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Soy La Villana Que Salvará A Su Favorito.

Soy La Villana Que Salvará A Su Favorito.

Status: En proceso
Genre:CEO / Venganza de la protagonista / Reencarnación
Popularitas:7.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Lewis Alexandro Delgado

SOY LA VILLANA QUE SALVARÁ A SU FAVORITO

Violeta Alber ha vivido tres vidas: mercenaria letal en la Metrólis Feudal, mariscala de élite en la era moderna y diseñadora de moda exitosa, pero la traición la ha acompañado siempre. Al morir por tercera vez, despierta en el cuerpo de Roxana Ruiz —la esposa por contrato del personaje que más admiró en una novela: Bruno Castellano, un CEO brillante pero paralizado y sumido en la depresión, condenado a morir para que los protagonistas oficiales vivan felices.

Conociendo el destino trágico que les espera a Bruno y su familia, Roxana decide cambiar el curso de la historia. Convertirá su imagen de mujer despreciada en la de una líder imponente, luchará contra la manipulación de Orquídea y Gael, salvará a los hermanos de Bruno y protegerá sus bienes —incluyendo tierras en París con minas de diamantes y oro que le garantizarán libertad.

NovelToon tiene autorización de Lewis Alexandro Delgado para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

EL FUEGO DE LA VERDAD Y EL INSTINTO DE UNA LEONA

El dolor punzante en mi nuca fue lo primero que me trajo de vuelta a la realidad, una sensación aguda que atravesó la niebla de la inconsciencia. Mis párpados pesaban como si estuvieran hechos de plomo, y al abrirlos con esfuerzo, la oscuridad era casi total, solo rota por una tenue luz que se filtraba por las rendijas de una estructura vieja y destartalada.

Me encontraba en lo que parecía ser una cabaña abandonada, perdida en medio de la nada. El aire estaba cargado de humedad, polvo y un olor penetrante a madera podrida y abandono. Intenté moverme, pero mis manos y pies estaban firmemente atados con gruesas cuerdas ásperas que se clavaban en mi piel. Giré la cabeza con dificultad y, a mi lado, vi las pequeñas y frágiles siluetas de mis hijos. Ellos también estaban amarrados, con sus manitas atadas y sus ojos llenos de lágrimas, terror y confusión.

—¡Mamá! —sollozaron al verme despierta, sus voces quebradas por el miedo.

—Tranquilos, mis amores, mamá está aquí... no pasa nada, estoy con ustedes —susurré con la voz ronca y seca, intentando infundirles una calma que yo misma no sentía, aunque el pánico también helaba mi sangre.

Entonces, la puerta de madera crujió y se abrió de golpe, dejando entrar un haz de luz fría de la luna. Allí, recortada contra la oscuridad del bosque, estaba ella: la mujer que durante años había fingido ser su madre, la impostora. Caminaba despacio, con paso firme y una seguridad arrogante, deteniéndose justo frente a mí, mirándome con superioridad.

—Finalmente estás aquí, Roxana —dijo con una sonrisa malvada y triunfadora, disfrutando de mi situación—. Ya que Bruno me descubrió, y ya no tengo nada que perder ni nada que ocultar, te diré la verdad pura y dura, la realidad de todo este teatro. La verdadera madre de estos niños eres tú. Esa noche, la mujer que estuvo con Bruno fuiste tú. Pero alguien se encargó de atropellarte para eliminarte de juego. Sobreviviste milagrosamente, pero perdiste la memoria por completo. Diste a luz la misma noche que despertaste en el hospital, en medio del dolor y la confusión, y huiste despavorida por una carretera abandonada, sin saber quién eras ni qué te pasaba.

Hizo una pausa teatral, acercándose más a mí, observando cómo sus palabras impactaban en mi mente como martillazos.

—Alguien me pagó muchísimo dinero para que te los robara al momento de nacer y me hiciera pasar por su madre. Y ahora... me pagaron aún más, una fortuna, para acabar contigo de una vez por todas y limpiar este asunto. ¿Qué te parece, Roxana? ¿Te gusta el final de tu historia?

El mundo se detuvo. El aire faltó en mis pulmones. Así que todo este tiempo, tanto Bruno como yo, fuimos simples peones en una conspiración maquiavélica, hilada con frialdad. Éramos víctimas de un plan diseñado para separarnos, para robarnos lo más preciado: nuestra familia, nuestro pasado y nuestra memoria.

 

Bruno, ajeno a la tragedia que se desarrollaba a kilómetros de distancia, charlaba animadamente con su abuelo y algunos invitados, pero su instinto nunca se apagaba. Había instalado un GPS de alta seguridad y rastreo en mi móvil meses atrás, una precaución obsesiva que había tomado para protegerme ante cualquier eventualidad.

De repente, al revisar su teléfono, su rostro cambió de color drásticamente, palideciendo. El mapa mostraba mi ubicación lejos de la seguridad de la mansión, en un punto aislado y desconocido en medio del bosque, a más de tres kilómetros de distancia.

—No puede ser... —murmuró para sí mismo, con el ceño fruncido y la voz cargada de preocupación—. Acabo de darme cuenta de que Roxana no está en el banquete. Algo no anda bien, algo anda muy mal.

En ese preciso instante, como si el destino quisiera confirmar sus peores temores, sonó el teléfono. Era la nana, llorando desconsoladamente y con la voz entrecortada por el terror.

—¡Señor! ¡Los niños! Unos hombres encapuchados me atacaron, me golpearon y se llevaron a los niños a la fuerza. ¡Los secuestraron! ¡Lo siento mucho, no pude hacer nada!

La sangre de Bruno se heló en sus venas para luego hervir con una furia incontrolable. El miedo y la rabia se mezclaron en un cóctel explosivo que nubló su juicio.

—Es obvio... —dijo Bruno entre dientes, con una voz grave y profunda que no admitía réplica—. Los secuestradores le mandaron la ubicación a Roxana y ella fue corriendo a salvarlos sin pensarlo dos veces. Fue tan imprudente... tan terca... ni siquiera me dijo nada. ¿Acaso ya no confía en mí? ¿O cree que puede con todo el mundo sola, que no me necesita?

—¡Preparen los coches! ¡Todos a moverse ahora mismo! —ordenó a sus hombres de seguridad con autoridad de mando absoluta, su voz retumbando como trueno—. Vamos a buscar a mi esposa y a mis hijos. Que nadie se interponga en mi camino, porque no tendré piedad de nadie.

Salió de la mansión como una furia desatada, subiendo a su vehículo y conduciendo él mismo a una velocidad vertiginosa, desafiando los límites, rumbo al punto marcado en el mapa. Su mente solo repetía una cosa: Llegar a tiempo. Protegela. No puedo perderlos.

 

EN LA CABAÑA

—Mírate bien ahora, Roxana —se burló la mujer con desprecio, sacando un gran bidón de plástico y empezando a rociar todo el interior de la cabaña con un líquido transparente y de olor fuerte e inconfundible: gasolina—. No tienes escapatoria. Las puertas están cerradas y vigiladas. Aquí terminarán tus días y los de esos bastardos que nunca debieron nacer.

Los niños gritaban, aterrorizados, llamándome una y otra vez. Ella, impasible, terminó de rociar las paredes y el suelo. Luego sacó un encendedor metálico y, con un movimiento dramático y lento, lo encendió. La llama pequeña y azulada parecía amenazante.

—Adiós, Roxana —dijo, y lanzó el encendedor encendido directo al charco de combustible.

¡FUUUUM!

1
santiago bock herrera
🤭🤭🤭
santiago bock herrera
Roxana no deja pasar una
santiago bock herrera
Es bueno que se apoyen
santiago bock herrera
Esta es mi villana favorita
Aleida Delgado Santana: Es una ,Queen. Es muy astuta.
total 2 replies
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