NovelToon NovelToon
Haré que mi esposo se arrepienta

Haré que mi esposo se arrepienta

Status: Terminada
Genre:Juego de roles / Amante arrepentido / Venganza de la Esposa / Completas
Popularitas:24.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Senja

Valeria lo dio todo por su matrimonio. Durante siete años fue la esposa perfecta: cocinaba antes del amanecer, criaba sola a Luna, su pequeña hija, y trabajaba en las sombras para convertir el negocio de Andrés en un imperio. A cambio, recibió indiferencia, mentiras y la traición definitiva: descubrir que su esposo compartía cama con otra mujer mientras Luna lloraba esperando una promesa de cumpleaños que jamás se cumplió.

Lo que Andrés nunca supo es que Valeria no era una simple ama de casa. Detrás de su apariencia sumisa se escondía la presidenta y accionista mayoritaria de Grupo Valcárcel, uno de los conglomerados empresariales más poderosos de la ciudad. Una mujer capaz de destruir carreras, hundir fortunas y reescribir destinos con una sola llamada telefónica.

El divorcio fue solo el primer movimiento en un tablero que Andrés nunca vio venir.

Mientras él se hunde cada vez más —de empresario arrogante a chofer, de chofer a paralítico, de paralítico a indigente vendiendo globos en la calle—, Valeria asciende imparable. Y cuando Santiago, un misterioso CEO en silla de ruedas que esconde secretos tan profundos como los suyos, irrumpe en su vida con una determinación inquebrantable y un amor que viene desde la adolescencia, Valeria descubre que la venganza más dulce no es destruir al hombre que la traicionó, sino construir la vida que siempre mereció.

Pero en esta familia, las traiciones no terminan con el divorcio. Madrastras que envenenan, hermanastras que conspiran, amantes que ordenan asesinatos y secretos que pueden cambiarlo todo se interponen entre Valeria y la felicidad que está decidida a reclamar.

NovelToon tiene autorización de Senja para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cap. 34

Valeria se recargó contra la puerta que acababa de cerrar y soltó un largo suspiro, como si hubiera terminado de correr un maratón.

Después del drama de la garganta seca y de los múltiples argumentos que le exprimieron el cerebro, finalmente Valeria logró echar a Santiago. El hombre en silla de ruedas era realmente del tipo que presiona con elegancia.

Y cómo no, cada una de sus frases estaba estructurada con la precisión de una excavadora que derribaba las defensas de Valeria.

—De verdad, ese hombre me tiene agotada —murmuró Valeria mientras se masajeaba las sienes, que de pronto le palpitaban.

—Mami...

Valeria se sobresaltó levemente y bajó la mirada. A su lado, Luna seguía de pie con sus ojitos redondos parpadeando con inocencia.

La niña abrazaba un pequeño oso de peluche y miraba a su mamá con un rostro lleno de inmensa curiosidad.

—Mami, ¿de verdad el señor guapo de la silla de ruedas va a ser el nuevo papá de Luna? —preguntó la niña con total naturalidad.

Valeria abrió los ojos de par en par y se apresuró a arrodillarse frente a su hija, tomándola por ambos hombros.

—¡Shh! ¿Qué cosas dices, cariño? No hay ningún papá nuevo. El señor Santiago estaba delirando. No le hagas caso, le gusta hacer bromas absurdas.

Luna no se dio por vencida tan fácilmente. Ladeó la cabeza y miró el techo de la sala como si estuviera pensando intensamente, antes de volver a clavar los ojos en Valeria.

—Pero si Luna quisiera tener un papá nuevo... la verdad no tendría problema, mami. Luna lo acepta.

Valeria casi se atragantó con su propia saliva. —¿Luna? ¿Por qué hablas así de repente?

—Es que papá Andrés ya tiene una esposa nueva. ¿Cómo puede ser que papá tenga permiso de tener muchas esposas nuevas, pero mami no pueda tener un esposo nuevo? ¿Dónde está la justicia, mami?

Valeria se quedó paralizada un instante, entre las ganas de reírse por la inocencia de su hija y la ternura que le provocaba esa lógica de justicia infantil que Luna soltaba. Tomó a Luna de la mano y la guio para sentarse juntas en el sofá largo.

—Luna, mi amor, escucha a mami —dijo Valeria con la voz suavizada, acariciando el cabello negro y brillante de su hija—. El matrimonio no es una competencia de carreras. No significa que porque papá tiene una vida nueva, mami tenga que apresurarse a buscar un nuevo esposo solo para que sea "justo".

—Pero el señor Santiago fue muy amable, mami. Le dijo a Luna que era bonita. Y su manera de andar también es genial, con esa silla de ruedas que tiene botones —elogió Luna, que al parecer ya había empezado a caer ante la táctica de acercamiento de Santiago.

Valeria soltó una risita y pellizcó con cariño la mejilla regordeta de Luna. —Ah, ¿así que a mi niña ya le están comprando con halagos? Escúchame bien, por ahora mami realmente no ha pensado en volver a casarse. En este momento mami solo tiene dos prioridades: criar a Luna para que sea una niña extraordinaria, y sacar adelante la empresa. Mami quiere disfrutar de estar solo las dos juntas por ahora.

Luna miró fijamente los ojos de su mamá y luego se aferró al brazo de Valeria con fuerza.

—Luna también te quiere muchísimo, mami. En realidad Luna tiene miedo de que si mami tiene un esposo nuevo, ya no vaya a querer a Luna.

Al escuchar el temor sincero de su hija, el corazón de Valeria se llenó de ternura y se le hizo un nudo en el pecho. Abrazó el cuerpecito de Luna con todo su amor, besándole la coronilla una y otra vez.

—Eso jamás va a pasar, mi vida. Luna siempre será la prioridad número uno en la vida de mami, para siempre.

Valeria soltó el abrazo y miró a Luna con una sonrisa sutil.

—Pero en cuanto al futuro, mami tampoco quiere adelantarse al destino. Mami no descarta lo que pueda venir en cuestiones del corazón. Si algún día Dios envía a un hombre que sea verdaderamente sincero, que quiera a mami, y lo más importante, que quiera a Luna más que a sí mismo, tal vez mami lo considere.

—¿Un hombre como el señor Santiago, mami? —la provocó Luna de forma espontánea, con una sonrisita pícara que se parecía muchísimo al gesto irritante de Santiago.

—¡Luna! ¡Ya basta! ¿Por qué volvemos a hablar de ese señor? —protestó Valeria, con el rostro enrojecido de pronto por la turbación frente a su propia hija—. Ahora, el deber de las niñas es dormir. Vamos, mami te acompaña al cuarto y te lee el cuento de la princesa independiente.

—¡Sí, mami! —exclamó Luna con alegría, saltó del sofá y corrió hacia la escalera con una risa fresca y cristalina.

Valeria la siguió desde atrás, negando con la cabeza. En su interior, la conversación de esa noche con Luna y la repentina aparición de Santiago habían comenzado a abrir, poco a poco, una pequeña grieta en su corazón, que ella había mantenido bajo llave desde su amargo divorcio.

*

*

Luna ya había corrido alegremente al cuarto de Eduardo en el piso de arriba para pasar un rato con su abuelo. Pero en la planta baja, una gran tormenta acababa de desatarse.

Natalia entró con paso altivo junto a Eugenia, seguida por un hombre robusto que caminaba con la cabeza gacha cargando más de una docena de bolsas de compras de marcas lujosas.

—Andrés, deja mis compras sobre esa mesa —ordenó Natalia con tono mimado. Luego volteó hacia Valeria, que estaba sentada tranquilamente en un sillón individual bebiendo su té—. Ah, pero si está Valeria. Qué casualidad. Mira, te presento, este es Andrés. El chofer de mi futuro esposo, del que le platiqué a papá el otro día. Guapo y fornido, ¿verdad?

Andrés levantó la cabeza para esbozar su sonrisa más gallarda. Pero en el instante en que su mirada chocó con los ojos afilados de Valeria, todas las articulaciones de su cuerpo se aflojaron de golpe.

Su rostro palideció como papel de cemento, y las bolsas de compras en sus manos casi se le resbalaron al piso.

"¿¡Valeria!? ¿¡Cómo es posible que esté aquí!?", gritó Andrés en su interior, en estado de pánico absoluto al caer en la amarga cuenta de que Natalia, la chica rica que era su objetivo, resultaba ser la media hermana de su propia exesposa.

Valeria no mostró ni un ápice de sorpresa. Depositó su taza de té con un suave golpecito. Cruzó los brazos sobre el pecho y recorrió a Andrés de la cabeza a los pies con una mirada profundamente despectiva, como si estuviera viendo un montón de basura fuera de lugar.

Valeria se puso de pie, se acercó y miró alternadamente a Natalia y a Eugenia con una sonrisa cínica letal.

—Ah, ¿entonces este es el futuro esposo y empresario exitoso del que últimamente te la pasas presumiendo ante papá, Natalia? —dijo Valeria con un tono de voz que sonaba tremendamente sereno.

Natalia frunció el ceño, repentinamente incómoda con el tono de su media hermana.

—¿Qué quieres decir, Valeria? ¡Andrés está construyendo un gran negocio de contratista!

Valeria soltó una risa hueca, una carcajada despectiva que logró que a Andrés se le erizara la piel.

Mientras tanto, Andrés solo podía mantener la cabeza agachada, maldiciendo su suerte y rogando en silencio para que Valeria no destapara su fachada como el exmarido infiel frente a Eugenia y Natalia.

Sin embargo, Valeria deliberadamente no mencionó nada de eso. Se negaba rotundamente a ensuciar su boca reconociendo a Andrés como parte de su pasado, y mucho menos como el padre de Luna. Eligió ocultarlo porque no quería entrometerse en la estupidez de su media hermana.

—No es nada, Natalia. Solo me sorprende un poco tu nivel de exigencia —continuó Valeria con la mirada ahora clavada en Andrés, que ya sudaba frío—. Qué impresionante, un empresario exitoso que tiene todo el tiempo del mundo para ser también chofer personal y cargar las bolsas de compras de una mujer. Realmente el perfil del hombre ideal, muy... multiusos.

Eugenia, que hasta ese momento había permanecido en silencio, empezó a sentirse ofendida por las pullas afiladas de Valeria.

—¡Valeria! ¡Cuida tu lengua! ¡No porque dirijas la empresa principal puedes menospreciar las decisiones de tu hermana!

—No estoy menospreciando nada, tía Eugenia. Solo estoy evaluando el calibre de tu futuro yerno —respondió Valeria con una sonrisa gélida. Miró a Andrés una última vez con una expresión que lo hizo sentirse del tamaño de una hormiga—. Continúen con su drama de compras. Yo voy a subir a ver a papá.

Valeria dio media vuelta y caminó con elegancia hacia la escalera, dejando atrás a Natalia, Eugenia y Andrés, congelados en un silencio sepulcral.

1
Candelaria Gorrin
hla me gustaría que editaras está novela y corrigas los fallos de relato uno es que pones al principio que la empresa de Valeria la creo ella sola que no es de su padre que la empresa familiar la está llevando Natalia y luego sale que Valeria es la ceo de la empresa familiar que Natalia le dice a Valeria que ella lleva la filial más grande el otro es que Romina dice que Andrés se divorcio de ella pa estar co Natalia cuando en el capítulo que lo hecho a la casa todavía no lo estaban
Rossy Gutiérrez
Autora describe la escena como si fuera la primera vez que la ve desnuda y en capítulo anterior ya lo habían hecho ❓⁉️
Miriam Ramirez
hermosos momentos de pareja
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play