Estrella fue tomada por error. Condenada a pagar una deuda ajena, su vida queda en manos del ejecutor más despiadado de la mafia, un hombre al que todos temen y apodan "El Perro del Infierno".
Lo que los captores no saben es que ella guarda un secreto en su mochila, y que él oculta una identidad dispuesta a destruirlos a todos. Cuando la obsesión por protegerla nade entre la mentira y el deber, escapar juntos será la única opción... si el pasado no los alcanza primero.
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Capítulo 5 UNA BUENA PRESA
En ese momento la puerta de la habitación se abría sin que la tocasen, no podía ser otro que el jefe, el estuvo oyendo todo.
- Antonio te veo mucho mejor, parece que la señorita te cuida muy bien, ordené a Pedro que les traiga la cena, por cierto señorita Estrella gracias por avisar del bisturí y por ser tan diligente cuidando a mi brazo derecho y amigo, ya me dijeron que hasta lo bañó.
- Jefe recuerde que ella trabaja tres años con Lopez ha echo eso muchas veces, el es el que atiende balazos sin preguntar mientras le paguen bien, lo que no sabía era que pagase tan mal a quién le ayuda a ganar ese dinero no tan limpio, eso de que coma pan guardado o comida que sobra, no me agradó, yo seré despiadado y todo lo que quieras no en vano me llaman el perro del infiero, pero la diferencia es que yo se agradecer a quien me ayuda, creo que eso es de ley, se agradece a quién ayuda y se castiga a quién traiciona ¡¿verdad?!.
- Por supuesto Antonio, venía a contarte que ya salio en las noticias que murieron todos los dragones que quisieron timarnos pero como también hay muertos nuestros nadie sabe nada, dicen que fue ajuste de cuentas y el senador ya salio llorando por el homicidio de su única hija, dijo que investigarán hasta dar con los responsables, pero no dijo nada sobre esta joven, al parecer nadie la extraña.
- Hay que moverse con cuidado - Respondió Antonio - Él sabe que lo estábamos presionando para que nos deje la ruta del centro libre y al parecer el chófer estaba en combina con él por eso le dieron esa pulsera, quería preguntarte si tu le dijiste a Pedro que ella se iría en el siguiente embarque a la frontera, él vino y prácticamente se lo dijo, sabes como amenaza él, te digo desde ahora que ella se ira conmigo a cuidarme a mi casa, necesito aún tratamiento endovenoso y no confío en los médicos soplones, recuerda que el último que tu trajiste de no se donde y me curo la bala de la pierna, acabo delatando nuestra ubicación y terminamos aquí, prefiero tenerla presa solo a mi servicio, me lo merezco creo.
- Tienes razón te la mereces eres mi mejor hombre y jamás me pediste una joven de las que traemos, esta tiene algo especial, estudios de medicina y un buen cuerpo, mira la cena llegó, pasa Pedro, dejales la cena en esa mesa y creo que le traes la ropa de la señorita a esta habitación mañana se ira con el señor Antonio, Pedro que sea la última vez que amenazas a alguien, me hiciste perder una buena presa ve traele la ropa a la señorita y la dejas aquí como te dije, que mi buen amigo ya puso sus ojos en ella.
El jefe salía enojado y Pedro dejaba comida sobre esa mesa mientras salía también molesto, no tardo mucho y regresó con dos bolsas de ropa, las puso en el closet y salio dando un sonoro portazo.
Antonio trató de convencer a Estrella que se bañara y se ponga una pijama suya pero ella solo se negaba con la cabeza, tenia mucho que preguntar pero el portazo que dio Pedro solo la hacia sentir que algo mas pasaba, ellos para llegar a ese lugar pasaron mas de tres horas de camino hacia el norte pero en algún momento cambiaron a una carretera de trocha, sin asfalto, ella realmente no sabia donde estaban.
Despues que saliera Pedro ninguno de los dos dijo nada, ella solo tomó la sopa de pollo que le trajeron a Alejandro y se la dio a la boca pero ella de la bebida y plato de asado de cerdo que le trajeron no toco nada, solo consiguio una bolsa en el clóset y lo vaceo alli, amarro la bolsa y la puso en su mochila, el jugo de naranja que trajeron lo echo por el lavado del baño y Antonio para ese momento ya estaba dormido.
Esa noche fue eterna para ella que en ese sofá echada no podía apartar de su mente los recuerdos de ver a la que creía su amiga traicionándola, verla morir de esa forma en su delante, el peligro de ser abusada por ese jefe y nada le quitaba de la mente que Pedro tenia las mismas intenciones, pensaba que si quedaba dormida se aprovecharían de ella.
Las horas parecían eternas, apenas comenzó a salir un poco de sol ella ya estuvo sentada, dobló la manta con la que se tapo y la puso en el clóset, alistó ropa para Antonio y lo despertó con cautela ella no olvidaba que el también era parte de esa organización.
- Señor Antonio disculpe pero tengo que quitarle la vía, solo lo dejaré con el candado y la canalización en la vena por el antibiótico y el analgésico.
- Jovencita ayúdeme a cambiarme.
- No se preocupe le traje ropa del clóset.
Estrella temía que quisieran darles desayuno y le den algo en la comida, ayudó a vestirse a Antonio y tomó los medicamentos restantes, los puso en una bolsa mas resistente y estaban junto a su mochila, Antonio camino hacia el baño con esfuerzo y se aseo la cara, salió tomó a Estrella del brazo ella tomo su mochila y la medicina.
- Estrella lleva la ropa que te compró el jefe, ponla en el maletin pequeño que esta en la izquierda ahí pon la medicina pero en la bolsa bien amarrada.
- Si señor.
Estrella quería que le salgan alas para hacer todo mas rápido, salió con el maletin cruzado en el pecho y la mochila bien colocada en su espalda, tomó del brazo a don Antonio y él le dijo al oido:
- Sígueme la corriente si quieres salir viva.
Estrella solo asintió con la cabeza, y salieron de aquella habitación bajaron las gradas con cuidado pero abajo estaba ya Pedro el perro del jefe.
- Señor Antonio ¿se van tan pronto?, no seria mejor que se queden unos días aquí, en su casa no hay servidumbre aquí los podemos atender.
- Desde cuando tu un simple Mayordomo que no sirve para hacer negocios ni produce nada quiere influir en las decisiones que yo tomo, no te quieras pasar de listo Pedrito, que se cuales son tus intensiones y lastimosamente para ti yo la vi primero, me despides del jefe y le agradeces su hospitalidad ya que el no agradeció el que le recuperara la mercadería y trajera el dinero intacto, ya estoy viendo cuanto valoran mi trabajo...
Salieron presurosos y Antonio subió a su automóvil obligando a Estrella que suba, casi la metió a empujones a la vista de todos.