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El Placer De La Venganza

El Placer De La Venganza

Status: En proceso
Genre:Venganza / Mundo mágico / Época / Romance / Reencarnación / Matrimonio contratado
Popularitas:52.7k
Nilai: 5
nombre de autor: LunaDeMandala

Renace en un mundo mágico para cobrar venganza.

* Novela parte de un gran mundo mágico *
** Todas son novelas independientes**

NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Colton

Los primeros días como Cora Morgan transcurrieron en un silencio espeso, casi antinatural. Apenas salió de su habitación. No porque temiera el mundo exterior, sino porque necesitaba observar, escuchar, recomponer cada pieza de la vida que había vuelto a habitar. Cada sonido del pasillo, cada sombra tras la puerta, cada recuerdo que aún emergía debía ser ordenado antes de actuar.

Se presentó ante la empleada que solía encargarse de su cuarto con un semblante débil, cuidadosamente ensayado. La voz baja, el cuerpo ligeramente encorvado, una mano apoyada en el marco de la puerta como si le costara sostenerse.

—Estoy enferma —le dijo—. No me siento bien. Por favor, tráeme la comida aquí.

La mujer la miró apenas. No con preocupación, ni con prisa. Solo con esa indiferencia entrenada que Cora ya conocía demasiado bien. Asintió de manera vaga, sin prometer nada, y se marchó sin decir una palabra más.

Cora cerró la puerta despacio.

Pasaron las horas.

El olor de la comida nunca llegó. No hubo pasos que se detuvieran frente a su habitación, ni el leve golpe en la madera anunciando una bandeja. El día avanzó lento, pesado, y el hambre comenzó a hacerse notar, primero como una molestia leve, luego como un vacío persistente en el estómago.

Ella no se sorprendió.

Aquello también era un recuerdo que se repetía.

Al caer la tarde, la luz que entraba por la ventana se volvió dorada y luego se apagó por completo. Nadie preguntó por ella. Nadie se preocupó por su ausencia. En esa casa, la enfermedad de Cora nunca había sido motivo de cuidado, solo de molestia.

Se sentó en la cama, con la espalda apoyada en el cabecero, y dejó escapar una risa breve, sin alegría.

Así empezaba todo.

El abandono silencioso.

El castigo disfrazado de olvido.

La manera más sencilla de recordarle su lugar.

Pero esta vez, mientras el hambre la acompañaba en la oscuridad creciente, Cora no se sintió pequeña ni derrotada. Cada minuto sin comida, cada hora de indiferencia, se grababa como una prueba más. Una confirmación de que no estaba exagerando, de que no estaba imaginando nada.

No era paranoia.

Era negligencia deliberada.

Y mientras la noche caía sobre la mansión Morgan, Cora comprendió que esos primeros días de encierro no eran un retroceso. Eran el terreno fértil donde crecería su determinación.

Porque si ya había sido olvidada sin esfuerzo alguno, entonces nadie notaría cuándo empezara a moverse en las sombras.

El hambre ya le pesaba en el cuerpo cuando se recostó, vencida por el cansancio más que por el sueño. Tenía el estómago vacío y la cabeza llena de pensamientos afilados. Cerró los ojos, dispuesta a dejar que la noche pasara como pudiera, cuando un sonido la detuvo.

Unos pasos apresurados en el pasillo.

Luego, el golpe suave en la puerta.

No fue la llamada seca de una empleada ni el ruido impaciente de alguien molesto. Fue un toque breve, contenido, casi ansioso.

—¿Cora? —dijo una voz conocida, cargada de preocupación—. ¿Puedo pasar?

El corazón le dio un vuelco.

Se incorporó justo cuando la puerta se abría y Colton apareció en el umbral. Llevaba una bandeja entre las manos, cubierta con un paño blanco. Su expresión era seria, pero en sus ojos había algo distinto a lo que ella veía en el resto de la casa: inquietud genuina.

—¿Por qué no recibiste la comida? —preguntó apenas entró, dejando la bandeja sobre la mesa—. Las empleadas dijeron que te negaste… pero eso no tiene sentido.

Cora lo miró en silencio durante unos segundos. En su mente, el recuerdo del retrato frente a la vela se superpuso con la imagen real de su hermano, vivo, entero, de pie frente a ella. La garganta se le cerró por un instante.

Colton se pasó una mano por el cabello, visiblemente alterado.

—He estado fuera todo el día —continuó—. Recién llegué y pregunté por ti. Me dijeron que estabas “descansando”, pero nadie había subido comida. Cuando fui a la cocina… —apretó la mandíbula— entendí que algo no estaba bien.

Destapó la bandeja. El aroma cálido llenó la habitación de inmediato. Pan, carne, sopa humeante. Comida de verdad. No sobras, no migajas.

—Dijeron que estabas enferma —añadió, mirándola con atención—. ¿Por qué no me mandaste a llamar?

Cora bajó la mirada. No porque tuviera miedo, sino porque necesitaba recomponerse. Aquello también era parte de los recuerdos: Colton llegando tarde, demasiado tarde, siempre intentando reparar lo irreparable.

—Les pedí que me la trajeran —respondió al fin, con voz baja pero firme—. No lo hicieron.

Colton cerró los ojos un segundo, como si esa respuesta confirmara algo que ya sospechaba. Cuando volvió a mirarla, había enojo en su rostro, pero no dirigido a ella.

—Lo siento —dijo—. No debió pasar.

Acercó la bandeja a la cama y la acomodó con cuidado, como si temiera que incluso eso pudiera lastimarla.

—Come —pidió—. Después hablaremos.

Cora tomó la cuchara con manos aún algo temblorosas. El primer bocado le devolvió fuerzas, pero también le trajo una claridad incómoda: en esa casa, Colton seguía siendo el único que la veía. El único que se preocupaba. El único que, sin saberlo, era una grieta peligrosa en el sistema de crueldad que ella planeaba derrumbar.

Mientras comía, sintió su presencia cerca, vigilante, protectora.

Y por primera vez desde que había despertado como Cora Morgan, comprendió que su venganza tendría una línea que no cruzaría jamás.

A Colton no lo tocaría el fuego.

A él, si podía, lo salvaría.

minutos despues.. la conversación se fue dando de manera natural, pausada, mientras Cora comía despacio, saboreando cada bocado como si no solo alimentara el cuerpo, sino también algo más profundo que había estado demasiado tiempo vacío. Colton se sentó frente a ella, apoyando los codos sobre las rodillas, observándola con atención, como si quisiera asegurarse de que realmente estaba bien.

Fue entonces cuando Cora comenzó a notar detalles que antes, en su antigua vida, le habían pasado desapercibidos.

Colton estaba cansado. No era solo el cansancio de un día largo, sino uno más profundo, acumulado. Tenía ojeras leves, la ropa algo arrugada, y en sus gestos había una prisa constante, como si siempre estuviera pensando en lo siguiente que debía hacer.

—No paras nunca —comentó ella con suavidad—. Siempre estás trabajando.

Colton esbozó una sonrisa breve, resignada.

—Hay mucho que hacer —respondió—. Encargos, reuniones, viajes… Ya sabes cómo es esta casa. Si yo no me muevo, las cosas se estancan.

Cora asintió en silencio. Ahora entendía mejor por qué tantas veces él no había estado cuando más lo había necesitado. No por desinterés, sino porque el peso de responsabilidades que no le correspondían también había caído sobre sus hombros.

—De hecho —añadió él, como si recordara algo importante—, en unos días me iré al reino de Kensington. No será un viaje largo, pero tendré que ausentarme un poco.

A Cora se le tensó el pecho, aunque no dejó que se notara.

—¿Otra vez? —preguntó con aparente ligereza.

—Sí —respondió—. Pero prometo volver pronto. Y… —sus ojos se iluminaron apenas— te traeré ese té de caléndula del ducado Mortimer. El que tanto te gusta. Sé que te calma cuando no te sientes bien.

Aquello la desarmó más de lo que esperaba. Ese detalle, pequeño y aparentemente trivial, era una prueba silenciosa de que él siempre la había observado, incluso cuando no podía protegerla del todo.

—Gracias, Colton —dijo con sinceridad—. De verdad.

Luego, como quien no quiere revelar demasiado interés, aprovechó el momento.

—¿Y nuestro padre? —preguntó—. No lo he visto desde que… desperté.

Colton frunció ligeramente el ceño, claramente confundido por la pregunta.

—¿Padre? —repitió—. Cora, ¿no lo recuerdas?

Ella negó con la cabeza, fingiendo fragilidad.

—Ha estado fuera —continuó él—. Viajó como representante a una boda importante. Un enlace político, ya sabes cómo son esas cosas. No regresará en varias semanas.

Varias semanas.

La información se acomodó en la mente de Cora con una claridad inquietante. El enemigo principal no estaba en casa. El lobo había salido del nido.

—Entiendo… —murmuró, bajando la mirada—. Supongo que por eso todo ha estado tan… silencioso.

Colton la observó con atención unos segundos más, como si intuyera que algo había cambiado en ella, aunque no lograra definir qué.

—Descansa —le dijo finalmente, poniéndose de pie—. Te hará bien. Cuando vuelva de Kensington, quiero verte mejor.

Cora asintió.

Cuando la puerta se cerró tras él, la habitación volvió a quedar en silencio. Pero ya no era un silencio vacío.

Ahora estaba lleno de planes.

Su padre estaba lejos.

Su hermano también se marcharía pronto.

Y ella, por primera vez, tendría tiempo y espacio para moverse sin ser observada.

1
Laura Ojeda
el premio al mejor padre se llevó el señor Morgan... que asco... pero también le va llegar lo suyo haz que todos paguen Jason 🙈🙈🙈
Laura Ojeda
bueno Jason te vas ganado mis respetos .... y también el corazón de cora.. 🤭
Isabel Peña
Viejo depravado basura al igual que Casper, que ya le va a llegar su hora!!!!Bien Jason te vas ganando mérito!!!
Yobely Gomez Neira
Ahora ya no es el cucaracho, ya cambio a el vendedor fantasma(quise escribirlo en ingles pero m fallo mi bilingüismo) 😜
Edith Leyva
muy bien vas por buen camino sigue a si priorisa a Cora que ella es tu felicidad
Hildza🌷
ok Florence no era el tipo de mujjer que él necesitaba. su complemento es alguien como cora
Nena
Oh niño estúpido, te has puesto las pilas, por lo menos te redimiste cariño, y ahora sí sabes cuales son tus prioridades 😏😏😏
patry
me gusta esta Jason que prioriza a Cora ante todo
Carola 🦋
Ya me está cayendo bien jason ya no es el muertito ahora es el vengador 🥰
Laura Ojeda
pobre cora ya le apareció el fantasma del pasado por lo menos eres bien protector Jason
Alma Morales
Maldito viejo despreciable ,ojalá muera de una forma horrible🤬🤬🤬🤬
Alma Morales
Si le hace algo malo a su hermano Cora no se lo perdonará 🤬🤬🤬
Alma Morales
Quiero oír decir a Florence una disculpa sincera y que entienda por fin todo el dolor que le causó 🤬🤬🤬🤬🤬
Edith Leyva
muy bien cucaracho ya estás aprendiendo debes de darle su lugar y siempre Cora ser tú prioridad y poco a poco ayudarle a cobrar su venganza de todos los que han hecho sufrir
Yeismi Segovia
Bravooooo autora!!! bravooooo brutalmente buena, tremenda obra nos estas dando, estoy atenta a los siguientes capítulos me encanta!!!
Hanna
exacto.. hágalo sufrir...
Hanna
mátalo lento y doloroso... a pesar de nunca haber tocado a esa Cora, la anterior sufrió horrores. maldito viejo asqueroso 😡😡😡😡
Hanna
claro que la incomoda... quién quiere ser comparada con otra mujer??😡😡
Isabel Peña
Jason la mano de la venganza!!!No va a dejar títere con cabeza,todo aquel que lastimó a Cora simplemente conocerá el infierno!!!!Jason después de Florence puede que hayas aprendido algo, a valorar a tu duquesa!!!
Natty Suleika Salvatierra Clavijo
No sé quien está muerto y no lo sabe
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