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Mi Mayor Knock Out

Mi Mayor Knock Out

Status: En proceso
Genre:Amor-odio / Amor a primera vista / Mi novio es un famoso / Romance
Popularitas:430
Nilai: 5
nombre de autor: Dyanne Valdez

Valeria Castillo tiene una vida clara y ordenada: es periodista deportiva, ama su trabajo y sabe perfectamente cómo manejar a los hombres arrogantes del mundo del boxeo. Al menos… eso creía.

Todo cambia cuando conoce a Adrián Vega, el boxeador más prometedor del campeonato nacional. Talentoso, peligroso dentro del ring, insoportablemente seguro de sí mismo fuera de él… y con una sonrisa capaz de arruinarle la paciencia a cualquiera.

Lo que empieza como simples entrevistas pronto se convierte en algo más complicado: miradas demasiado largas, discusiones cargadas de tensión y una atracción imposible de ignorar. Adrián está acostumbrado a ganar todas sus peleas, pero nunca ha tenido que luchar por el corazón de una mujer que no piensa caer fácilmente.

Entre entrenamientos brutales, campeonatos que pueden cambiar una carrera, celos inesperados y momentos tan caóticos como románticos, Valeria descubrirá que amar a un boxeador significa vivir al borde del nocaut emocional.

Porque Adrián Vega puede derrotar a cualquiera en el ring…

pero con Valeria Castillo cada día es una pelea nueva.

Y tal vez la más difícil de todas.

NovelToon tiene autorización de Dyanne Valdez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 14 La regla de la campana

La redacción estaba tranquila esa mañana.

Demasiado tranquila.

Valeria estaba revisando un artículo cuando una sombra apareció frente a su escritorio.

Ella pensó que era Camila.

—Si vienes a hablar de gatos otra vez—

Levantó la mirada.

Adrián Vega estaba parado frente a ella.

Con una expresión curiosamente… nerviosa.

Valeria parpadeó una vez.

—No.

Adrián levantó una mano.

—Antes de que digas algo.

Valeria se recostó en su silla.

—No tengo tiempo para esto.

Adrián se pasó una mano por el cabello.

—Solo vine a decir hola.

Valeria lo miró fijamente.

—¿Viniste hasta mi trabajo… a decir hola?

Adrián abrió la boca.

La cerró.

Pensó un segundo.

—Sí.

Camila apareció desde el escritorio de al lado.

—Esto es increíble.

Valeria la ignoró.

—Adrián.

—¿Sí?

—Estás en una redacción llena de periodistas.

Adrián miró alrededor.

Varias personas ya estaban mirando.

Un fotógrafo incluso levantó su cámara.

—Sí, lo noté.

Valeria suspiró.

—¿Qué quieres?

Adrián la miró.

Y durante un segundo…

se quedó completamente en silencio.

Valeria levantó una ceja.

—¿Vas a responder?

Adrián parpadeó.

—¿Qué?

Valeria frunció el ceño.

—La pregunta.

—¿Cuál?

Camila empezó a reír.

Valeria cruzó los brazos.

—Acabo de preguntarte qué quieres.

Adrián sacudió la cabeza.

—Cierto.

Pausa.

—Se me fue.

Valeria lo miró con incredulidad.

—¿Se te fue?

Adrián señaló su cabeza.

—Conmoción leve.

Camila murmuró:

—Ojos verdes.

Valeria ignoró el comentario.

—Adrián.

—Sí.

—Concéntrate.

Adrián respiró hondo.

—Vine a invitarte a almorzar.

Silencio.

Valeria lo miró.

—¿Qué?

—Almorzar.

—Escuché esa parte.

Adrián esperó.

Valeria negó con la cabeza.

—No.

Adrián suspiró.

—Sabía que dirías eso.

Valeria volvió a su computadora.

—Entonces sabes cómo funciona esto.

Adrián no se movió.

Valeria levantó la mirada otra vez.

—¿Por qué sigues aquí?

Adrián se encogió de hombros.

—Esperanza.

Camila ya estaba prácticamente apoyada sobre su escritorio para escuchar mejor.

Valeria la miró.

—Vete.

—No.

Valeria volvió a mirar a Adrián.

—No salgo con boxeadores.

Adrián levantó un dedo.

—No es una cita.

Valeria entrecerró los ojos.

—¿Qué es entonces?

Adrián pensó.

—Una reunión diplomática.

Camila casi se atragantó.

Valeria suspiró profundamente.

—Tengo trabajo.

Adrián se inclinó un poco hacia ella.

—Solo una hora.

Valeria lo observó.

Luego miró su reloj.

Luego volvió a mirarlo.

—Una hora.

Camila dejó escapar un grito silencioso.

Valeria levantó un dedo hacia Adrián.

—Pero si dices algo sobre mis ojos—

Adrián levantó las manos.

—Prometo no hacerlo.

Camila murmuró:

—No lo logrará.

El almuerzo fue… extraño.

Adrián hablaba.

Valeria respondía.

Pero cada pocos minutos él se quedaba mirándola demasiado tiempo.

Lo suficiente para que ella tuviera que repetir cosas.

—Adrián.

—¿Sí?

—Te pregunté algo.

Adrián parpadeó.

—Perdón.

—¿Escuchaste la pregunta?

—No.

Valeria suspiró.

—Increíble.

Adrián sonrió ligeramente.

—Es tu culpa.

Valeria levantó una ceja.

—Explícate.

Adrián apoyó el codo en la mesa.

—Eres una distracción.

Valeria negó con la cabeza.

—No vuelvas a decir eso en una conferencia de prensa.

Adrián rió.

—Prometido.

Pausa.

—Por cierto.

—¿Qué?

—¿Vas a ir a la pelea?

Valeria asintió.

—Como prensa.

Adrián pensó un segundo.

—Entonces necesito una recomendación profesional.

Valeria lo miró.

—¿Sobre qué?

Adrián señaló sus ojos.

—Sobre esto.

Valeria suspiró.

—Muy simple.

—¿Sí?

—No me mires durante los rounds.

Adrián levantó una ceja.

—¿Perdón?

—Si tienes que mirarme…

hazlo cuando estés en tu esquina.

—¿Durante el descanso?

—Exacto.

Adrián pensó un segundo.

Luego asintió.

—Trato.

Valeria tomó un sorbo de agua.

—Si no lo haces…

—¿Qué?

Valeria lo miró con calma.

—Voy a escribir que perdiste por falta de concentración.

Adrián sonrió.

—Eso sería devastador.

Una semana después…

La arena estaba llena.

Luces.

Música.

Miles de personas gritando.

Era la noche de la revancha.

Adrián Vega vs Diego Morales II.

Valeria estaba sentada en la sección de prensa.

Con los demás periodistas.

Libretta lista.

Grabadora preparada.

Esta vez no estaba en la zona VIP.

Y eso era exactamente como debía ser.

Camila estaba a su lado.

—Esto es serio.

Valeria asintió.

—Sí.

En el ring los boxeadores estaban listos.

Adrián levantó la mirada hacia el público.

Buscó entre la multitud.

Y finalmente la encontró.

Valeria.

En la zona de prensa.

Ella lo estaba mirando.

Pero esta vez levantó un dedo.

Un gesto claro.

Concéntrate.

Adrián sonrió.

La campana sonó.

CLANG.

La pelea comenzó.

Diego salió agresivo.

Adrián respondió con calma.

Movimientos rápidos.

Golpes precisos.

Pero su estilo seguía siendo el mismo.

Provocador.

Adrián sonreía.

Bajaba la guardia.

Invitaba a Diego a atacar.

Diego no caía tan fácil esta vez.

Los golpes eran más duros.

La pelea más larga.

Más intensa.

Los rounds avanzaban.

Cada vez que sonaba la campana…

Adrián volvía a su esquina.

Y solo entonces miraba hacia la zona de prensa.

Valeria.

Ella estaba escribiendo.

Observando.

Analizando.

Y cada vez que levantaba la mirada…

Adrián estaba allí.

Sonriendo ligeramente.

Como si ese pequeño momento fuera suficiente.

En el sexto round…

Diego intentó algo diferente.

Se acercó a Adrián.

Y sonrió con burla.

—¿Dónde está tu periodista?

Adrián levantó una ceja.

—¿Qué?

—La distracción.

Adrián no respondió.

Diego empujó un poco.

—¿Hoy no te mira?

Adrián sonrió.

—Sí.

Diego levantó las manos.

—¿Entonces por qué no te distraes?

Adrián lanzó un golpe rápido al cuerpo.

Diego retrocedió.

Adrián habló con calma.

—Porque aprendí cuándo mirar.

La pelea continuó.

Más dura.

Más larga.

Pero esta vez…

Adrián no se distraía.

Porque había seguido la única regla que Valeria le había dado.

Solo mirar cuando suena la campana.

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