Casarse no estaba en los planes de Renata.
Y menos si habían cambiado a el que sería su esposo.
Ahora comparte casa con un hombre que poco a poco está dejando de sentirse como un completo desconocido...
Espero les guste.. cualquier opinión se los agradecería. 🤍
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Capítulo 6
La noche cayó lentamente sobre la ciudad.
Renata estaba sentada en el sofá de la sala, mirando una película que realmente no estaba viendo.
Su atención seguía atrapada en las palabras de Gael.
> “Volveré tarde.”
Ni siquiera sabía por qué seguía pensando en eso.
No le importaba.
O al menos eso quería creer.
Tomó el control remoto y apagó el televisor con frustración.
El silencio volvió inmediatamente.
Otra vez ese silencio enorme de la casa.
Se levantó y caminó hasta la cocina.
Abrió el refrigerador sin mucha hambre, solo buscando algo que hacer.
Terminó sacando jugo y una pequeña porción de pastel que había encontrado ahí.
—Al menos alguien en esta casa sí come normal —murmuró.
Se sentó en la encimera mientras revisaba el celular.
Camila seguía enviando mensajes absurdos.
> “¿Ya te enamoraste del millonario misterioso?”
> “Dime que mínimo besa bien.”
Renata casi se atraganta con el jugo.
> “Cállate.”
Camila respondió de inmediato:
> “ESO NO FUE UN NO 👀”
Renata soltó una risa involuntaria.
Y justo en ese momento escuchó pasos.
Levantó la mirada rápidamente.
Gael acababa de entrar.
Más temprano de lo que esperaba.
Llevaba la chaqueta en la mano y parecía cansado.
Muy cansado.
Sus ojos fueron directamente hacia ella.
Luego hacia el pastel.
—¿Eso era mío?
Renata sostuvo el plato.
—Ahora es nuestro.
Gael negó levemente con la cabeza mientras dejaba las llaves sobre la mesa.
—Increíble.
—No te preocupes, todavía queda.
Él abrió el refrigerador y sacó agua.
Por unos segundos ninguno habló.
Y sorprendentemente…
no fue incómodo.
Gael bebió un poco de agua antes de mirarla otra vez.
—Pensé que estarías dormida.
Renata se encogió ligeramente de hombros.
—No tenía sueño.
—¿La casa sigue dándote miedo?
Ella soltó una pequeña risa.
—La casa no.
Gael levantó apenas una ceja.
—¿Yo sí?
Renata tomó otro poco de pastel antes de responder.
—Todavía no lo decido.
Eso hizo que él sonriera apenas.
Pequeño.
Casi invisible.
Pero ya no era tan raro verlo hacerlo.
---
Minutos después, Renata volvió a encender el televisor.
Esta vez Gael se quedó en la sala.
Aunque ninguno parecía muy interesado en la película.
Renata estaba más concentrada en el hecho de que él parecía diferente esa noche.
Más relajado.
Menos distante.
Gael aflojó ligeramente el cuello de la camisa antes de apoyar la cabeza en el sofá.
—Tu amiga manda demasiados mensajes.
Renata giró la cabeza rápidamente.
—¿Cómo sabes eso?
—Tu celular lleva vibrando media hora.
Ella miró el teléfono.
Camila otra vez.
Rodó los ojos.
—Está loca.
—Eso ya lo noté.
Renata sonrió apenas.
—Y eso que no la conoces bien.
Silencio.
La película seguía sonando de fondo, pero ninguno le prestaba atención.
Gael cerró los ojos unos segundos.
Como si estuviera agotado.
Renata lo observó discretamente.
Había algo raro en verlo así.
Menos perfecto.
Más humano.
—¿Siempre trabajas tanto? —preguntó ella de repente.
Gael abrió los ojos lentamente.
—Casi siempre.
—Suena horrible.
—Lo es.
Ella no esperaba una respuesta tan honesta.
Se acomodó mejor en el sofá.
—Entonces, ¿por qué lo haces?
Gael tardó unos segundos en responder.
—Porque alguien tiene que hacerlo.
Renata frunció ligeramente el ceño.
Otra respuesta incompleta.
Pero esta vez… no sonó arrogante.
Sonó cansada.
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El celular de Renata vibró otra vez.
Camila.
> “MANDA FOTO.”
Renata soltó una pequeña risa.
—¿Qué pasa? —preguntó Gael.
Ella negó con la cabeza.
—Nada importante.
Gael la observó unos segundos.
—Eso normalmente significa lo contrario.
—Mi amiga quiere una foto tuya.
Silencio.
Luego Gael soltó una pequeña risa inesperada.
Real.
Renata parpadeó sorprendida.
—Wow.
Él la miró confundido.
—¿Qué?
—Creo que es la primera vez que te escucho reír de verdad.
Gael apoyó el brazo sobre el respaldo del sofá.
—No exageres.
—No exagero. Hasta pensé que eras incapaz.
—Qué cruel.
—Qué dramático.
Eso hizo que ambos sonrieran apenas.
Y el ambiente volvió a cambiar.
Otra vez.
Más ligero.
Más natural.
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Un trueno sonó afuera.
Renata giró automáticamente hacia la ventana.
—Genial. Lluvia.
En cuestión de segundos empezó a llover fuerte.
Las gotas golpeaban los enormes ventanales de la sala.
Gael miró afuera unos segundos.
—Va a durar toda la noche.
Renata apoyó la cabeza sobre el sofá.
—Perfecto. Más ambiente de secuestro.
Gael soltó aire, claramente divertido.
—Sigues usando palabras muy extremas.
—Y tú sigues actuando sospechoso.
Silencio corto.
Después Gael la miró directamente.
—No voy a hacerte daño, Renata.
La forma en que lo dijo hizo que ella dejara de bromear.
Porque sonó sincero.
Completamente sincero.
Renata bajó lentamente la mirada.
—Lo sé.
Y fue la primera vez que respondió algo así sin discutir.
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La lluvia siguió cayendo afuera.
Y aunque ninguno lo dijo…
la distancia entre ambos empezaba a sentirse un poco menos enorme.
que pongas los nombres y después lo que dicen ejemplo.
Gael: maña irás conmigo a una cena- le dijo de forma sería mirándola a los ojos