Cindy, una chica alegre. Quien nunca duda en ayudar a nadie. Llega una carta dirigida a sus padres. Sin saber el porqué de ella. Los reúne y lee la carta. descubriendo que se trata de una propuesta de matrimonio. Decide omitir una cosa y esa es. La Posdata. Ya que ahí
Había una palabra. La cual decía así. La Comeré. Decida a no correr ese riesgo. Esconde la carta y Escapa. Creando así. Una enorme confusión. Tanto con quien la pretenden. Como con quienes ira conociendo en su camino.
NovelToon tiene autorización de J A M para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo V
—Aquí tienes las piezas que pediste.
—gracias. Bien, vamos a empezar.
—¡sí!
(casa de los padres de Cindy)
—ya pasaron 24 horas y nada de ella. Ahora sí debemos llamar a la policía. ¿No?
—no, ella debe estar por algún lugar. No muy lejos de aquí.
—aaaah, yo también lo pienso, pero, no podemos seguir aquí sin saber donde esta.
—aaah, bien, esperemos un poco más, si no aparece hoy. Entonces iremos a la policía y así tendremos información de ella pronto.
—pero...
—solo un poco más, ¿sí? Querida.
—aaah, está bien.
(en la compañía del CEO)
——quisiera no tener que hacer este trabajo en este momento.
—pero, usted sabía que tendría que hacer todo esto.
—lo sé, pero, solo ha pasado un día. Un día. ¿Lo entiendes?
—lo entiendo, pero, como usted ha dicho, solo ha pasado un día. Así que, tiene. Otros nueve días para terminar todo esto. Y sí lo hace con más ganas. Podría terminar en menos tiempo e ir allá antes de lo pensado.
—Mm, tiene razón.
—sí que la tengo.
—aaah, bien, ya que no tengo otra opción por lo que veo. Lo haré. ¿Pero no me detendrás verdad?
—no lo haré.
—¿lo prometes?
—sí. Lo prometo.
—bien, empecemos a trabajar.
Continuo hacia el arduo trabajo del Jefe. Aunque parecía que sería de andar relajado, no lo era. Él quería tomar en serio el trabajo. Y tomarse su tiempo cuando ya no hubiese nada por hacer. Aunque, el ver a su amada. Lo hacía querer dejar todo de lado e ir a verla en ese mismo instante. Pero, era mejor tener todo terminado antes de ese día. Que esperaba. Fuera el más feliz de su vida. Mientras tanto. Su amada seguía reparando el auto de la chica donde se alojaba.
—bien, solo falta poner el volante y todo listo.
—¿en serio?
—sí. El que tenía lastimosamente se deterioró todo. Se veía ya muy viejo y peligroso.
—entiendo. Entonces, ¿esto estará funcionando en unos minutos?
—Mm, sí. Diría que sí. Así que, en cuanto acabe con esto. —termina de colocar el volante. —listo, ya está reparado. O eso parece. Bueno, ahora mismo lo sabremos. ¿Las llamadas?
—¿Eh?
—las lleves del auto, ¿las tienes? Son una parte importante del mismo, sín ellas el encenderlo será un poco más complicado. Ya que tendría que hacer unos movimientos que no quiero hacer.
—¿en serio? —Cindy la miro con seriedad. —Bueno... Déjame ir a ver. Creo que está guardada en una caja.
—está bien, hay que probar si no tiene algún problema.
—sí.
Empezó la búsqueda de la llave, no sabía dónde estaba, busco en todos lados, la caja donde recordaba estaba. Pero no aprecia. Se sentó y limpio su sudor. Estaba molesta. Solo tenía que hacer una cosa. Y no lo podía hacer. Estaba por resignarse. Hasta que vio un pequeño estuche color verde. Se levantó rápido y lo tomó. Y para su suerte. Ahí estaba. Corrió hacia donde estaba el auto y su persona destinada. Pidió disculpas. Aunque no había pasado mucho.
Entregó la llave, Cindy entró al auto. Ya reparado de la mejor manera. Introdujo la llave y el motor empezó a rugir. Se veía muy feliz, había pasado 12 horas en él. Pero cada hora valió la pena. Intento probarlo. Aunque la hora parecía no ser la ideal. Según su acompañante.
—bueno, el motor funciona de maravilla, ahora, hay que probar si funciona todo correctamente,
—¿ahora?
—sí. Todavía se ve claro, además, sí se pone oscuro los faroles están funcionando al 100% así que, voy a hacerlo.
—oh... No, ya no lo hagas, podría ser peligroso, ¿por qué no lo haces mañana temprano? Es mejor así. Todo está más claro y despejado.
—bueno, tienes razón, mañana es mejor. Bueno, tengo hambre. ¿Qué vamos a comer?
—¿Eh? Ah, ahora mismo lo preparo.
—está bien.
—¡lo tendré en seguida!
Salió corriendo hacia la cocina, abrió el refri sacó varias cosas de ella. Sacó el sartén. Encendió la estufa, coloco el sartén le agregó el aceite y las cosas que había cortado entre verduras y un poco de carne. Hizo todo de una forma rápida. Como sí de una experta se tratará, Cindy solo la veía y se sorprendía. Ella realmente era alguien muy buena en eso y ella. Aunque sabía hacer algunos platos. No Solía hacerlos de esa manera. Sonrió y pregunto sí necesitaba ayuda, pero recibió una negativa. Y fue enviada a esperar en la mesa y nada más.
—listo. ¡Aquí tienes! —era un plato de verduras y carne. —espero que te guste. —sonrió.
—gracias. Huele bien, bueno, gracias por los alimentos. —hizo una pequeña oración. —¡Ah! ¡Está deliciosa! No comí nada desde hace rato. Empecé al apenas levantarme y llegamos hasta aquí. Que son las 7 de la noche. Vaya que tarde mucho tiempo ahí.
—¿crees que funcione?
—sí. Eso creo.
—¿eso crees?
—bueno, confío en lo que he hecho, pero. Por eso vamos a hacer la prueba. Donde sabremos sí hice todo bien o necesita algún arreglo.
—espero que necesite más. —lo dijo en voz baja.
—¿Eh? ¿Dijiste algo?
—no nada.
—oye, ya que nos tratamos con más confianza, ¿cómo te llamas?
—¿Ah? ¿No te lo había dicho antes?
—Mm, no que yo recuerde no.
—¿en serio?
—sí. Si me lo hubieras dicho lo recordaría bien y te llamaría por tu nombre, claro. Sí tú quieres.
—¡claro que sí!
—¿Eh?
—ah, claro que sí. Te lo diré ahora. Mi nombre es verónica Estela Rodríguez Hernández.
—oh, vaya, que bonito nombre.
—gracias. —se sonrojó. ¿Y tú como te llamas? Creo que tampoco me has dicho tu nombre.
—ah, sí. Siento mucho no haberte dicho antes. Yo me llamo Cindy Maezono.
—oh, que lindo nombre. Qué corto es. —dijo eso último en sus pensamientos.
—gracias. Es él apellido de mi padre. Puedes decirme Cindy. ¿Y tú como quieres que te llame?
—¿Yo? Bueno, yo... Victoria, llámame Victoria.
—está bien. A partir de ahora te llamaré victoria. Gracias por recibirme en tu casa y permitirme reparar tu auto.
—de, de... De nada. No tienes nada que agradecer. Yo lo hice con mucho gusto.
—bueno. Bien, gracias por la cena, creo que iré a dormir ahora mismo. Estoy muy cansada. Y gracias también por prestarme esa cama.
—no es para tanto. Solo lo tenía guardado ahí. Nunca pensé en que se usaría nuevamente. Los sofás cama son geniales al parecer.
—lo son. Bueno. Iré ahora mismo. Si no podría quedarme dormida antes de llegar a el. Je, je.
—sí.
(en la jefatura de policía)
—añora, cálmese, dígame que paso. Así podré ayudarla más rápido.
—vengo a reportar la desaparición de mí hija!!