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Amor Sincero, Arrepentimiento No Perdonado

Amor Sincero, Arrepentimiento No Perdonado

Status: En proceso
Genre:Embarazo no planeado / Malentendidos
Popularitas:3.3k
Nilai: 5
nombre de autor: A.Gaby

Acompáñame a ver la historia de Luisa Mendez..

NovelToon tiene autorización de A.Gaby para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Lo que nunca se fue

El regreso a la casa Sotomayor se sintió como volver a una cárcel, ese lugar donde nunca había sido bienvenida.

Luisa cruzó la puerta con su hijo en brazos, sintiendo aún el dolor en su cuerpo por el parto, pero ese dolor era menor comparado con lo que llevaba dentro.

La indiferencia.

La costumbre de ser ignorada.

Subió las escaleras sin decir nada. Nadie la detuvo, nadie le preguntó cómo estaba. Como si traer al mundo al heredero de esa familia fuera solo una transacción exitosa.

Al entrar a su habitación, dejó al bebé con cuidado en la cuna. Se quedó mirándolo un largo momento, en silencio.

—Tú no vas a crecer sintiéndote menos… y yo me voy a encargar de cumplirlo. A ti nadie te va a hacer daño… y mucho menos te va a faltar amor.

El bebé hizo un pequeño sonido, como si respondiera a su madre.

De pronto, se escuchó el ruido de un auto frenando con brusquedad afuera.

Luisa frunció el ceño, queriendo saber quién había llegado.

Instantes después, una voz se escuchó desde la entrada:

—¡Diego! ¡Sal ahora mismo!

Luisa se quedó inmóvil.

Esa voz.

No podía olvidarla.

No después de tantos meses. No después de todo.

Cerró los ojos un segundo… y cuando los abrió, ya sabía que el pasado había regresado.

En la sala, el ambiente era tenso.

Estefany Intriago estaba de pie en medio del lugar, como si nunca se hubiera ido. Como si aún fuera la dueña de todo.

Hermosa. Impecable.

Y con esa misma mirada que tantas veces había hecho que Luisa bajara la cabeza en el instituto.

—No entiendo cómo pudieron hacer algo así… ¿casarlo?, ¿obligarlo?, ¿con ella? —decía, caminando de un lado a otro.

Doña Elena la observaba, incómoda, pero no distante.

Al contrario… había algo en su mirada que era demasiado evidente.

Preferencia.

—Estefany, mi niña… las cosas no son tan simples —intentó decir Elena.

—No, claro que no lo son… porque si fueran simples, Diego no estaría atado a una chica que ni siquiera debería estar en nuestro mundo… en nuestra clase social.

En ese momento, la puerta se abrió.

Diego entró.

Y todo se detuvo.

Se miraron.

Y fue como si los nueve meses no hubieran pasado.

—…Estefany —dijo él.

Ella soltó una pequeña risa, pero no era alegre.

—¿Qué pasa, Diego? ¿Pensaste que iba a desaparecer para siempre?

Él pasó una mano por su cabello, claramente incómodo.

—No es eso… es solo que…

—¿Que te casaste? —lo interrumpió ella—. ¿Que tuviste un hijo? Sí, ya lo sabía… pero pensé que irías tras de mí, que me detendrías, que te quedarías a mi lado como siempre, mi amor. Pero no lo hiciste.

—No fue algo que yo decidiera —dijo él finalmente, con dureza.

Estefany lo miró fijamente.

—Pero lo hiciste… y eso es lo que importa.

Se acercó un poco más, bajando la voz.

—Dime algo, Diego… mírame a los ojos y dime si la amas. Solo eso.

Diego no respondió.

Ni siquiera intentó hacerlo.

Y ese silencio… lo dijo todo.

Estefany cerró los ojos un segundo, conteniéndose.

—Sabía que no…

—No hace falta que lo confirmes —añadió, abriendo los ojos nuevamente—. Yo te conozco… más de lo que ella podría hacerlo en toda su vida.

Fue en ese momento cuando Luisa apareció en las escaleras.

Estefany levantó la mirada… y al verla, algo cambió en su expresión.

Una sonrisa lenta, cargada de veneno, apareció en sus labios.

—Mira nada más… la inteligentonta.

El golpe fue directo.

Como en el pasado.

Como siempre.

Diego frunció el ceño.

—¿Ustedes se conocen?

Estefany soltó una risa suave.

—¿Conocerla? Claro que la conozco… siempre estaba ahí, pegada a los casilleros, con sus libros, intentando no estorbar. ¿No te acuerdas, Luisa? ¿O ya olvidaste cómo te escondías para que nadie te viera?

Luisa bajó el último escalón.

No con miedo.

No esta vez.

—No lo olvidé… tampoco olvidé quién eras tú.

El ambiente cambió.

Ya no era un recuerdo unilateral.

—Ah, qué bien… entonces también recordarás que nunca encajaste.

—Y tú recordarás que necesitabas hacer sentir menos a otros para destacar —respondió Luisa.

Diego las miraba en silencio.

Algo no encajaba.

Esa no era la misma Luisa de antes.

Estefany se acercó un poco más.

—Dime algo… ¿de verdad creíste que acostarte con él iba a hacer que te eligiera?

El golpe fue cruel.

Pero Luisa no se rompió.

—No… pero tú sí creíste que ignorarlo lo haría quedarse para siempre.

Diego apretó la mandíbula.

—Ya basta, esto no es necesario.

Pero nadie lo escuchó.

El llanto del bebé rompió el momento.

Ese sonido cambió el ambiente.

Estefany miró hacia arriba.

—¿Ese es el hijo?

—Sí —respondió Luisa.

—Vaya… así que al final sí lograste parir a ese bastardo.

Luisa la miró fijamente.

—Mira, estúpida… a mi hijo no le vas a llamar bastardo.

La cachetada sonó fuerte en la sala.

Diego levantó la mirada de inmediato.

Pero Estefany no se quedó atrás.

Le devolvió la cachetada con más fuerza.

—A mí no me alzas la mano, naca.

El aire se volvió irrespirable.

—No importa cómo llegaste… lo que importa es que estás ocupando un lugar que no te corresponde —dijo Estefany, girándose hacia Diego—. ¿Verdad, mi amor?

Diego no respondió.

Pero tampoco lo negó.

—Esto no tiene por qué seguir así… tú y yo sabemos que esto fue un error, un accidente. Y los accidentes… se corrigen.

—¿Qué estás diciendo? —preguntó Diego.

Estefany lo miró directo.

—Divórciate… y quítale al niño. Yo lo voy a criar como su madre.

La frase cayó como una sentencia.

—No es tan fácil… —murmuró Diego.

—Claro que lo es. Nunca quisiste esto, nunca la quisiste a ella. No tienes por qué seguir atado a una vida que no elegiste.

Luego añadió, sin apartar la mirada:

—Yo sí te elegí.

Ese fue el golpe más fuerte.

Luisa sintió algo dentro de ella moverse.

Por fin veía todo claro.

Sin ilusiones.

Sin fantasías.

—Entonces llévatelo… pero sin mi hijo. Si te atreves a quitármelo, les arranco los ojos a quien intente hacerlo.

El silencio fue inmediato.

—¿Qué? —preguntó Diego.

—Si tanto lo quieres… si él tanto te quiere… entonces llévatelo a él.

Estefany entrecerró los ojos.

—No estoy hablando contigo.

—Pero yo sí —respondió Luisa, firme—. Porque estás hablando de mi vida como si no importara. Y ya no voy a quedarme callada. Me cansé de ser esa sumisa que se callaba y aceptaba todo… ya basta.

Nadie dijo nada por unos segundos.

Finalmente, Estefany soltó una risa baja.

—Vaya… parece que la inteligentonta ya no es tan tonta.

Luisa no respondió.

No hacía falta.

—Esto se va a arreglar… de una forma u otra —dijo Estefany, mirando a Diego.

Y antes de irse, añadió:

—No pienso perder lo que es mío.

La puerta se cerró.

El silencio que quedó fue pesado.

Diego se pasó las manos por el rostro.

—Esto se va a complicar…

Luisa lo miró.

—No.

Él levantó la vista.

—Esto ya estaba complicado… solo que ahora ya no voy a fingir que no lo veo.

Y sin decir nada más…

Se dio la vuelta.

Subió las escaleras.

Y fue hacia su hijo.

Porque ahora tenía claro por quién iba a luchar.

1
Mary Ney
Luisa esta encontrado tu camino vas estudiar y ser alguien sin muletas por ti tu hijo
Mary Ney
Al fin tomó el valor☺️
Mary Ney
Me encantó este capitulo
Mary Ney
Bueno Ojalá Luisa tome timon de su vida junto a su hijo
Nancy Parraga
Las humillación de toda esa familia ya era demasiado bien Rosa tu fuiste el angel que Luisa merecía
Nancy Parraga
Ya era hora que alguien la sacará de ese ensoñación Diego no la merece
Nancy Parraga
Supérate cuida de tu hijo no esperes nada de nadie Diego aunque diga que te ama siempre va a correr tras esa trepadora
Nancy Parraga
Luisa deja de sufrir por alguien que siempre va a elegir a quien no lo ama y que siempre va hacer así el siempre será el perro faldero de la putizorra
Nancy Parraga
Al fin ese error te costará caro
Nancy Parraga
Hay Diego solo una llamada de la putizorra y caiste redondito
Nancy Parraga
Por qué un niño que crece en un ambiente hostil no es feliz y estoy segura que ese idiota va a seguir de corderito de la putizorra de su amor
Nancy Parraga
Autora ponle un millonario a Luisa y que el idiota de Diego se joda
Nancy Parraga
Detesto a la gente arrogante prepotente que creen que puede humillar a la gente humilde, juro que si pudiera haría que perdieran todo y Luisa se convierta en una gran dama y con mucho dinero y busque un hombre que la respete y valore por lo qué es ella y no por lo que tenga
Nancy Parraga
Que mujer más odiosa ojalá que algún día Luisa pueda mirarte desde arriba y tú estés abajo por qué hasta las torres gemelas fueron derribadas
💞Agustina Intriago 💕🌙
El bullying es cruel Pero ella no debería dejarse
Nancy Parraga
No sigas permitiendo que te haga sentir mal ni poca cosa deja de ser un mueble más en esa casa
Nancy Parraga
Luisa estudia sal adelante que tú hijo no sea un impedimento para superarte más bien que sea tu fortaleza
Nancy Parraga
Te mereces eso Stefany
Nancy Parraga
ojalá no caigas en su patrañas por qué después te vas a arrepentir demasiado tarde por qué un cobarde como tu no merece perdón y la arrogante de tu familia menos ni siquiera son dignos que el bebé los llame abuelos
Nancy Parraga
Que la que quiere destruir la reputación de Luisa es tu adorada Stefany
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