Después de seis meses trabajando en la empresa del patriarca de una poderosa familia, Carmen Lobos decide llevar a su hijo a sus primeras vacaciones… hasta que una tragedia lo deja gravemente enfermo. Apenas una semana antes ella descubrió que su nuevo jefe será Federico, uno de los nietos de su jefe, pero un escándalo sacude la empresa y lo aparta del puesto.
El lunes vuelve al trabajo y se encuentra con que su nuevo jefe es Santiago Calderón: arrogante, clasista, prepotente y mujeriego. Desde el primer momento, se detestan.
Cuando Santiago la despide de manera injustificada, la ira y el deseo de venganza llevan a Carmen a cometer una imprudencia que cambiará sus vidas: un matrimonio por contrato donde ella asegura el tratamiento de su hijo y él protege a la empresa que tanto desea.
Pero nada será sencillo. Tras la boda, el patriarca impone una estricta condición que sacude sus vidas.
Los acuerdos pueden tener letra chica, pero muchas veces se firman en una cama grande.
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SILVER BONNET
NARRADOR
Cuando Carmen salió de la oficina el día viernes lo hizo aliviada. Trabajar con Santiago cada semana se volvía peor que la anterior. No podía detestarlo más. Tener que cumplir sus caprichos y aguantar sus indecisiones sentía que pronto la llevarían a la locura.
Llegar al hospital hacía que una nueva tensión se apoderara de ella. Ver a Agustín internado y que cuando despertara lo hiciera con tanto dolor era angustiante. Eso sin contar que los pronósticos médicos no eran los más favorables.
Ella hubiese vendido su alma si con eso le aseguraban que él mejoraría y no tendría secuelas. Usando sus redes sociales había descubierto que su ex se había casado y que estaba viviendo una vida cómoda, trabajando profesionalmente y conduciendo un buen automóvil. ¡Era tan injusto!
Había pasado todo el fin de semana en el hospital y el lunes nuevamente debió afrontar un nuevo calvario, volver a la oficina y escuchar quejas estúpidas de Santiago; ésta vez contra su automóvil.
-¡Lobos!- Gritó cuando ella apenas salía del ascensor
-¿Ahora que quiere este grandísimo hijo de Lucifer?- Preguntó en voz baja para si misma
-¿Si señor? ¿Qué se le ofrece?- Entró a la oficina sin tocar la puerta y forzó el mejor tono que pudo
-¿Usted pasó la noche en mi cama, Lobos?- Él preguntó mirándola con desprecio
-No y nunca lo haría- Dijo con tanta seguridad y desprecio que él se sorprendió
-Le por por qué no dijo buen día- Ella lo observó con odio
-Buen día, señor Calderón, ¿Qué se le ofrece?- Lo saludó con amabilidad fingida y él apoyó la espalda en su silla giratoria de cuero disfrutando hacerla perder la compostura. Si seguía así muy pronto conseguiría despedirla
-Quiero que deseche esa basura que conduce. Ver eso en el estacionamiento de la empresa es un insulto- Él la observó enrojecer y esperó que estallara, que lo insultara o algo más para poder despedirla
-Señor, es mi único medio de transporte y si requiere puntualidad es mi aliado. El bus haría que llegue tarde. ¿Tiene alguna petición razonable para comenzar la jornada?- Él sonrió de lado, aunque en su mirada brillaba furia contenida
-Ya veo... en ese caso tendrá que buscar otro estacionamiento porque desde mañana tendrá prohibido aparcar esa cosa que usted llama auto aquí. Ahora tráigame mi café y procure que sea perfecto- Salió de la oficina apretando los puños y pensó en lo lindo que sería agregarle laxante o un poderoso somnífero a la bebida
Cuando le llevó el café, nuevamente él lo rechazó, pero al llevárselo por segunda vez, Santiago dijo que era perfecto. Ni Agustín siendo un niño era así como ese ser despreciable.
(.....)
A la mañana siguiente, Carmen llevó su vehículo a una cochera cercana para no tener un motivo para ser despedida por agresión. Santiago desataba su furia, una que ni ella sabía que albergaba.
Santiago pasó dos días sin molestar a Carmen, intentando descubrir como hacer funcionar el proyecto ambicioso de su abuelo. Había intentado encontrar un socio que pudiese cumplir sus expectativas, pero eso no era tarea fácil.
Para él día viernes, Santiago recibió una llamada de su abuelo y allí él hizo la pregunta a la que no le encontraba respuesta.
-Intenté que funcione, pero no encuentro la manera. No sé a quien llamar- Admitió con frustración
-Podrías haberme llamado a mi y te ahorrabas tiempo. Mariano Silver Bonnet es el único que te ayudará, aunque obtener una cita con él no será sencillo- Santiago se tragó el orgullo y anotó ese nombre- Antes de que lo olvide, dile que yo pedí especialmente su ayuda porque sino no irá
-Muy bien, lo haré- Se mordió de rabia. Odiaba que su abuelo no le tuviera confianza y mucho más a esos empresarios que solamente trataban si el gran Román Calderón lo requería
Carmen fue llamada por Santiago cuando su abuelo colgó.
-Necesito que contactes a Mariano Silver Bonnet. Es de vital importancia- Pidió usando su característica frialdad y una mirada de profundo desprecio
Carmen sabía cuál era el problema que su jefe tenía. Había visto entrar y salir a diferentes empresarios de la oficina de Santiago. Entendía que había un proyecto que no funcionaba con nadie. Eso lograba que el CEO descargara una parte de su frustración con quién no lo merecía y ella siempre era la víctima principal.
Lo que Santiago desconocía era que Mariano Silver Bonnet era una persona de confianza de su abuelo. El empresario era frío y calculador. Un genio que se había abierto paso en la industria abarcando un sinfín de productos que iban desde artículos para defensa personal, juguetes sexuales y además hacía dos décadas diseñaba motores para distintos electrodomésticos de alta gama.
Mariano, no se asociaba con cualquier persona. Era un hombre selectivo. Su mujer, Esperanza, era una organizadora de bodas de renombre y quién muchas veces intervenía en algunas negociaciones. Lo que Santiago desconocía era que el día de la reunión sería el que le pondría la vida de cabeza.
Carmen logró concretar una reunión en lugar de su jefe. Fue todo un logro que él no fue capaz de reconocer, mucho menos de agradecer.
-¿No pudiste conseguir una fecha antes?- Observó con indignación que la reunión sería cuatro semanas más tarde y allí a él lo abandonó la paz por completo
-Señor esa fue la fecha más próxima. El señor Silver Bonnet no es facil de hallar. Si esa cita no le satisface puedo reprogramarla dentro de tres meses- Le dijo con calma, satisfecha al verlo tan molesto. Él siempre se quejaba por todo y buscaba control absoluto, era gratificante que rabiara así teniendo que seguir las pautas de alguien más
-¡¿TRES MESES?!- Le gritó furioso, pero Carmen se mantuvo en su sitio sin inmutarse
-Así me informó la secretaria del señor Silver Bonnet- Le dijo con tanta tranquilidad que más le molestó a él
-¿Crees que soy estúpido? Esto te divierte- La confrontó olvidando tratarla por su apellido
-No lo conozco suficiente para afirmar o descartar eso. Prefiero no opinar- Carmen fue a su escritorio y lo escuchó maldecir
Ella había tenido que morderse para no responderle con total honestidad que aquel adjetivo le quedaba pequeño para lo que ella pensaba.
No creo que Santiago quiera alejarse de su hijo...
Gracias 😊 querida escritora @Sil Coffee por actualizar 😌 sigamos apoyando con me gusta publicidad comentarios y regalos ☺️😊
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