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Después de elegir el divorcio

Después de elegir el divorcio

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Amante arrepentido / Divorcio / Completas
Popularitas:50.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Mutzaquarius

Mela llevaba veinte años siendo la esposa perfecta. Cocinaba, limpiaba, cuidaba a su suegra enferma, criaba a su hija y mantenía en orden un hogar que nunca fue suyo. Todo para que Arman, su marido, pudiera concentrarse en los negocios y construir un imperio.

Hasta que descubrió que, durante la última década, él lo compartía todo con otra mujer.

El día que Mela firmó el divorcio, se llevó consigo una maleta medio vacía, una llave oxidada y una sola certeza: no iba a suplicar. Ni por dinero, ni por una casa, ni por la dignidad que le habían arrancado.

Volvió a Morana, el pueblo donde creció, a la casa de madera que sus padres le dejaron. Allí, con las manos en la tierra, empezó a reconstruirse desde cero: limpió maleza, plantó chiles y verduras, y poco a poco levantó un negocio que nadie esperaba.

Pero Morana también le trajo algo que no buscaba.

Dino. Un hombre sencillo que apareció en el pueblo con la sonrisa fácil y las manos siempre dispuestas a ayudar. Alguien que la miraba sin lástima y la trataba sin condiciones. Alguien que guardaba un secreto capaz de cambiarlo todo.

Mientras Mela construye su nueva vida, la antigua no deja de perseguirla. Arman, arruinado y arrepentido, vuelve a buscarla. Su exsuegra, que la despreció durante años, ahora la necesita. Su propia hija, que eligió quedarse con la amante, empieza a cuestionar esa decisión.

Y en medio de todo, un enemigo invisible lanza un ataque que amenaza con destruir lo que Mela acaba de ganar.

NovelToon tiene autorización de Mutzaquarius para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 34 — La instigación

El cielo empezaba a teñirse de naranja cuando Arman finalmente se dio por vencido.

Ya no le quedaba nada que decirle a Mela. Ya no tenía razón para seguir ahí.

—Vámonos, mamá —dijo con voz grave y pesada.

Diana se puso de pie con el gesto torcido de rabia. Lina, en cambio, volteaba una y otra vez hacia Mela, con la esperanza de que la llamara de vuelta.

Pero Mela no se movió. Permaneció de pie junto a Dino, con la mirada tranquila.

Y esa calma le dolía a Arman mucho más que cualquier estallido de furia.

Arman dio media vuelta y se alejó con Diana y Lina.

Dora y las demás se acercaron a Mela de inmediato, resoplando al verlos partir.

—Ahora sí saben lo que es pasar apuros —refunfuñó Dora.

—Por eso, no hay que lastimar a la gente buena —terció Lucía.

Pero Mela no respondió. Su mirada solamente siguió la espalda de Lina, que se hacía más pequeña con la distancia.

Al fin y al cabo, Lina seguía siendo su hija. Pero ya no era una niña. Ya entendía la diferencia entre el bien y el mal.

Antes, Mela le prohibía esto y aquello, le ponía límites a todo. Todo lo hacía por el bien de Lina. Sin embargo, la muchacha la tachó de anticuada y prefirió a Camila, que la consentía sin medida.

Ahora Lina tendría que aprender a sobrevivir en la vida que le había tocado, lejos de cualquier lujo.

Aun así, ver a su hija vivir de ese modo le dejaba una espina clavada en el pecho.

Mientras tanto, Arman volvió a recoger las maletas que habían dejado en el porche de la casa de Mela. Luego los tres retomaron la marcha por el pueblo, sin un destino claro.

Varios vecinos los observaban con curiosidad.

Algunos cuchicheaban. Otros sentían lástima. Pero no pocos los miraban con desprecio.

A Arman ya no le importaba. Su orgullo llevaba mucho tiempo hecho pedazos.

—¿Falta mucho, papá? —se quejó Lina con el rostro exhausto—. Me duelen los pies.

Diana también comenzó a lamentarse.

—Man, mamá ya no aguanta caminar más.

Arman cerró los ojos un instante. Después volvió a preguntarles a varios vecinos si había algún lugar para rentar.

Tras recorrer un buen trecho, un anciano del pueblo les habló de una casa vacía en las afueras.

—Si no les importa, hay una allá al fondo. Pero el lugar está feo.

Arman asintió sin dudar.

—La tomamos.

Unos minutos después, los tres se hallaban frente a la casa.

Era pequeña, con las paredes descoloridas, parte del techo agujereado y el patio invadido de hierba silvestre.

Diana arrugó la nariz con repugnancia.

—¿Estás seguro de que vamos a vivir aquí, Man?

Lina la miraba con los ojos desorbitados.

—¿Esto es una casa o un corral de animales?

Arman no contestó. No tenían alternativa.

El dueño de la casa sonrió al escuchar a Diana y a Lina.

—Si quieren rentar algo barato, pues... esto es lo que hay.

Arman asintió despacio y le entregó varios billetes.

—Nos quedamos con la casa.

—Muy bien, aquí tienen la llave. —El hombre se la puso en la mano—. Que descansen —dijo antes de dar media vuelta y marcharse.

Arman suspiró. Levantó la mano, metió la llave en la cerradura y, al abrir la puerta, un golpe de humedad rancia les dio de lleno en la cara.

Lina se tapó la nariz al instante.

—¡Guácala! ¡Apesta horrible!

Diana parecía a punto de echarse a llorar.

—Antes, el cuarto de mamá era del tamaño de toda esta casa.

La frase dolía, pero Arman no respondió. Simplemente entró despacio y recorrió la casita con la mirada.

Antes, ni siquiera habría volteado a ver un lugar así. Pero ahora, aquel cuchitril en ruinas era lo único que tenían para guarecerse.

Arman soltó un suspiro largo.

—Vamos. Primero hay que limpiar.

Diana lo miró como si le hubiera hablado en otro idioma.

—¿Limpiar?

Arman la observó con cansancio.

—Si no limpiamos, ¿dónde vamos a dormir?

Nadie contestó.

Al final, los tres se pusieron a limpiar juntos.

Arman barrió el suelo cubierto de polvo, reparó una silla rota y tapó como pudo las goteras del techo.

Lina, por su parte, no dejó de quejarse ni un segundo.

—No aguanto vivir aquí. Hace un calor insoportable y está lleno de mosquitos.

Diana no se quedó atrás.

—Me duele la espalda, Man. Y el agua de la llave sale toda turbia.

Arman se limitó a callar. Antes, cuando la vida se les desmoronaba, era Mela quien arreglaba todo. Pero ahora él tenía que enfrentarlo solo.

Llegó la noche. La casita seguía sintiéndose sofocante, con apenas una luz tenue colgando del techo.

Diana estaba sentada, apretándose el pecho con la mano. La respiración se le volvía pesada. Tenía el rostro pálido y el cuerpo bañado en sudor frío.

—Man...

Arman giró la cabeza de golpe, alarmado.

—¡Mamá!

—Las medicinas, Man... —Diana señaló su bolsito.

Arman buscó las pastillas y la ayudó a tomarlas. Pero el estado de la anciana no mejoraba. La respiración se le entrecortaba cada vez más.

—Mamá ya no puede más.

Lina recorrió la habitación con los ojos vidriosos.

—Yo tampoco puedo vivir en un lugar así, papá. —El llanto le brotó de golpe—. Quiero irme a casa.

Pero aquella frase dejó flotando un silencio punzante.

¿A casa? Ya ni siquiera tenían una. Y esa noche, Arman sintió en carne propia lo difícil que era la vida sin Mela.

La madrugada avanzó. La luz mortecina se balanceaba en el centro de la habitación. El viento frío se colaba por las rendijas de las paredes de madera carcomida.

Diana se había recostado en un colchón delgado, aferrándose el pecho. Lina estaba arrinconada en una esquina con el rostro demacrado.

—No puedo dormir —volvió a quejarse—. Hay demasiados mosquitos.

Arman, que reparaba una ventana, permaneció en silencio.

—Tampoco soporto vivir en un lugar así. —Lina comenzó a gimotear—. Papá, vámonos a casa.

Arman detuvo las manos. Los puños se le cerraron despacio.

Diana soltó un suspiro profundo. Se incorporó con trabajo.

—¡Man!

Arman la miró de reojo.

—Intenta hablar con Mela otra vez —dijo Diana.

Arman negó con la cabeza.

—No, mamá.

—¿Por qué no? Podemos pedirle que nos ayude a buscar un lugar más decente que este.

Arman rio con amargura.

—Mamá... ya no me queda ni una pizca de dignidad. Hoy me rechazó sin la menor duda.

Cerró los ojos un momento.

—Y ahora... —La imagen de Dino le cruzó la mente. Aquel hombre plantado frente a Mela, protegiéndola.

Arman apretó los puños.

—Ahora Dino está al lado de Mela.

Diana chasqueó la lengua con fastidio.

—¡Otra vez ese hombre!

Arman no dijo nada. Pero su propio silencio lo delataba. Y Diana se dio cuenta de que estaba celoso.

—Mela es tu esposa —afirmó Diana.

Arman le clavó la mirada a su madre.

Diana prosiguió en un tono cargado de instigación.

—Tú fuiste el que se casó con ella, no ese hombre. Si él puede acercarse a Mela, ¿por qué tú no puedes recuperarla?

Arman frunció el ceño.

—¿Qué quieres decir, mamá?

—Todavía la quieres, ¿verdad?

Arman se quedó inmóvil. Quiso negarlo, pero no pudo. Porque en lo más hondo de sí, nunca había soltado a Mela del todo. O quizá recién ahora se daba cuenta de cuánto valía aquella mujer.

Al ver que Arman callaba, Diana esbozó una sonrisa leve y volvió a hablar.

—Haz que Mela nos acepte otra vez. Como sea.

Arman agachó la cabeza.

—No es tan fácil, mamá.

—¿Por qué no? —atajó Diana—. Mela es una mujer de buen corazón. Si tú le demuestras tu arrepentimiento, tarde o temprano va a ceder.

Diana lanzó una mirada hacia Lina, que seguía quejándose en su rincón.

—Además, está Lina. ¿Qué madre sería capaz de ver a su hija vivir así sin hacer nada?

Lina miró a Arman con los ojos enrojecidos.

—Papá, yo no quiero quedarme aquí. Quiero a mamá, papá.

Arman recorrió la habitación con la mirada. Las paredes mugrientas, el techo roto, el colchón raquítico, el olor a humedad.

Antes vivía en una mansión. Ahora ni siquiera podía darles un techo digno a su madre y a su hija.

Diana insistió, midiéndole las palabras.

—Convence a Mela de que estamos verdaderamente arrepentidos. Haz que confíe en que cambiamos.

Arman cerró los ojos. Sin saber por qué, aquellas palabras le sonaron como la última esperanza que les quedaba.

Pasaron varios segundos. El silencio colmó la pequeña habitación. Hasta que, al fin, Arman abrió los ojos. Su mirada se había transformado. Giró hacia Diana y asintió despacio.

Diana sonrió con satisfacción.

—Bien. Mañana vas a buscar a Mela de nuevo —ordenó.

—Sí, mamá.

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Susana
Muy linda historia me encantó 💖💖💖💖💖💖
GALATEA CORAZÓN ❤️🫰🇨🇴❤️🫰
Cuántos años tendrá Lina? no parece una niña, debe de ser muy consciente de lo que dice y hace. 🤔🧐🇨🇴🇨🇴🇨🇴🇨🇴
Guadalupe Mora Zetina
buen bonita y bella historia ❤️👏👏👏👏👏🥰🥰
Guadalupe Mora Zetina
claro que sí mela tienes que estar bien para tus bebés y tu cariñoso esposó
Guadalupe Mora Zetina
que bueno Mela y Dino se merecen esa bendición y esa alegría 👏👏👏👏👏🥰
Marys Arreola
Me Gustó Muchísimo 💕
Guadalupe Mora Zetina
más bien nunca fue mala la cuido usted la tenía como sirvienta y a parte al humillaba usted si que era y perversa pero como les llegó el karma
Guadalupe Mora Zetina
ya para no seas metiche eso a ti no te importa ni te compete decirle nada Dino se lo dirá cuando esté preparado por qué se pasa lo contrario y el Man va de chismoso esto no me va a gustar nada tf metes como si tú la hubieras querido y respetado mucho fuiste un desgraciado infiel y eso sí que fue una mentira que ocultas te 10años y la lastimaste demaciado tu tu madre metiche y tu hija junto con tu amante
Guadalupe Mora Zetina
ojalá que Dino le dé un escarmiento al ex marido para que cuenta en carne propia las umillaciones
Guadalupe Mora Zetina
ojalá que su negocio de Mela crezca y prospere se lo merece y que no tenga envidias 🥰
Cliente anónimo
Jaja lo va a llevar derechito ala destrucción ! Jaja
Emiux Emiux
👏👏👏👏🥰 muy bonita historia, con mucho mensaje para reflexionar
Emiux Emiux
La cago gacho y hasta el fondo, pero él realmente tic fondo y está haciendo lo mejor que puede por él y su familia
Emiux Emiux
Uyyyy esa foto hará estragos ???
Emiux Emiux
Listo 🤣🤣🤣 el nombre ya nos dijo quien es Dino
Emiux Emiux
🤣🤣🤣🤣🤣 tienes con que pagar ?
Emiux Emiux
Sip, este es ese hombre millonario
Graciela Saiz
quien será ese empresario? Dino ? 🤔
Soledad Muñoz Vazquez
mi hija hace eso y para mi ya no hay vuelta atrás ya no tengo hija yo no perdono aunque sea mi hija
Li Martinez
me encantó está novela ,muy entretenida de principio a fin🥰
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