NovelToon NovelToon
Genety 2 Redention

Genety 2 Redention

Status: Terminada
Genre:Acción / Aventura / Fantasía épica / Completas
Popularitas:31
Nilai: 5
nombre de autor: Au-angell

Después de sobrevivir a la masacre de Buena Suerte, Lía y Dikeet intentan encontrar un lugar en un mundo que las teme y las necesita al mismo tiempo. Pero cuando una nueva amenaza surge de las sombras de BioKal —más antigua, más poderosa y capaz de desafiar al cielo mismo—, las hermanas se ven obligadas a salir de las sombras.

Junto a antiguas enemigas y aliados inesperados, deberán enfrentar una fuerza que no solo quiere destruirlas, sino reescribir lo que significa ser humana… o algo más.

En una carrera contra el tiempo, entre selvas que devoran y ciudades que se apagan, descubrirán que la verdadera batalla no es contra una empresa cruel, sino contra lo que el poder hace con quienes lo persiguen… y con quienes lo rechazan.

Una historia de hermanas, traiciones, rabia y la pregunta que nunca desaparece:
¿Hasta dónde estás dispuesto a llegar para proteger lo que cres que es tuyo?

NovelToon tiene autorización de Au-angell para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 4: Ira Desatada

Dikeet arrastraba a Lía hacia la casa, sujetándola por el brazo mientras la joven intentaba zafarse con todas sus fuerzas. Sus ojos, antes dulces y vacilantes, ahora brillaban con un verde salvaje y sediento de sangre.

—No puedes dejarte dominar por ese sentimiento —gruñó Dikeet entre dientes, sus garras hundiéndose en el brazo de su hermana para mantenerla bajo control.

Pero antes de que pudiera calmarla, un estruendo ensordecedor hizo vibrar el suelo. Algo enorme se precipitó desde el cielo, derribando un muro entero de la casa solo con el estruendo de caer. Lía, aún atrapada en su frenesí, casi se lanzó hacia la apertura, pero Dikeet, rápida, le sujetó la cola y la hizo caer al suelo.

En ese instante, un estruendo ensordecedor retumbó mientras una lluvia de balas agujereaba las paredes de la casa. Las tablas crujieron y se quebraron; fragmentos saltaban por el aire. Un grupo de soldados con trajes espaciales oscuros, adornados con el logo intimidante de BioKal Industries, irrumpió por todos los flancos.

Explosiones cercanas hicieron temblar el suelo cuando misiles destruyeron más muros. Lía cayó de rodillas, jadeando. Sus rasgos felinos desaparecieron poco a poco: las orejas, la cola, los dientes y las garras se desvanecieron, dejando a una humana temblorosa y agotada en su lugar.

—¡¿En serio justo ahora?! —chilló Dikeet, molesta.

Lía se cubrió la cabeza con ambas manos, un dolor punzante atravesándola como cuchillas invisibles. Dikeet la cargó a la espalda, esquivando hábilmente un rayo de energía que redujo una pared a escombros. Avanzaron hacia la parte trasera de la casa, solo para encontrar su camino bloqueado por un individuo imponente.

Era una figura femenina enfundada en un traje metálico negro, brillante y con detalles afilados. Caminaba hacia ellas con una confianza gélida, sus pasos resonando con cada impacto contra el suelo.

—¿De verdad creíste que escaparías por la puerta trasera? Qué cliché —se burló, arrojando una caja metálica frente a ellas—. Voy a llevarme sus cabezas aquí mismo.

Dikeet lanzó una mirada rápida hacia Lía, quien, débil, intentaba arrastrarse detrás de un árbol. La mayor entrecerró los ojos, desplegando lentamente sus garras afiladas.

—Si tus soldados se acercan más, serán los primeros en morir —advirtió con voz baja y seria.

La mujer del traje ordenó a los soldados que tomaran posiciones, pero que no dispararan. Dikeet no esperó más: se lanzó contra ella con un grito de furia, sus garras chocando contra la espada de energía del traje. La otra mujer respondió lanzando un pulso que estrelló a Dikeet contra los restos de la casa.

—¿Eso es todo? —se burló mientras avanzaba. Con velocidad brutal, golpeó a Dikeet con su rodilla y disparó un misil desde su muñeca. Dikeet fue lanzada contra un árbol, partiendo el tronco al impactar, atrapada en una red.

—¿En serio? ¿Tú eres la que derrotó a Kambrio? Patética —escupió la voz metálica.

Pero antes de que pudiera acabarla, un destello verde cortó el aire. Unas garras afiladas partieron en pedazos las redes electrificadas que aprisionaban a Dikeet. La figura que emergió de las sombras fue Lía, transformada completamente. Sus ojos brillaban de verde, sus orejas y cola eran más grandes y salvajes que nunca, sus dientes afilados, y una baba espesa caía de su boca.

Con un rugido que sacudió el aire, Lía se lanzó sobre la armadura. De un solo mordisco, rompió el casco metálico, revelando el rostro de una mujer joven de cabello negro con mechones verdes: Ayura.

—¡Maldita...! —gritó Ayura, pero Lía la derribó al suelo, sujetándola por los hombros mientras la golpeaba con garras.

—¡Disparen, inútiles! —chilló Ayura.

Los soldados abrieron fuego, pero Dikeet, se levanta cortando la red, y se lanzó contra ellos, derribándolos uno por uno sin matarlos, usando solo su fuerza y reflejos felinos. Lía, mientras tanto, esquivaba las espadas de energía que Ayura blandía frenéticamente. La velocidad de Lía era superior, cortando partes del traje, desactivando una de las espadas y dejando al descubierto circuitos chispeantes.

—¡¿Sabes cuánto cuesta este traje?! —gritó Ayura con desesperación.

Lía arrancó los misiles de la armadura y los arrojó lejos, impactando a los soldados restantes. En un último ataque, se sentó sobre el torso de Ayura y levantó las garras para asestar el golpe final.

—¡Lía, basta! —gritó Dikeet, sujetándole la mano antes de que pudiera acabar con ella.

Lía la miró con los ojos encendidos de rabia, pero Dikeet sostuvo su mirada con firmeza.

—Tranquila... ya terminamos —susurró, con una sonrisa.

Lía tembló, respirando agitadamente, hasta que su expresión se suavizó. Cayó agotada en los brazos de su hermana. Los soldados que quedaban, derrotados y heridos, recogieron a Ayura, que los maldecía con furia, y se retiraron apresuradamente.

El silencio se extendió apenas unos minutos, pero fue quebrado por el zumbido de decenas de esferas flotantes y soldados uniformados de blanco, armados hasta los dientes, que rodearon a las hermanas. Dikeet mostró los dientes, lista para defenderse.

Una figura femenina apareció al frente del escuadrón.

—Hora de que rindan cuentas —dijo con calma, observando a las dos hermanas listas para combatir “Bueno Lía está desmayada”.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play