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Juego De Reyes Crueles: Ella, La Fatal, Él, El Magnate Implacable

Juego De Reyes Crueles: Ella, La Fatal, Él, El Magnate Implacable

Status: En proceso
Genre:Romance / Venganza / Terror
Popularitas:2.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Lewis Alexandro Delgado

"La Emperatriz Renacida" narra el brutal regreso de Leticia, una huérfana de los barrios bajos convertida en déspota de la moda, quien reencarna como la humillada Adelfa Sterling en una novela rosa. Armada con una astucia letal, frialdad despiadada y tres hijos genios, Leticia desmantela a quienes la oprimieron en su vida pasada y presente, tejiendo una intriga de venganza y poder que reescribe el destino de los inocentes y los villanos por igual.

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5 Soy la villana

El sol parisino, aún tibio, se filtraba por las cortinas de seda de la suite residencial de lujo, donde mis trillizos dormían plácidamente. Una niñera, experta y discreta, velaba su sueño. La escena era de una placidez que pocos asociarían con la Emperatriz de la Moda. Yo, Leticia, me había transformado en Madame Adelfa Sterling, una figura de poder indiscutible en la alta costura, pero mi corazón seguía latiendo con la ferocidad de la villana que había decidido reescribir su propio destino.

Mientras mis hijos descansaban, ajenos al torbellino que se desataría en Metrólis, me preparé con meticulosidad. Mi regreso no sería discreto. Vestí un diseño exclusivo: un traje de seda de color esmeralda que abrazaba mi figura, realzando cada curva, cada músculo recuperado con años de disciplina férrea. Joyas de diamantes y esmeraldas brillaban en mi cuello y muñecas, discretas pero imponentes. Mis labios, un carmesí profundo, contrastaban con mis ojos azules celestes, que ahora albergaban una determinación inquebrantable y una frialdad gélida. Mi cabello castaño claro, peinado en una cascada de ondas perfectas, enmarcaba un rostro de una belleza letal, sin mácula.

Por la noche, abordé mi avión privado. El plan estaba trazado, cada paso calculado. Al descender en Metrólis, una limusina me esperaba. El bullicio de la ciudad, el mismo que había presenciado mi abandono y mi ascenso, me recibía de nuevo.

La Mansión Sterling antaño el hogar de mi madre —la verdadera dueña de una fortuna que mi padre dilapidó—, lucía imponente, decorada para una celebración fastuosa. Mi hermana, Blanca, la hija querida, el "loto" de los Sterling, celebraba su cumpleaños. La hipocresía me revolvía el estómago. Mi madre, Clara, mi madrastra, una mujer cuyo rostro me provocaba náuseas, se paseaba orgullosa, exhibiendo joyas que habían pertenecido a mi verdadera madre. Mi padre, un hombre que siempre me había despreciado y tratado con crueldad, sonreía al ver a su hija predilecta. Incluso mi abuelo, Don Julio Sterling, el patriarca indiferente que me había ignorado toda mi vida, mostraba una inusual complacencia. Todos eran una feliz y orgullosa familia, ajenos a la tempestad que se avecinaba.

Un Ferrari último modelo, el mío, irrumpió en la calma de la noche, su rugido metálico anunciando una entrada dramática. Pasaron unos minutos, un silencio expectante se cernió sobre los invitados. Y entonces, el clic-clac de mis tacones, un sonido elegante y contundente, resonó en el vestíbulo de la mansión. Entré, no caminando, sino modelando, con una elegancia que rayaba en la ferocidad. Cada paso era una declaración de intenciones, cada movimiento, el de una emperatriz de hierro dispuesta a reclamar lo suyo. Me detuve en el umbral, con una sonrisa helada, y rompí el silencio con un aplauso sarcástico.

Adelfa:

—¡Bravo, bravo! —exclamé, con una voz que arrastraba el dulzor del sarcasmo y el filo del acero—. Toda la distinguida familia Sterling reunida en un banquete tan espléndido. Pero me pregunto, ¿por qué no recibí ninguna invitación? ¿Acaso mi presencia sería demasiado para vuestros delicados paladares?

Mi padre, mi madrastra y toda la estirpe Sterling se quedaron petrificados, sus rostros una mezcla de asombro y furia. Mi hermana, Blanca de cabello castaño y ojos color miel, rompió el silencio con un grito cargado de veneno.

—¡No te dimos invitación porque no eres bienvenida! —vociferó, el odio brillando en sus ojos—. Eres la vergüenza de los Sterling. ¡Veo que has recuperado tu belleza, infeliz!

—¡Hermanita! —respondí, con una falsa aflicción que apenas disimulaba mi burla—. ¡Qué cruel eres conmigo! ¿Cómo puedes decir algo tan doloroso? Mi corazón se rompe en mil pedazos... o no.

Mi mirada escaneó el salón, deteniéndose en una mesa donde Gabriel Díaz y Rosa Lima conversaban animadamente. Me acerqué a ellos, mis tacones marcando el ritmo de mi venganza.

—Gabriel, Rosa... ¡cuánto tiempo sin verlos! —dije, mi voz un susurro cargado de veneno—. Me alegro muchísimo de volver a encontrarlos. Por cierto, Rosa, ¿los medicamentos no lograron su objetivo, verdad? Solo tengo que advertirte una cosa: quien me la hace, me la paga. Y créeme, yo cobro mis deudas con intereses mil veces mayores.

Rosa palideció, sus ojos se abrieron desmesuradamente. Había entendido perfectamente el mensaje. Gabriel, por su parte, me observaba con una mezcla de sorpresa y fascinación.

—¿Adelfa? ¿De veras eres tú? —murmuró, su voz impregnada de incredulidad—. Vaya, has recuperado tu figura, incluso ahora te ves más hermosa que nunca. Seguro regresaste para arrastrarte ante mí y pedirme una segunda oportunidad, ¿no es así?

Una carcajada corta, llena de desprecio, escapó de mis labios.

—Gabriel, admiro tu narcisismo, debo admitirlo. Pero tú ya eres comida vencida para mí, un plato recalentado que ni siquiera el perro querría. Ya no eres apetecible. Aunque... a tu lado, veo un manjar mucho más interesante.

Mis ojos se fijaron en Leonel Díaz, que estaba junto a Gabriel. Su cabello negro azabache enmarcaba un rostro de una belleza fría, sus ojos azules intensos brillaban con una inteligencia calculadora. Era un hombre hermoso, sí, pero detrás de esa fachada se escondía un demonio auténtico, sin compasión alguna.

Leonel Díaz:

Leonel me observó, una sonrisa lenta y peligrosa se extendió por su rostro.

—Vaya, vaya... —dijo, su voz grave, seductora, pero llena de un filo oculto—. Nunca imaginé que la señorita Adelfa fuera tan atrevida. ¿No teme? Dicen que soy vil y desalmado, que podría matarla sin pestañear.

Una risa burlona escapó de mi garganta.

—Dicen que todo loco encuentra a su loca, señor Leonel. Quizás yo también podría matarlo, ¿quién sabe? La maldad y la locura a menudo se ocultan detrás de los rostros más hermosos. Quizás yo sea más loca que usted. Y sabe una cosa, el tornillo que me falta, no lo he perdido: lo tengo yo misma, muy bien guardado. Por cierto, señor Leonel, una pregunta: si alguien le roba lo que es suyo, ¿qué haría usted?

Leonel sonrió con complacencia, sus ojos brillando con una oscuridad placentera.

—Se lo arranco —dijo, con una voz que erizó la piel—, y le hago vivir un infierno que ni Lucifer se atrevería a imaginar.

Sonreí, una sonrisa de pura satisfacción. Era hora de pasar a la acción. Levanté una mano y, como por arte de magia, mis hombres, figuras imponentes y silenciosas, irrumpieron en el salón.

—¡Arránquenle ese vestido a mi hermana y todas sus joyas! —ordené, mi voz resonando con una autoridad inquebrantable—. Todo lo que lleva puesto le perteneció a mi madre, y por tanto, me pertenece a mí. ¡Hoy vine a recuperar todo lo que es mío!

Mi madrastra, Clara, se abalanzó sobre mí, el rostro contraído por la furia.

—¡Maldita arpía! ¡Cómo te atreves a humillar a mi hija delante de todos! ¡Todo lo que hay aquí le pertenece a mi hija! ¡Te daré una lección que no olvidarás!

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Livia silva mejias
😭😭😭😭 pobre chica, las cosas por la que paso
Livia silva mejias
yuuuuujuuuuu AUTORAAAAAA!!!
porfis no te olvides de actualizar, gracias y perdona el abuso y fastidio.
un abrazo 🤗
santiago bock herrera
😭😭😭😭
Alexandra Quiñones salazar
jajajaja estos niños parecen hijos negado por parte de la madre y eso que no se puede 🤣🤣🤣
santiago bock herrera
Adela la familia de verdad es la que te respeta y valora no la que te hace daño
santiago bock herrera
Así es con garras y dientes peleando lo que es suyo
Livia silva mejias
Julieta se mira igual a ADELFA/LETICIA
solo que le cambiaron el nombre😬🫣🤔🤔
Jaqueline
ay
Paola Cordero
Pobre mayor domo no sabe nada que no está tan Legos de lo que esta pensando pero ay un pero esta pensado en su jefe si quererlo jajjajajajajaja
Paola Cordero
Ayyy ame esta historia cada capítulo porfaaaa actialice actualice porfa estoy que me come los nervio ya quiero ver comoleonel tomara la noticia que tiene 3 hijos y son malvaditos como el y adelfa jajajjajajsjsjsjsjsjshshhs😂😂🤣🤣🤣❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️❤️
Aleida Delgado Santana: Son igual a sus padres 🤣🤣
total 1 replies
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