En un mundo donde la jerarquía Alfa y Omega dictamina el destino, Kael Monzón, un magnate implacable con un pasado oscuro, vive atormentado por una culpa que lo consume. Desesperado por expiar sus pecados, busca a Sami, un joven Omega cuya inocencia fue destrozada por la codicia y la traición de su propio padre.
Kael le ofrece a Sami un pacto: seguridad y un futuro. Pero lo que comienza como un acuerdo frívolo, pronto se transforma en una danza peligrosa entre el deber y un amor inesperado que desafía todas las reglas.
En medio de tormentas emocionales y la fragancia persistente del jazmín, ambos deberán decidir si se atreven a sanar juntos y construir un futuro donde el perdón sea el cimiento de la familia Monzón.
Esta es mi version basada en mi novela ChatStory de CASADO CON EL MOSTRUO. pero esta versión cambio bastante.
NovelToon tiene autorización de Hamilton Jedally para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
El Instinto del Caos/ El Despertar del Monstruo
El aire en el club L'Étoile se volvió irrespirable, una masa densa de electricidad y deseo. En el momento en que la piel de Kael rozó la de Sami, una reacción química violenta estalló entre ellos, como si dos tormentas chocaran. El aroma de Sami, ahora una mezcla embriagadora de miel pura y celo inminente, golpeó los sentidos de Kael como un mazo de terciopelo.
En respuesta, el Rut de Kael despertó con una ferocidad que nunca había experimentado. No fue una transición gradual; fue una explosión. Sus feromonas inundaron el lugar, pesadas, oscuras y cargadas de una dominación tan absoluta que el aire pareció vibrar. Los Alfas cercanos cayeron de rodillas, asfixiados por la presión del rango de Kael, mientras los Omegas se encogían, temblando ante el poder de un depredador Alfa en su estado más puro.
Sami, con la vista nublada y el cuerpo ardiendo en una fiebre que consumía su razón, no sentía terror. A pesar del caos, de los gritos y de la música que retumbaba como un pulso agónico, se hundió en el pecho de Kael. En su mente aturdida, esos brazos eran su destino. El aroma a sándalo de Kael era el único oxígeno que sus pulmones aceptaban.
—Mío... —gruñó Kael. La palabra no salió de sus labios, sino de lo más profundo de su sangre, una orden ancestral que reclamaba su derecho de propiedad.
Sin mirar atrás, Kael cargó a Sami. Sus movimientos eran fluidos, una velocidad sobrenatural impulsada por la adrenalina y el instinto. Caleb intentó alcanzarlo, abriéndose paso entre la multitud que huía, pero la presión del aura de Kael era una barrera física.
—¡Kael, detente! ¡No eres tú, es el efecto de la droga! —gritó Caleb, pero sus palabras se perdieron en el vacío.
Kael se perdió en la oscuridad de los callejones traseros, lejos del neón y el ruido. Allí, bajo el cielo sin estrellas, la civilización se extinguió. El Rut, potenciado por la sustancia química que alguien había vertido en su bebida, nubló la vista de Kael, convirtiendo a Sami en una presa necesaria, en el único alivio para su tormenta interna.
Fue un acto despiadado. Kael, cegado por la necesidad biológica, reclamó a Sami con una fuerza que el delicado cuerpo del Omega no podía resistir. Sami intentó aferrarse a la consciencia, buscando en los ojos de Kael al hombre que lo había mirado con respeto minutos antes, pero solo encontró el vacío de una bestia. El placer se mezcló con un dolor lacerante, y el mundo de Sami se desvaneció. Su último pensamiento, antes de que la oscuridad lo reclamara por completo, fue que el hombre que lo salvó del resto del mundo era el mismo que acababa de romperlo para siempre.
El Despertar del Monstruo
Kael abrió los ojos y lo primero que sintió fue el peso del sedante en sus venas. Su cuerpo se sentía como si hubiera pasado por una guerra. Miró el techo blanco del hospital y, de inmediato, un recuerdo lo golpeó como un relámpago: un aroma.
Era el olor más dulce que jamás hubiera percibido; una mezcla de flores de jazmín y miel que todavía parecía impregnada en su propia piel. Recordaba el calor, el descontrol de su Rut y una sensación de posesión absoluta... pero después de eso, solo había oscuridad y destellos de violencia.
—Despertaste —la voz de Caleb era grave y estaba cargada de un cansancio que Kael nunca le había visto. El jefe de seguridad estaba sentado a su lado, con la mandíbula tensa.
—Caleb... —Kael trató de incorporarse, pero el dolor en sus músculos lo obligó a quedarse quieto—. ¿Qué pasó? Solo recuerdo el club... y luego ese olor. ¿Dónde está el chico? ¿Dónde está Sami?
Caleb desvió la mirada. Sus manos se apretaron sobre sus rodillas. Él había visto la escena en el callejón, había visto la sangre y el estado en el que quedó el pobre Sami. Sabía que si le decía a Kael que él mismo había destrozado al Omega que juró proteger, Kael no lo soportaría. Perdería la cabeza.
—Entraste en un Rut violento, Kael —respondió Caleb, midiendo cada palabra para no revelar la identidad de la víctima—. Atacaste a un Omega en el callejón. Fue una escena... sangrienta. Los médicos tuvieron que sedarte porque no soltabas a tu presa.
Kael cerró los ojos, sintiendo un asco profundo hacia sí mismo.
—¿Quién era? —preguntó con la voz rota—. ¿Dónde está? Tengo que pedirle perdón, tengo que...
—No sabemos quién es —mintió Caleb con una frialdad necesaria—. La policía dice que desapareció, que era un desconocido en el club. No hay registros.
Kael se llevó las manos a la cara. No recordaba el rostro del Omega, solo la calidez de su cuerpo y aquel aroma que lo perseguía. En su mente, ahora era un monstruo que había lastimado a un inocente, mientras su preocupación por Sami seguía intacta, sin sospechar que ambos eran la misma persona.
—Búscalo, Caleb —suplicó Kael—. No importa el dinero, búscalo. Y dime cómo está Sami. ¿Filomeno lo llevó a casa? ¿Está a salvo?
Caleb sintió una punzada de dolor en el pecho al ver la sinceridad en los ojos de su amigo.
—Sami está en este mismo hospital, Kael. Sufrió un... incidente en el club por el caos que provocaste, pero está estable. Mañana podrás verlo, pero recuerda: ante el mundo, tú no estuviste involucrado en lo que pasó en el callejón.
Kael asintió, destrozado. Por un lado, se sentía aliviado de que Sami estuviera "bien", pero por otro, la sombra del Omega que "violó" en el callejón empezó a devorarlo por dentro. El secreto de Caleb era ahora la única barrera que evitaba que Kael se destruyera por completo.
Tuvieron otra bebé!!! Y Sami siguió estudiando, fue extremadamente tierno!!! 🥰🥰🥰
sólo espero que Samy no se oponga cuando le toque su castigo al desgraciado viejo!!!
Sami ya lo sabe todo!!! Cerramos la semana de la mejor manera!!!
Espero que Filomeno no le den ni medio centavo!!
Maldito viejo!!!!😡😤
Siempre defenderé a Kael, no fue por hacerlo a propósito lastimarlo, sé que podrá ganarse a Sami y podrá perdonarlo por ese error tan grande
Es una narrativa que envuelve desde el capítulo uno. La historia ni que decir. Espero poder leer hasta el capítulo final y si tienen la oportunidad de leerla de verdad háganlo!!
Gracias por actualizar Autor@