Me llamo Dayana Gamez. Y en este libro plasmo los recuerdos de mi vida, cada palabra, cada estrofa, cada párrafo y cada capítulo son las líneas que se fueron escribiendo en mi cuerpo y luego en mis recuerdos.
Sin embargo todos ellos se fueron convirtiendo en raíces convirtiendo mi vida en un gran árbol fuerte.
En un momento sentí que mi vida no valía la pena, pero llegó esa luz que me hizo ver el propósito de mi vida.
NovelToon tiene autorización de maría bedoya para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
C-6
Capítulo 6
Había pasado una semana y yo no había visto a ninguno de mis familiares ni sabido de la salud de mi padre.
Camine de la casa de la señora que me cuidaba a la mía, con escusa de buscar algunas cosas que me hacían faltas.
Pero era, pura escusa, me sentía ahogada, los cuidados de la señora me fastidiaba, no estaba acostumbrada a sentirme protegida, la crianza en mi hogar era malos tratos y golpes; sin embargo, ella me brindaba protección sin gritos ni reproches y me hacía sentir mal, creo que algo en mi ya estaba dañado, al no querer sentirme protegida.
Me acosté en la cama a mirar al techo y escenas de lo que presencié en la noche que estuve con los amigos de mi padre empezaron a llegar a mi mente y mi cuerpo empezó a sentir una sensación diferente, sentía en mi intimidad como una electricidad entumecida.
Baje mi mano para entender la sensación que sentía y llegó mi mano a mi intimidad y sentí gusto al palpar y mi cuerpo se erizó por completo.
Quite mi mano y sentí ruidos en la sala, me levante y me asome de que se trataba y observe como la hija de la señora llegaba corriendo a donde su mamá y le empezó a decir lo que había visto que yo hacía.
La niña era mayor que yo, ella tenía trece años y yo apenas había cumplí diez.
Vi desde donde estaba, como la señora venia hacia mi casa, respire profundo y me senté muy tranquila en una silla a esperar su llegada.
Cuando llegó me vio muy relajada con mis libros en las piernas, los tome de la mesa que estaba a mi lado.
Ella observó a su hija que no tenía miedo, ya que no mentía, pero yo no estaba preocupada y eso desconcertó a la señora.
Se acercó a mi tomó una silla y se sentó al frente de mi, me preguntó: si era cierto que yo hacía lo que su hija había dicho.
Muy calmada le respondí: que si.
Abrió tanto sus ojos que casi se le salen de su órbita, la entiendo ella era una señora conservadora, siempre vestía con faldas debajo de la rodillas y suéter que no dejara ver nada de su pecho, nunca la vi vestir con un pantalón o algo similar.
Respiró profundo me miró y me preguntó: donde había visto eso.
Le fui sincera y le respondí: que lo había visto hace unos días en el viaje con los amigos de mi papá.
Me abrazó y empezó a decir que eso no era bueno, yo no podía estar tocando mi cuerpo, que yo era una niña, que cuando creciera me iba a casar e iba a entender todo.
No dije nada, si hablaba de mi virginidad ya no estaba, que más me podían hacer cuando estuviera grande.
Yo delante de su hija me veía más desarrollada en cuerpo, a ella apenas se le estaban asomando los senos, a los diez ya yo los tenía.
Me prohibió ir a mi casa, me mantenía siempre vigilada, dos días después llegó mi abuela Rosa a buscarme, debido a que un tío materno había llegado por mi, para que pasara un tiempo con él.
Empaque mis cosas y me senté al lado de mi abuela, ya me sentían como un juguete que tiraban de un lugar al otro.
Ella habló con la señora diciéndole que mi papá necesitaba dinero para lo que se venia para su salud, así que habían decidido vender la casa, le decía eso para que ella estuviera pendiente a alguien que la quisiese comprar.
La señora asintió, le deseo recuperación a mi papá, me abrazo fuerte diciéndome que me portara bien al lugar a donde iba a ir.
Nos subimos en un taxi y veinte minutos despues llegamos a la clínica, allá estaba mi tío el era un hombre de estatura promedio bastante delgado, piel bastante morena, era muy elegante me gustaba ver eso de él, a su lado había una pareja, un señor alto piel blanca corpulento, muy elegante y agraciado, su esposa a su lado, ella era igual de agraciada, alta, de piel blanca, cabello castaño y largo a la cintura, sus mejillas estaban adornadas de pecas, que la hacían ver hermosa.
A un lado de ellos se encontraba una mujer, que se le notaba había llorado mucho.
Me miró cuando llegue y sonrió, ella era una mujer que transmitía amor, era de estatura baja, piel morena, cabello corto malo, pero lo tenía alisado y se le veía bien, pero su cuerpo me llamó la atención, era un cuerpo de guitarra de la cintura para arriba era delgada y perfecta; sin embargo, de la cintura para abajo tenía unas piernas y cadera anchas, era muy dotada en esa parte, era hermosa a la vista de cualquier hombre, su rosto, tenía ojos pequeños, una nariz fileña y sus labios eran carnosos, estaba sin ninguna clase de maquillaje su belleza era natural.
Mi tío me abrazo y me dio un beso en la frente, él siempre hacia eso cuando me veía, era por la forma espiritual de ver la vida, era cristiano y la pareja al lado de él eran los pastores de la iglesia donde él asistia.
Mi abuela me dijo que la hermosa mujer era la novia de mi papá.
Yo la mire debía ser por eso se le veían los ojos inchados, estuvo llorando, debía querer mucho a mi padre.
Mi tío, junto a los pastores, estaban esperando una autorización para poder ingresar a la habitación para orar por mi padre, pero no se la dieron, debido a que mi papá estaba en coma y su estado de salud era delicado y su piel estaba totalmente quemada y estaba vulnerable a cualquier infección y podría empeorar su salud.
No pudiendo ingresar a ver a mi padre, mi tío y los pastores regresaron a la ciudad en donde vivían, conmigo a su lado.
Fue un cambio drástico para mi, la forma de vivir de mi tío era muy diferente a la que
Yo había vivido.
El tenía una novia que sostenía una relación con él hace mas de cinco años, era una joven agradable igual a toda la familia de ella y los hermanos de la iglesia que rodeaban a mi tío.
El busco un cupo en una escuela cercana a la casa para que pudiera terminar los meses escolares que me hacían falta para terminar mi año educativo.
Corrió con suerte y si encontró el cupo; de ahí mi vida empezó a tener un giro, sus costumbres y las mías no se parecían en nada, sentía que me estaba exigiendo más de lo que podía dar, debido a que quería que fuera como las niñas de la iglesia y eso era imposible, ellas estaban educadas en un hogar lleno de amor y disciplina y ese no era mi caso precisamente.
Con mi tío viví cuatro meses, el viajaba recurrentemente a verlo con los pastores y yo me quedaba con su prometida.
Escuche que su recuperación fue un verdadero milagro gracias a las oraciones y ayunos realizados.
Mi papá duro tres meses en coma; en cuanto llegaron las vacaciones y salí de la escuela mi tío junto a los pastores y mi persona volvimos a viajar a la ciudad en donde yo vivía, para esta vez poder orar por mi padre, el aun permanecía internado en la clínica.
No voy a decir que vivir con mi tío fue una esperiencia mala, ¡no! Al contrario, creo que fueron los únicos cuatro meses que viví una vida normal.
No sabia que regresar a mi verdadera vida iba a ser catastrófico para mí.