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El Volumen Del Silencio

El Volumen Del Silencio

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Autosuperación / Completas
Popularitas:664
Nilai: 5
nombre de autor: Skay P.

✅️🦋Bruno Koch es un brillante sonidista que trabaja en las sombras del backstage, atrapado en un doloroso dilema: lleva años enamorado en secreto de Nash Wright, un exitoso cantante pop. Bruno ha sido el testigo silencioso de cómo una relación destructiva y los excesos arrastran a Nash hacia el abismo, ocultando sus sentimientos. Tras un colapso público en el escenario, Nash toca fondo y es diagnosticado con trastorno afectivo bipolar. Junto a Harper, una ruda y leal compañera técnica, Bruno se convierte en la red de seguridad de Nash mientras este inicia su camino hacia la rehabilitación.🦋✅️

NovelToon tiene autorización de Skay P. para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La mentira

El olor a desinfectante y el sonido rítmico del monitor cardíaco marcaban el paso de las horas en la habitación del hospital. Bruno no se había movido de la silla de plástico junto a la cama en toda la noche. Tenía la ropa todavía húmeda en los puños y los ojos rojos por la falta de sueño. Cuando el sol de la mañana empezó a colarse por las persianas, Nash comenzó a moverse. Emitió un quejido sordo, se llevó una mano a la cabeza y abrió los ojos lentamente, parpadeando con pesadez ante la claridad del cuarto.

Al notar la presencia de Bruno, el cantante desvió la mirada de inmediato. Una mueca de vergüenza y fastidio cruzó su rostro pálido.

—¿Qué haces aquí? —preguntó Nash. Su voz sonaba extremadamente ronca, áspera por el tubo de oxígeno que le habían quitado hacía apenas unas horas.

—Te salvamos la vida. Harper y yo —respondió Bruno, manteniendo la voz baja pero firme. No había reproche en su tono, solo un cansancio infinito—. Si Harper no hubiera ido a tu casa, hoy no estarías despertando.

Nash guardó silencio. Se incorporó con dificultad en la cama, ignorando el pinchazo de la vía intravenosa que tenía en el dorso de la mano. Miró las paredes blancas con desprecio, como si el hospital fuera un insulto a su orgullo.

—No fue para tanto. Se me pasó la mano con los tragos, eso es todo. No era necesario armar este circo —minimizó Nash, sacándose la mascarilla de oxígeno remanente con un gesto brusco.

En ese momento, la puerta se abrió y entró el representante de la discográfica, un hombre de traje gris que lucía tan estresado como ellos. Llevaba el teléfono celular pegado a la oreja, hablando en voz baja antes de cortar la llamada.

—Qué bueno que despertaste. Afuera hay fotógrafos y la prensa está empezando a preguntar por qué ingresaste por urgencias —dijo el representante, yendo directo al grano sin preguntar cómo se sentía—. El concierto del viernes en el estadio central está totalmente vendido. Hay cincuenta mil personas esperando. Si cancelamos ahora por un "intento de sobredosis", las acciones de la empresa se hunden y los auspiciantes nos van a demandar. ¿Qué carajo pasó?

Nash miró al representante y luego a Bruno. Sus ojos, fijos en su sonidista, suplicaban complicidad de una manera desesperada. El cantante se tragó el orgullo y adoptó esa máscara de seguridad que usaba frente a las cámaras.

—No pasó nada. Fue una deshidratación severa por el estrés de las grabaciones —mintió Nash, sosteniendo la mirada del empresario con una frialdad asombrosa—. Me dieron un suero y ya me siento perfecto. El concierto sigue en pie. Diles que estoy bien. Una intoxicación por comida, inventa lo que quieras, pero el show se hace.

El representante suspiró con alivio y miró a Bruno buscando confirmación.

—Bruno, tú estuviste ahí. ¿Está en condiciones de dar un show de dos horas frente a cincuenta mil personas?

Bruno miró a Nash. Vio sus labios resecos, las ojeras profundas que parecían moretones bajo sus ojos y el sutil temblor en sus dedos. Quería gritar, quería decirle al representante que Nash casi se muere ahogado en su propia bañera hacía seis horas. Sabía que subirlo a un escenario en ese estado era criminal. Pero vio el pánico en el rostro de su amigo, el terror de que su carrera se destruyera por completo si el mundo se enteraba de su vulnerabilidad, y el corazón se le ablandó de la forma más dolorosa posible.

—Sí —mintió Bruno, sintiendo que una parte de su alma se corrompía al decirlo—. El audio estará controlado. Si se cansa, podemos apoyar la voz con los coros pregrabados. Llegará bien al viernes.

El representante asintió, satisfecho con la respuesta profesional, y salió de la habitación para calmar a los periodistas. Cuando la puerta se cerró, Nash dejó caer la cabeza hacia atrás contra la almohada, soltando un suspiro largo.

—Gracias, Bruno —susurró, sin mirarlo.

—No me agradezcas. Lo que acabamos de hacer es una locura —sentenció Bruno, levantándose de la silla—. Te dieron el alta provisional porque prometiste reposo absoluto en el hotel hasta el viernes. Pero los dos sabemos que esa mentira del "estoy bien" nos va a estallar en la cara.

El viernes por la tarde, el ambiente en el Backstage del estadio central era una caldera de nerviosismo. Desde la cabina de sonido principal, ubicada en medio del campo de juego, Bruno realizaba las últimas pruebas técnicas. El zumbido de los miles de fanáticos que ya empezaban a llenar las tribunas se sentía como un trueno constante que hacía vibrar el suelo.

Harper estaba a su lado, ajustando las frecuencias de los micrófonos inalámbricos. Su rostro reflejaba una indignación absoluta.

—No puedo creer que permitieras esto —le recriminó Harper en voz baja, conectando un cable con fuerza—. Míralo. Ni siquiera pudo probar sonido hoy al mediodía porque no podía mantenerse en pie. Lo tienen encerrado en el camerino llenándolo de maquillaje para que no parezca un cadáver. Esto va a salir mal.

—No tuve opción. Si no lo apoyaba, iba a escaparse del hospital de todos modos para venir aquí solo —se justificó Bruno, con los ojos fijos en la pantalla de la consola de audio—. Lo único que podemos hacer ahora es cuidarlo desde aquí. Si veo que su voz falla, bajaré el volumen de su micrófono y subiré las pistas de apoyo. Tenemos que ser su red de seguridad.

Faltaban solo quince minutos para que el concierto comenzara. El ruido del estadio era ensordecedor; cincuenta mil personas coreaban el nombre de Nash, exigiendo su salida.

Bruno decidió bajar al sector de los camerinos para verificar el micrófono de diadema de Nash en persona. Al cruzar los pasillos subterráneos, el aire se sentía pesado, cargado de la adrenalina y el humo artificial que se filtraba desde el escenario. Al llegar a la puerta del camerino principal, no escuchó música ni risas. Había un silencio extraño.

Empujó la puerta suavemente. El cuarto estaba en penumbra, iluminado únicamente por las luces blancas del espejo de maquillaje. Nash estaba sentado frente al espejo, vestido con una campera de cuero negro brillante y sus cadenas de plata. El maquillaje lograba ocultar la palidez de su piel, pero no podía esconder lo que estaba pasando con su cuerpo.

Nash estaba completamente paralizado. Tenía las manos apoyadas sobre la mesa de madera, y los brazos le temblaban con tanta violencia que las cadenas de sus muñecas tintineaban sin parar. Su respiración era rápida, corta y superficial. Tenía los ojos abiertos de par en par, fijos en su propio reflejo, pero su mirada denotaba un terror absoluto, el vacío de alguien que siente que el suelo se está abriendo bajo sus pies.

A su lado, sobre la mesa, había un vaso con agua y un blister de pastillas abierto. Había tomado un ansiolítico para calmar los nervios del show, pero el efecto químico, sumado al desgaste físico del intento de suicidio y la presión de la multitud afuera, había desatado el peor de los escenarios: un ataque de pánico masivo.

—Nash... —Bruno se acercó corriendo y se arrodilló a su lado, tomándole las manos temblorosas. Estaban heladas, exactamente igual que la noche en la bañera.

—No puedo... no puedo respirar —logró articular Nash, con la voz ahogada, como si un lazo invisible le estuviera apretando el cuello—. El ruido... la gente... se van a dar cuenta. Van a saber que no sirvo para nada. Grace tiene razón. Soy una estafa. No puedo salir ahí.

El sudor frío le corría por la frente, arruinando el maquillaje de la frente. El pecho de Nash subía y bajaba de forma caótica. Estaba al borde del desmayo por la hiperventilación.

—Mírame a los ojos. Mírame a mí —ordenó Bruno con una firmeza que no sentía. Le apretó las manos con fuerza, intentando transmitirle toda su energía, todo el amor y la protección que su papel de "mejor amigo" le permitía—. Olvídate de la gente. Olvídate de Grace. Solo somos tú y yo, como en los viejos tiempos. Yo estoy en la consola. Nada malo te va a pasar mientras yo esté controlando el sonido. Si te quedas sin aire, yo te cubro. Solo tienes que salir y pararte frente al micrófono.

En ese momento, el asistente de producción golpeó la puerta con fuerza.

—¡Dos minutos para salir al aire! ¡El video de introducción ya comenzó! —gritó desde el pasillo.

Nash miró a Bruno con los ojos llenos de lágrimas, atrapado entre el terror de colapsar y la obligación ciega de cumplir con el show. La mentira del "estoy bien" se había terminado. El concierto estaba a punto de empezar, y Bruno sabía, con una certeza espantosa, que lo que estaba por ocurrir en ese escenario cambiaría la vida de Nash para siempre.

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Andrea Gonzalez
parece una muy buena historia!😍😍😍
Skay P.: ¡Claro que sí, bebé! Revisa este perfil para más historias interesantes ✨️🙌😘
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☆Nanu☆
no se va a rendir tan fácilmente esa arpía. seguro vuelve!!! Será que habrá amor más que de hermanos entre Bruno y Nash ?🫨
Skay P.: Uuuuh😶‍🌫️ eso lo sabrás muy pronto 😘
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☆Nanu☆
la balanza se equilibra 💪
Skay P.: Sipi😘
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☆Nanu☆
creciendo a la distancia 🥹
Skay P.: Si bebé 🧚😘
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☆Nanu☆
es lindo ser visto después de olvidarse de un mismo💜💜
Skay P.: Asombroso 🤩
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☆Nanu☆
desgarradora esta historia, porque ambos personajes sufren, caen , se levantan y se recrean ...unilateral, crudo, íntimamente sufrido.🥹😔💪👏
☆Nanu☆: y vaya que sueltan!!! espero se aferren con el mismo ímpetu 🥹💜
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☆Nanu☆
momentos decisivos 😬. Habrá manera ...??
Skay P.: Uuuh amor, en unas horas se sube dos capítulos; hoy toca hacer turno y no alcanzan las horas 😵‍💫🌟
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☆Nanu☆
durisimo!!!!
☆Nanu☆
de a poco cicatrizan las heridas... sutil y constante, me gusta 🥰
Skay P.: Claro que sí, bebé 🧡
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☆Nanu☆
wow... cuanto dolor... 😔
☆Nanu☆: totalmente !! como las olas, te tragan y luego te devuelven a la orilla con ímpetu. espero Bruno tenga una oportunidad de ser visto y Nash se de una oportunidad para ver realmente!!!
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☆Nanu☆
si, Bruno salvalo!!!💪🥰.
caer y tocar fondo también te muestra que podes levantarte (siempre y cuando quieras, aunque sea en un rincón de tu corazón) y después los que te apoyan y acompañas son vitales!!!
Skay P.: Claro que sí, amor🫰😘
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☆Nanu☆
santa catalina!!! a cuantos realmente les pasará lo que a Nash? ... cuanto sufrimiento...
Skay P.: Es la realidad de muchos artistas. Y esta historia en especial, es por lo que sucede con DPR Ian.
Lo amamos, pero sobretodo, queremos verlo en paz...🌠🫣
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☆Nanu☆
wow, cuanto dolor ... espero las cosas mejoren, aunque de que va a ser leeeento 🤓👉👈
sería mucho pedir más capítulos?? 😅 🥰
Skay P.: No es mucho pedir, amor. Subiremos dos capítulos en un instante 🫣😘🫰
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☆Nanu☆
Viene bárbara y estoy en el tercer capitulo recién!!! 💜👏💐
Diferente, pero completamente realista y repleta de amor!!
☆Nanu☆
noooo, se fue todo a la bosta.... /Panic//Gosh/
☆Nanu☆: 😅 jajajaja, es el poroto del guiso???
me encantan todas sus historias!!! les sigo leyendo💪🥰
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