Victoria Philips está a punto de casarse con quien cree es el hombre de sus sueños, tiene un increíble trabajo en la mejor firma de abogados y su vida no puede ser más perfecta, pero no todo es lo que parece. Tras enterarse de una terrible traición, su mundo se pondrá de cabeza y su vida dará un giro inesperado cuando en un viaje descubra que el amor y el tiempo pueden romper barreras.
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Cap. 06 Enigmas
Después de debatir qué harían ese día, decidieron ir a visitar el emblemático castillo de Edimburgo y luego darían un paseo por Grassmarket.
—Este lugar es increíble, gracias por hacerme venir. —dijo Victoria apoyando su mano contra la fría roca del castillo.
—Fue un placer casi obligarte a venir. —Respondió Fridda con gracia. —Vicky, imagínate cuantos highlanders guapos debieron vivir aquí en el pasado.
—¿Por qué siempre estás pensando en hombres? —era casi gracioso para Victoria.
—Sabes que desde hace mucho tiempo estoy sola. No puedo evitarlo.
—Pues si quieres un hombre con falda, aquí hay muchos. —Se burló Victoria.
—No son faldas, y sí, están muy guapos. —Fridda miraba alrededor. —Sin duda me llevaría uno a casa.
Victoria rodó los ojos. —Los hombres solo nos hacen sufrir.
—Los hombres equivocados, tal vez. Pero no puedes culparlos a todos por lo que te pasó.
—Gracias por recordarme que fue mi culpa elegir a ese perdedor, incluso cuando todos veían lo malo que era.
—De nada. —Respondió Fridda riendo.
Ambas siguieron recorriendo el lugar hasta que la caminata las llevó hasta una feria cercana.
El ambiente era muy pintoresco y animado, los lugareños ofrecían sus productos, gente revoloteaba por todo el lugar.
Una tienda de antigüedades llamó la atención de Victoria, así que fue directo allí.
Habían cosas preciosas, sus ojos brillaban de emoción.
—Bienvenidas, pueden mirar todo lo que gusten. —Saludó una anciana sonriente.
—Gracias. —Respondieron Victoria y Fridda al unísono devolviendole la sonrisa.
Vagaron por el lugar, escogieron algunos artículos interesantes pero Victoria se enamoró especialmente de un espejo con marco de cobre que estaba decorado hermosamente.
—¿Cuánto por esta belleza? —Preguntó entusiasmada.
—Oh! Ese es un artículo muy especial, se dice que a traves de él puedes echar un ojo al pasado. —Respondió la viejecilla.
Fridda apretó los labios para no reirse.
—Si hay algo que no quiero mirar es el pasado, solo quiero saber su precio y si me conviene lo compro. —Victoria sonrió con educación.
—No creas que te estoy engañando niña. —La mujer tomó la mano de Victoria y comenzó a observarla. —Veo mucho dolor que debes sanar, tal vez tu carácter te ha jugado en contra, pero estoy segura de que podrás lograrlo.
Victoria miró a Fridda y ambas comenzaron a reir.
—Vaya, ahora resulta que el espejo refleja el pasado y la vendedora es bruja. —Se burló Fridda entre risas.
—Cuidado Fridda, no vaya a ser que de pronto aparezca también el mago Merlín.
La anciana las miraba con una sonrisa en los labios, iba a darles una lección.
—No deberían burlarse, Escocia es un pais lleno de magia y misterio.
—Sí, como sea. Quiero el espejo mágico ¿va a venderlo o no? —preguntó Victoria aún riendo.
—No, no voy a vendertelo...
—¿Por qué no? —Preguntó Fridda arrugando el entrecejo.
—Porque voy a regalarselo. —Terminó de decir la anciana. —Es tuyo. —le dió a Victoria una mirada que la hizo estremecer.
Victoria la miró sorprendida. —¿Por qué haría eso? Puedo pagarselo, solo dígame el precio.
—La deuda quedará saldada cuando aprendan a respetar los designios del tiempo. Cuando aprendan, que no se debe jugar con lo desconocido. —Dicho esto la mujer comenzó a empacar el espejo.
—No creo en nada de esa basura, supongo que le quedaré debiendo de por vida si no quiere aceptar mi dinero. —Le dijo Victoria encogiendose de hombros.
Fridda ya no se estaba riendo, de hecho tenía un poco de miedo. Se acercó a su amiga para susurrarle algo.
—Vicky, no deberías llevarte nada. ¿Que tal y esa señora nos lance un hechizo?
—No digas tonterías, no existe tal cosa. Así como no existe el amor tampoco, son invenciones.
La anciana escuchaba la conversación apenas en un susurro y su sonrisa se hacía más grande.
—Lo enviaré hasta la dirección que me indiquen. —Les dijo llamando su atención.
Victoria le dio la dirección y nombre del hotel, después de pagar el resto de objetos, ella y Fridda salieron del lugar.
El clima había cambiado, una tormenta estaba en camino. Se apresuraron a tomar un taxi para retornar hasta el hotel.
—Esa mujer era espeluznante. —Se quejó Fridda.
—Solo son artimañas para vender sus objetos más caro.
—Eso espero...
Como la anciana había prometido, el espejo fue entregado a Victoria. Ella lo desenvolvió para verificar que estuviera bien.
—Es hermoso. Quedará muy bien en mi habitación.
—Un espejo embrujado, gran adquisición. —se rió Fridda.
Esa misma noche, Victoria cayó en un sueño profundo; incluso soñó algo muy extraño:
“Ella corría por las calles de Edimburgo bajo una lluvia torrencial.
El cielo se iluminaba con la luz de los relámpagos provocados por la tormenta y el sonido de los truenos se mezclava con el crepitar de la lluvia que caía en medio de la noche oscura.
Tenía miedo, parecía que el cielo iba a caerse. Seguía corriendo para buscar resguardo pero las calles comenzaban a convertirse en un bosque espeso.
Fué entonces que vió algo conocido, el espejo que acababa de adquirir ese mismo día. ¿Qué hacía ahí en medio del bosque?
Con el corazón palpitando sobre su pecho se acercó atraída por el enigmático objeto, sentía la necesidad de mirarse en él.
Lo que vió, le cortó la respiración. El espejo no devolvía su propia imágen, sino la de un hombre que no podía detallar muy bien, sólo sus ojos de un azul tan profundo que parecían atraerla como un imán y su vestimenta antigua que no parecía de este tiempo.
Ella se acercó aún más, quería verlo de cerca; pero entonces un nuevo relámpago iluminó el cielo seguido por un estruendo estremecedor que la sacudió.”
Victoria despertó agitada en medio de la noche, ese sueño se había sentido muy real. Esa anciana malvada había logrado alterar sus sentidos, pensó.