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The Silent Luna of Silver Crown

The Silent Luna of Silver Crown

Status: Terminada
Genre:Hombre lobo / Mujer despreciada / Enfermizo / Completas
Popularitas:52.8k
Nilai: 5
nombre de autor: JaQelinee Valenzuela

Celeste Marín fue abandonada frente a toda la manada el día de su ceremonia. Sin Alpha, sin voz y con su madre agonizando en una clínica privada, quedó marcada como la esposa muda que nadie quería proteger.
Dos años después, Damián Valcárcel regresa a Silver Crown decidido a cerrar un matrimonio político que nunca deseó. Pero en cuanto se acerca a Celeste, su lobo reconoce un aroma imposible: jazmín nocturno, lluvia fría y una promesa de luna que ningún contrato puede romper.
Celeste no quiere un dueño. Quiere recuperar la voz que le arrebataron, destruir a la familia que la usó y descubrir por qué su madre desapareció al despertar. Damián no quiere otra Luna. Quiere a la mujer que su lobo ya eligió, aunque los Ancianos, una falsa salvadora y una manada entera intenten separarlos.
Cuando la verdad del incendio salga a la luz, Celeste tendrá que decidir si acepta el vínculo que la consume o si rechaza al Alpha que una vez la dejó sola ante todos.

NovelToon tiene autorización de JaQelinee Valenzuela para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 23

Capítulo 23: La primera palabra

La primera palabra de Celeste no salió bonita.

Salió rota.

Salió en Moonveil, frente a treinta trainees, dos profesores, Renata Moya y un Damián Valcárcel que acababa de entrar al auditorio para una reunión de seguridad.

Por supuesto.

La Diosa Luna tenía un sentido del drama cruel.

Todo empezó con una exposición.

Cada aprendiz debía presentar su estrategia ante infiltración rogue. Celeste había diseñado una respuesta por capas: cierre de rutas humanas, evacuación de Omegas, señuelos de aroma, bloqueo de cámaras públicas y captura sin cambio visible.

Era sólida.

Renata lo sabía.

Por eso atacó otra cosa.

—Antes de escucharla —dijo, levantándose—, ¿podemos confirmar que Celeste entiende un escenario de lobo real? No ha hecho su primer cambio. No tiene voz de mando. Ni siquiera puede dar una alerta sin escribirla.

El auditorio olió a incomodidad.

Celeste cerró los dedos sobre su tableta.

La profesora de leyes frunció el ceño.

—Señorita Moya...

—Es una pregunta táctica —insistió Renata—. Si estamos entrenando para proteger una manada, ¿por qué fingimos que alguien que no puede avisar un ataque está al nivel de los demás?

La frase encontró viejas heridas con precisión.

Celeste sintió el ardor en la garganta.

No el de acónito.

Otro.

El de la cirugía, el de la cicatriz abriéndose, el de su loba empujando desde dentro.

*Voz.*

No.

*Voz.*

No aquí.

Renata sonrió.

—¿Ves? Silencio.

Damián estaba al fondo.

No se movió.

Pero su aroma llenó el auditorio: tormenta contenida, hierro, furia. Varios trainees bajaron la cabeza. Renata palideció y aun así siguió sonriendo, porque algunas personas preferían quemarse antes que admitir miedo.

Celeste levantó la tableta.

Sus manos temblaban.

Renata dijo:

—Claro. Otra nota.

Algo se rompió.

No afuera.

Adentro.

La pared de vidrio en el bosque de su mente recibió un golpe de su loba. Luego otro. Luego otro.

*Voz.*

Celeste dejó la tableta sobre el atril.

El auditorio se quedó inmóvil.

Dr. Elías le había prohibido hablar.

Su garganta no estaba lista.

Ella tampoco.

Pero su vida nunca había esperado a que estuviera lista.

Celeste abrió la boca.

El primer intento fue aire.

Renata soltó una risa breve.

Damián dio un paso.

Celeste levantó una mano sin mirarlo.

No.

Él se detuvo.

El segundo intento salió como un raspón.

Dolor. Fuego. Lágrimas involuntarias.

La tercera vez, la palabra cayó al auditorio.

—No.

Una sílaba.

Ronca.

Fea.

Perfecta.

El silencio que siguió fue absoluto.

Celeste sintió sangre en la lengua. No mucha. Suficiente para saber que pagaría por eso.

Renata abrió los ojos.

Damián parecía haber olvidado cómo respirar.

Celeste apoyó ambas manos en el atril y obligó a su garganta a obedecer una vez más.

—No... soy... tu... excusa.

Cada palabra fue una piedra arrancada de su propio cuerpo.

La profesora se llevó una mano a la boca.

Mateo, que había entrado tarde con café, se quedó congelado en la puerta.

Renata retrocedió.

Celeste no la siguió.

No hacía falta.

Tomó la tableta con manos temblorosas y proyectó su estrategia.

Luego escribió:

Una alerta no depende solo de gritar. Depende de que alguien haya pensado antes de que todos entren en pánico.

La profesora leyó en voz alta cuando Celeste se lo indicó.

Después, Celeste presentó sin hablar. Mapas. Rutas. Jerarquías. Señuelos. Protocolos humanos. Leyes de la manada aplicado a evacuación.

Nadie interrumpió.

Al terminar, el auditorio no aplaudió de inmediato.

Primero respiró.

Como si acabara de recordar que podía.

Luego alguien golpeó la mesa.

Otro se sumó.

Después casi todos.

Renata no.

Damián tampoco.

Él caminó hacia Celeste con el rostro cerrado y el aroma hecho tormenta.

—Dr. Elías va a matarme —murmuró Mateo detrás de él.

Celeste intentó escribir:

Estoy bien.

La pantalla se manchó con una gota de sangre.

Damián la vio.

Su aura explotó un grado.

El auditorio entero se inclinó.

Celeste no.

No pudo.

No quiso.

Damián controló su aura con un esfuerzo visible.

—No voy a cargarte —dijo en voz baja—, porque me odiarías.

Celeste parpadeó.

—Pero vas a caminar conmigo a la enfermería ahora.

Ella escribió con dificultad:

No es una orden.

—No. Es una súplica con muy mal tono.

Mateo soltó una risa nerviosa.

Celeste, contra todo dolor, casi sonrió.

Damián le ofreció el brazo.

Ella lo tomó.

El contacto dolió menos que hablar.

Y por primera vez, mientras salía del auditorio con la garganta ardiendo y la manada mirándola distinto, Celeste no sintió que su silencio la siguiera como una cadena.

Sintió que acababa de romper el primer eslabón.

El segundo eslabón fue no disculparse por haber hablado.

Elías llegó veinte minutos después, furioso, con un termo de té medicinal y una expresión que prometía sermón. Damián venía detrás, más pálido que enojado. Había sentido el dolor por el vínculo y, según Mateo, casi había dejado una reunión de seguridad atravesando una puerta cerrada.

—Dije que no forzaras —dijo Elías.

Celeste levantó la tablet: No forcé. Respondí.

El médico leyó, apretó los labios y señaló el termo.

—Técnicamente distinto. Médicamente irritante.

Damián se quedó a distancia.

—¿Valió la pena?

Celeste lo miró.

La garganta ardía. Renata seguía en el campo con la cara rota por vergüenza. Los aprendices murmuraban. Su cuerpo temblaba por el esfuerzo de dos frases.

Escribió: Sí.

Damián asintió.

—Entonces no voy a regañarte.

Elías levantó la mano.

—Yo sí. Pero con té.

Celeste tomó el termo.

La voz no había vuelto entera.

Pero ya no era una leyenda futura.

Era un músculo herido.

Y los músculos podían entrenarse.

Renata apareció antes de que Celeste saliera del instituto.

No se acercó demasiado. Por primera vez, respetó una distancia.

—Lo de hoy... —empezó.

Celeste esperó.

Renata apretó los labios.

—No sé disculparme bien.

Celeste escribió: Se nota.

Leo, detrás, casi se ahogó con su agua.

Renata soltó una risa breve, incómoda.

—Mi hermano fue rechazado por su manada cuando no cambio a tiempo. Yo odié que lo trataran como excusa. Luego hice lo mismo contigo.

No era perdón completo.

Era información.

Celeste la aceptó como tal.

Escribió: Mañana no lo hagas.

Renata asintió.

—Mañana no.

La promesa era pequeña.

Celeste ya había aprendido que las cadenas también empezaban pequeñas.

Quizá algunas reparaciones igual.

1
Marleys Sofia Cervantes
Me gustó muy diferente a la que he leído que más son conejos todo el tiempo aquí ni supimos en qué horas fue 🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭
Marleys Sofia Cervantes
Todos juntos como debe ser
Marleys Sofia Cervantes
👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏
🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰
que víva los novios
Sofia Carruso
por algo se empueza
Sofia Carruso
La ley llegó tarde pero llego
Sofia Carruso
👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏 Celeste
Sofia Carruso
A patear el trasero 👏🤣👏🤣👏🤣
Sofia Carruso
Una madre siempre será una madre
Dmary
linda , merecía su final feliz
Sofia Carruso
Juntos por la libertad y el amor
Sofia Carruso
Espectacular 👏👏👏👏👏👏
Sofia Carruso
Arturo faltas tu por caer
Sofia Carruso
Mateo y Valeria hacen una bonita pareja
Sofia Carruso
Con madres así para que enemigas
Sofia Carruso
Bien Paloma
vamos tu puedes
Sofia Carruso
Juntos
siempre
luchando
Sofia Carruso
😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭
Que lindo
🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰
Sofia Carruso
Entre cielo y tierra no hay nada oculto
👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏
Sofia Carruso
De aquí tu eres dueña de tu destino
Sofia Carruso
Todos están aprendiendo lecciones de vida
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