árboles. Antiguas runas plateadas cubrían las puertas mientras una energía oscura vibraba alrededor.

No me gustaba. Realmente no me gustaba en absoluto.

—Entrarán juntos y saldrán juntos—dijo uno de los Guardianes—. Si uno cae, el equipo fracasa.

Dmitri soltó un gruñido bajo a mi lado. Aeryn soltó un suspiró cansado.

—¿Alguna vez has hecho otro sonido?

—Sí—respondió él con sequedad—. Cuando alguien me agradaba.

Ella arqueó una ceja.

—Entonces jamás lo he escuchado.

Por primera vez vi algo parecido a la diversión cruzar el rostro de Dmitri. Duró apenas unos segundos. Fue muy extraño. Realmente extraño.

Yo preferí mantenerme en silencio. No entendía del todo cómo terminé atrapado con esos dos. Aeryn observó la enorme puerta frente a nosotros antes de hablar.

—Bien. Antes de entrar deberíamos establecer algo.—Dmitri se cruzó de brazos.

—¿Establecer, qué?

Ella nos miró directamente.

—No nos conocemos.

No estaba equivocada. Sabíamos nombres. Clanes y reputaciones. Solo eso.

—Y si esta prueba en verdad mostrará nuestros peores miedos, entonces necesitaremos confiar unos en otros aunque sea un poco.

—Confiar rápido suele ser mala idea—murmuré sin pensar. Los ojos azules de Aeryn se clavaron en mí. No había juicio en ellos. Solo análisis.

—También pelear solo...—respondió. Las palabras me hicieron guardar silencio.

Porque toda mi vida había sido exactamente eso. Pelear solo. Dmitri apartó la mirada con evidente incomodidad antes de hablar.

—Solo entren. Terminemos con esto.

Aeryn sonrió apenas.

—Ay, tan encantador como siempre...—Dijo ella con evidente sarcasmo. Él volvió a gruñir.

Definitivamente tenía un problema. La enorme puerta comenzó abrirse lentamente frente a nosotros, revelando oscuridad absoluta al otro lado.

Y por primera vez desde que llegué a Luna Sangrienta...

Sentí verdadero miedo. Porque tenía la horrible sensación de que esa prueba no solo mostraría monstruos. Mostraría partes de nosotros mismos que hemos peleado por ocultar.

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Liliana Rivero
Excelente comienzo sigue así exitos 🥰🥰🥰
Tania Uribe: Ay qué linda, gracias ☺️☺️☺️
total 1 replies
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