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Bajo La Máscara De La Venganza.

Bajo La Máscara De La Venganza.

Status: Terminada
Genre:Venganza / Mafia / CEO / Completas
Popularitas:4.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Leydis Ochoa

En un mundo donde la traición y el deseo son moneda corriente, una mujer se alza entre las sombras para reclamar su lugar en el trono del poder, desatando una tormenta de venganza y seducción.

NovelToon tiene autorización de Leydis Ochoa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 14

El pasillo del hospital olía a desinfectante y a muerte inminente. El área de cuidados intensivos había sido evacuada de civiles por los hombres de Clara; el poder de la Sombra llegaba incluso a los santuarios de la vida. Ella caminaba con pasos firmes, pero cada impacto de sus tacones contra el suelo linóleo se sentía como un martillazo en su propia conciencia.

Al entrar en la habitación, el sonido rítmico del monitor cardíaco la recibió como un metrónomo del destino. Julián estaba allí, conectado a una red de tubos y cables, su rostro casi irreconocible por los golpes y las quemaduras. Al verla, sus ojos se abrieron apenas un poco.

Clara se sentó a su lado y tomó su mano. Estaba fría, una frialdad que no pertenecía a alguien de su edad. Gabriel se quedó en la puerta, observando la escena con una culpa que emanaba de él en oleadas.

—Clara... —la voz de Julián era un estertor—. Lo siento... no pude... protegerla.

—Shhh, no hables —susurró ella, sintiendo que su máscara de líder se agrietaba—. Ya lo sé todo. Sé por qué lo hiciste. Lo de la explosión... Julián, lo siento tanto.

—Ella era... lo único bueno que hice... en este mundo de mierda —dijo Julián, una lágrima mezclándose con la sangre en su mejilla—. Volkov... él no tiene honor. Me prometió...

—Volkov pagará —sentenció Clara, y en sus ojos se encendió una llama de odio puro que hizo que incluso Gabriel estremeciera—. Te lo prometo, Julián. Su muerte no será rápida. Verá todo lo que ama arder antes de que le permita morir.

Julián apretó débilmente la mano de Clara.

—No... no te conviertas en él, Clara. Ya hay demasiada oscuridad... El archivo 734... no es solo sobre Gabriel. Es sobre... el testamento real de tu padre. Él no quería que fueras la reina... él quería... que fueras la última de la estirpe. Quería que destruyeras todo... y fueras libre.

Clara frunció el ceño.

—¿De qué estás hablando? Mi padre dedicó su vida a este imperio.

—Él sabía... que el poder es una prisión —Julián tosió, y un hilo de sangre brotó de su boca—. El archivo... busca el anexo "Cenizas". Él dejó los códigos... para borrar cada cuenta, cada contacto... para que pudieras escapar. Gabriel lo sabe... él tiene la llave física.

Clara se giró hacia Gabriel, quien bajó la mirada, incapaz de sostenerle el juicio.

—¿Es cierto? —preguntó ella—. ¿Mi padre quería que lo destruyera todo?

—Él quería darte la opción, Clara —respondió Gabriel suavemente—. Pero yo... yo no podía decírtelo. Si destruías el imperio, perderías tu protección. El mundo está lleno de lobos como Volkov y Lorenzo que nunca te dejarían vivir una vida normal. Pensé que siendo la líder, estarías a salvo.

—¡Me quitaste mi elección! —gritó Clara, levantándose de la silla—. Me condenaste a esta vida de guerra y sangre porque creías saber qué era mejor para mí. ¡Igual que él!

De repente, el monitor cardíaco emitió un pitido largo y monótono. Julián había dejado de respirar. Sus ojos, antes llenos de miedo y arrepentimiento, ahora estaban fijos en el techo, vacíos.

Clara se quedó inmóvil. El silencio en la habitación era ensordecedor. Había perdido a su primer amor, a su socio, y ahora descubría que su vida entera había sido una coreografía dirigida por un muerto y ejecutada por un hombre que decía amarla.

Salió de la habitación sin mirar atrás, pasando por delante de Gabriel como si fuera un fantasma.

—¿A dónde vas? —preguntó él, siguiéndola por el pasillo.

—A terminar con esto —respondió ella, su voz ahora gélida y desprovista de emoción—. Esteban, prepara el interrogatorio de Volkov. Y llama a los contables. Quiero que se preparen para la liquidación más grande de la historia de esta organización.

—Clara, piénsalo bien —rogó Gabriel, tomándola del brazo—. Si haces eso, no tendrás a dónde ir. Serás una mujer con mil enemigos y ninguna defensa.

Clara se soltó de su agarre con un movimiento brusco. Se detuvo y lo miró fijamente, su rostro una máscara de determinación absoluta.

—Ese es el precio del poder, Gabriel. Al final, siempre te quedas sola. Pero prefiero ser una fugitiva libre que una reina encadenada por mentiras.

Regresaron a la mansión bajo un cielo que amenazaba con otra tormenta. En el sótano, Viktor Volkov estaba encadenado a una silla de metal, rodeado de guardias. Cuando Clara entró, él le escupió a los pies.

—¿Vienes a matarme, Sombra? Hazlo. Ya gané. Destruí a tu amante y a su bastarda. He dejado una marca en tu alma que nunca se borrará.

Clara se acercó a él. No llevaba armas, solo una pequeña jeringuilla que había tomado de la enfermería del hospital.

—No voy a matarte, Viktor —dijo ella, su voz suave y aterradora—. Eso sería demasiado misericordioso. Lo que hay aquí es un cóctel de neurotoxinas que te mantendrán consciente, pero paralizado. Sentirás cada corte, cada quemadura, pero no podrás gritar ni cerrar los ojos.

Volkov palideció. Por primera vez, el miedo real cruzó su rostro.

—No harías eso... No eres un monstruo.

Clara le clavó la aguja en el cuello y vació el contenido. Se inclinó hacia su oído y susurró:

—Te equivocas, Viktor. Me enseñasteis a ser esto. Me robasteis todo lo que amaba, y ahora, lo único que me queda es la oscuridad. Y en la oscuridad, yo soy la que manda.

Se giró hacia sus hombres, que observaban con una mezcla de respeto y temor.

—Dadle todo lo que se merece. No quiero que muera en las próximas 48 horas.

Subió las escaleras hacia su estudio, dejando atrás los gritos mudos de Volkov. Gabriel la esperaba en el rellano.

—Clara... —comenzó él.

—Vete, Gabriel —dijo ella, sin mirarlo—. Coge tu libertad. Sé que tienes dinero escondido. Desaparece. Si vuelvo a ver tu cara, no responderé de mis actos.

—No me voy a ir —dijo él con firmeza—. Prometí protegerte, y eso es lo que haré, incluso si es de ti misma.

Clara entró en su estudio y cerró la puerta con llave. Se sentó frente al ordenador y buscó el anexo "Cenizas". Al abrirlo, una sola frase apareció en la pantalla:

*“Para mi hija, Clara. El poder es una ilusión. La libertad es el único imperio que vale la pena poseer. Pulsa 'Enter' y sé libre.”*

Sus dedos sobrevolaron la tecla. Si lo hacía, billones de dólares desaparecerían, los contratos se anularían y la red de la Sombra se desvanecería en el ciberespacio. Sería el fin de una era. Pero también sería el comienzo de una cacería humana en la que ella sería la presa.

Lágrimas de frustración, rabia y duelo rodaron por sus mejillas. El precio del poder había sido su corazón, su familia y su futuro. ¿Valía la pena seguir luchando por un trono construido sobre cadáveres?

Clara Mendoza, la mujer más temida del mundo, se derrumbó sobre el escritorio, llorando por todo lo que había perdido mientras el mundo exterior esperaba su siguiente movimiento. La red se había cerrado, y ella estaba atrapada dentro, con el dedo puesto sobre el botón de autodestrucción de su propia vida.

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Mar Sol
Clara está confiada en que está vez va a resultar su plan, ella es astuta, espera no haya errores.
Equipo Motorola
excelente felicitaciones escritora, muy diferente a todo lo recurrente, solo me quedo la duda de Julian, osea, no murió jajaja
Mar Sol
Al igual que Julián, hay otra persona que no sabe de lealtad, la ambición es tan fuerte que no le importó vender información a los enemigos de Clara.
Mar Sol
¡¡Que interesante!! ¡¡esto apenas va a empezar!!
Mónica Aulet
Que fuerte!!
Mónica Aulet
Y que se queme todo!!!!
Mónica Aulet
Impresionante ,la verdad que me tiene atrapada la historia.
Irma Ruelas
❤️😍😍😍😍😍😍
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