En un mundo dividido por siglos de guerra entre humanos y vampiros, Lin Xue —la Guerrera Estelar de la Secta del Nube Blanca, con el poder del Qi Estelar que canaliza la energía de las estrellas— y Kael —el rey vampiro de la Casa de la Sombra Negra, con la magia de la sangre que absorbe la vida misma— se enfrentan en la Batalla del Cielo Roto. En un último acto de desesperación y amor, se fusionan para detener la destrucción del mundo y mueren juntos.
Pero el universo les da una segunda oportunidad: son reencarnados como niños huérfanos en un bosque oscuro, con recuerdos fragmentados de su vida anterior. Cuando se encuentran, reconocen en el otro la conexión que trasciende la muerte y deciden cambiar el curso de la historia. Juntos, fundan la Secta de la Estrella y la Sangre —un refugio donde humanos y vampiros pueden vivir, entrenar y aprender juntos— y crean el Estilo Estelar Sanguíneo, una forma de artes marciales que fusiona el poder de las estrellas y la magia de la sangre.
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LA SOMBRA QUE ACECHA
El sol salió sobre el Valle de la Estrella y la Sangre, iluminando las nuevas casas y el templo de entrenamiento. El grupo de jóvenes que había salido en busca de sobrevivientes regresó al mediodía, con diez nuevas personas —cinco humanos y cinco vampiros— que habían escapado de un ataque de la Casa de la Sombra Oscura.
“Ravenna está buscando a Kael,” dijo una vampira joven llamada Luna, jadeando. “Dice que es un traidor a la raza vampira, que tiene que volver a la Casa de la Sombra Oscura o morir. Ha matado a todos los vampiros que se niegan a seguirla.”
Kael se quedó quieto, con la mirada baja. Sabía que Ravenna no se rendiría —ella había sido su mano derecha en su vida anterior como rey vampiro, y había jurado venganza cuando él decidió abandonar la guerra.
“Está bien,” dijo Kael, levantando la cabeza con determinación. “Ella vendrá aquí. Tenemos que estar preparados. Pero no la mataremos —intentaremos purgar la oscuridad de ella.”
Lin Xue le tomó la mano. “Juntos,” dijo. “Siempre juntos.”
El Maestro Hong se reunió con los guerreros y los jóvenes entrenados. “Vamos a preparar la defensa del valle,” dijo. “Crearemos escudos de energía alrededor de los límites, entrenaremos a todos en técnicas de protección. Pero recordad: no atacéis a menos que sea necesario. Nuestro objetivo es curar, no destruir.”
Durante el resto del día, todo el mundo trabajó con prisa. Los guerreros y los entrenados crearon escudos de Qi Estelar, magia de la sangre y Qi de Rayo alrededor del valle, mientras los demás preparaban provisiones y refugios para los niños y las personas mayores. Zi Yin diseñó armas de madera y piedra que no mataban, solo debilitaban, y enseñó a los jóvenes a usarlas.
Al anochecer, el valle estaba listo. Los escudos brillaban con una luz azul, roja y morada, y todos estaban en formación, listos para enfrentar a Ravenna y sus seguidores.
“Ella vendrá cuando la luna esté en el cenit,” dijo Elder Feng, mirando el cielo. “Esa es la hora en que su magia de la sangre oscura es más fuerte.”
Lin Xue y Kael se pararon en la roca estrella-luna, observando el cielo. La luna empezaba a subir, y el aire se llenaba de una sensación de tensión.
“¿Tienes miedo?” preguntó Lin Xue.
“Si,” dijo Kael. “Miedo a herirla, miedo a perderte, miedo a que la guerra vuelva. Pero también tengo fe. Fe en ti, fe en la secta, fe en la paz.”
Lin Xue le sonrió y le abrazó. “Esa fe es lo que nos salvará.”
A medianoche, cuando la luna estaba en el cenit, escucharon un ruido a lo lejos: el vuelo de murciélagos gigantes. Todos se prepararon, y los escudos brillaron con más intensidad.
Un momento después, Ravenna apareció en el cielo, montada en un murciélago gigante. Era más hermosa y más oscura de lo que Kael recordaba: cabello negro como la tinta hasta la cintura, con mechones grises, ojos rojos oscuros con brillo de oscuridad, piel pálida como la muerte. Llevaba un vestido negro de seda con bordados de sombras, y el anillo de esmeralda negra en su dedo índice brillaba con una luz maléfica.
Detrás de ella venían veinte vampiros de la Casa de la Sombra Oscura, todos con magia de la sangre oscura lista para atacar.
“Kael!” gritó Ravenna, su voz como un susurro de muerte. “Baja de ahí y vuelve a tu lugar. O todos estos humanos y vampiros traidores morirán.”
Kael se paró y miró a Ravenna. “Ravenna,” dijo. “Deja la oscuridad. Ven con nosotros. Hay una forma de vivir en paz, sin guerra, sin muerte.”
Ravenna se rió de forma cruel. “Paz? ¡Los humanos nunca nos dejarán vivir en paz! Ellos nos ven como monstruos. Y tú eres el peor de todos —un traidor que se ha aliado con ellos.”
“Eso no es cierto,” dijo Lin Xue, hablando con voz clara. “Los humanos y los vampiros podemos vivir juntos. Esta secta lo demuestra. Ven y lo verás.”
Ravenna miró a Lin Xue con odio. “Tú eres la causa de todo,” dijo. “La niña con poder de estrellas que ha envenenado la mente de Kael. ¡Muere!”
Ravenna lanzó un rayo de sangre oscura hacia Lin Xue. Kael creó una pared de sombras para protegerla, pero el rayo era demasiado fuerte —la pared se rompió, y el rayo golpeó a Kael en el hombro.
“Kael!” gritó Lin Xue, desesperada.
Kael se cayó a la tierra, con sangre negra saliendo de la herida. Ravenna se rió y ordenó a sus seguidores que atacaran.
Los vampiros de la Casa de la Sombra Oscura lanzaron rayos de sangre oscura hacia el grupo, mientras los murciélagos gigantes atacaban los escudos. El Maestro Hong y los guerreros defendieron con sus sables y sus escudos de Qi de Rayo, mientras Zi Yin y los vampiros de la secta usaban su magia de la sangre y la luna para aturdir a los atacantes.
Lin Xue se arrodilló a lado de Kael y usó su Qi Estelar para curarlo. La luz azulada fluyó hacia su herida, y la sangre negra desapareció. Kael se levantó, con la mirada firme.
“Juntos,” dijo Kael a Lin Xue. “Ahora sí.”
Los dos se pararon en la roca estrella-luna y canalizaron todo su poder. Su energía se fusionó en una esfera azul y roja más grande y brillante que nunca, que empequeñecía los rayos de sangre oscura de Ravenna.
“Ven con nosotros, Ravenna,” dijo Lin Xue, su voz llena de compasión. “No tienes que estar sola en la oscuridad.”
Ravenna lanzó todo su poder hacia la esfera, pero no pudo romperla. La luz de la esfera se extendió hacia ella, envolviéndola en un aura de azul y rojo. Ravenna gritó de dolor, y la oscuridad en sus ojos empezó a disminuir.
“Recuerda, Ravenna,” dijo Kael. “Tu madre era una buena mujer. Ella creía en la paz, en la unión. Esa es la razón por la que te enseñó a usar la magia de la sangre para curar, no para destruir.”
Los recuerdos fluyeron a Ravenna: su madre, la luz de la luna, la enseñanza de que la sangre era un regalo, no un arma. La oscuridad en sus ojos desapareció completamente, y sus ojos se volvieron rojos claros, como los de Kael.
Ravenna se cayó a la tierra, llorando. “Lo siento,” dijo, entre lágrimas. “Lo siento por todo. Por la guerra, por las muertes, por el odio.”
Sus seguidores se pararon, confundidos. Cuando vieron que Ravenna había cambiado, bajaron sus armas y se acercaron a ella.
“Ven con nosotros,” dijo Kael, acercándose a Ravenna y le extendiendo la mano. “Hay un lugar para ti en la secta. Un lugar de paz.”
Ravenna tomó la mano de Kael y se levantó. “Sí,” dijo. “Quiero cambiar. Quiero vivir en paz.”
Los vampiros de la Casa de la Sombra Oscura asintieron y se unieron al grupo. La tensión desapareció del valle, y la luz de los escudos se volvió más calma y brillante.
El Maestro Hong se acercó a Ravenna y le extendió la mano. “Bienvenida,” dijo. “Todos merecemos una segunda oportunidad.”
Ravenna le estrechó la mano, con lágrimas en los ojos. “Gracias,” dijo. “Nunca pensé que alguien me perdonaría.”
Durante el resto de la noche, los curanderos curaron a los heridos —tanto de la secta como de los seguidores de Ravenna. Todos se reunieron en el centro del valle, comiendo y hablando, compartiendo sus historias y su deseo de paz.
Ravenna se acercó a Lin Xue y le agradeció. “Tu amor por Kael me salvó,” dijo. “Mostrasteme que la oscuridad no es la única opción. Que el amor es más fuerte.”
Lin Xue sonrió. “Todos tenemos un lado oscuro,” dijo. “Pero también tenemos un lado bueno. Solo necesitamos alguien que nos ayude a encontrarla.”
Kael se acercó a ellas y le tomó la mano a cada una. “Ahora somos más,” dijo. “Y más fuertes. La secta crece, y con ella, la paz.”
Al amanecer, el grupo se reunió alrededor de la roca estrella-luna. Ravenna se paró y habló: “Yo juro lealtad a la Secta de la Estrella y la Sangre,” dijo. “Juro usar mi magia de la sangre para curar, no para destruir. Juro vivir en paz con los humanos y con todos los seres vivos.”
Todos gritaron de alegría, y la luz de las estrellas y la luna se fusionó en el cielo, creando un arcoíris de colores que iluminó el valle durante toda la mañana.
Lin Xue miró a todos los presentes —Kael, Ravenna, el Maestro Hong, Li Ming, Zi Yin, Elder Feng y los más de sesenta miembros de la secta— y sintió una sensación de alegría y esperanza que nunca había sentido antes. Habían enfrentado la sombra que acechaba, y la habían vencido con amor y compasión.
El camino aún era largo, pero ahora tenían más fuerzas que nunca. La Secta de la Estrella y la Sangre era más fuerte que nunca, y su sueño de unir el mundo se hacía más real cada día.
Al día siguiente, un grupo de miembros de la secta salió para buscar más sobrevivientes y difundir la palabra de la paz. Ravenna fue parte de ese grupo, lista para usar su sabiduría y su magia para ayudar a los demás. Lin Xue y Kael se quedaron en el valle, preparando el próximo paso en su misión —construir un templo de paz que fuera un símbolo para todo el reino.