Te daré un millón de dólares por pasar 30 días con tu mujer- dijo con ese tono altanero que lo caracteriza desde el primer día que lo escuche hablar.
Debes estar loco- contesto mi esposo sin dudar un solo segundo.
Acepto- dije recibiendo las miradas de todos los presentes. Quizás nadie lo entendería pero era la única manera de salvarla y darle todo aquello que luego de la operación necesitaría.
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capitulo 34
Desperté en medio de la noche dolorida por la incómoda postura en la que me encontraba, se ve que de estar llorando me dormí sentada en el suelo del baño. El frío del piso sumado al de la noche me recorrió todo el cuerpo, intente pararme de prepo, pero tenía las piernas entumecidas, así que de a poco fui moviéndolas hasta que el cosquilleo se me fue. Mis planes de pegarme una ducha quedaron en el olvido, cuando me dirigí a la cama, llegué a ponerme un cómodo short y una remera, no tenía ni las ganas de sacarme el maquillaje que seguramente estaba todo corrido, ya que jamás me vi en el espejo. Recosté mi cuerpo en la cama, abracé a Hannah qué aún dormía plácidamente y me entregue a los brazos de Morfeo en pocos minutos después.
Desperté cuando el sol de la mañana ya empezaba a molestarme en la cara, tantee la cama buscando el calor de mi pequeña, pero se ve que ya se había despertado y había bajado a desayunar. Me senté despacio dejando mi espalda apoyada en el respaldo de la cama, la cabeza me daba vueltas y sentía mi cuerpo demasiado pesado, lo último que me faltaba era enfermarme por haberme dormido en el baño.
Que bueno que despiertas- esa voz tan varonil y penetrante me asusto, no lo había visto, pero él se encontraba sentado en un sillón del otro lado de la cama, me miraba fijamente aunque no había maldad o enojo en sus ojos, era como dolor mezclado con miedo.
¿qué hora es?- pregunte intentando enfocar la mirada en él.
Son casi las 11 de la mañana, Hannah bajo hace rato diciendo que estuviste quejándote en sueños y que parecía que estabas caliente, pero cuando subí con el termómetro me di cuenta de que no tenías fiebre, aunque si un sueño muy pesado- me dijo sin levantarse aun de la silla.
¿Las once? Por dios el medicamento de Hannah- dije tomándome la cabeza.
Tranquila Maria ya se lo ha dado, sabes que ella conoce los horarios y pastillas que toma- me dijo en un intento de tranquilizarme.
Me quise levantar, pero por alguna razón mi cuerpo no respondía, si sabía la razón, pero no iba a quedar débil delante de él. No siento odio ni rencor, siendo realistas fui yo la tonta que acepto este juego para poder escapar de Antony y aquí estaba pagando las consecuencias de haberme enamorado de él.
Te traeré algo de comer, seguramente aun estás débil. Luego de eso quiero que hablemos- me dijo y no sé en que momento se había acercado a mí.
No hay nada de que hablar, creo que entendí muy bien todo y No te culpo, viste la oportunidad de tener más poder y la aprovechaste- mis palabras eran duras, pero tan ciertas que me dolían al salir de mis labios.
Por dios Cass, realmente crees que eso es lo que ocurre aquí. Traeré algo y hablaremos, necesito que por favor me escuches- su súplica era evidente.
Se marchó luego de decir eso, intente como pude llegar al baño, iba sosteniéndome de todo lo que en mi camino encontraba, realmente necesitaba higienizarme y hacer pis y demasiada vergüenza me daba pedirle ayuda.
Al salir del baño, él ya se encontraba nuevamente en mi cuarto acomodando en la mesa de luz la bandeja que contenía un té y un tazón de frutas.
Ven, recuéstate de nuevo- me dijo tomándome de la cintura y otra vez esa maldita electricidad recorría todo mi cuerpo.
Me ayudo a sentarme nuevamente en la cama y dejo en mis manos el té, mientras él iba por la silla en la que había estado sentado para acercarla a mí y estar cerca. Debo admitir que ese momento de ausencia le daba dolor a mi corazón.
Habla- le dije mientras bebía de a sorbos pequeños él té, quería evitar todo aquello que sabía que me dolería, pero era imposible hacerlo.
No sé cómo comenzar, pero si tienes preguntas luego de lo que te diré quiero que me las digas. Cuando te conocí en Roma mi investigador descubrió todo de ti y quien eras, no voy a negar que encontrar en mis territorios al diamante de los lobos me hizo sentir poderoso, pero eso fue solamente al comienzo. Me enamoré de ti como jamás me había pasado, ni siquiera con Ana. Me quedé deslumbrado por tu sonrisa y la de Hannah por primera vez en mi vida sentí el deseo de proteger a alguien más que a mi familia y todo lo que te dije anoche es cierto. Quiero estar para ustedes siempre, que me permitas acompañarte en todo esto que se viene y poder sostener tu mano y la de esa pequeña que tan alegre es- sus palabras parecían sinceras y sus ojos jamás parpadearon en todo este momento.
¿Quién es Iván?- pregunte desviando el tema. Y sé que se sorprendió aunque su forma estoica de mantenerse lo disimulo.
Tu abuela hace años se enamoró de quien no debía y estaba embarazada, iban a fugarse, pero su padre lo descubrió y mando a matar al hombre. Obviamente, lo consiguió, pero aun así su hija escapo a Argentina- me contaba aquello que yo ya sabía.
Eso ya lo sé- dije impaciente.
Espera princesa, déjame terminar. El hermano de tu abuela se hizo cargo del negocio familiar. Ellos eran mafiosos como nosotros, el problema fue que en su ambición por todo, descubrieron donde estaba tu abuela con su hijo y que este también tenía una esposa y una hija. Tu bisabuelo dejó toda su herencia para su hija, despojando al abuelo de Iván de todo si ella se llegaba a presentar en algún momento. Esto hizo que quisieran matarla y le erraron cuando lo intentaron- bajo su mirada al suelo y fue ahí cuando lo comprendí.
Mataron a mis padres en su lugar- no fue una pregunta era una afirmación. Mis ojos empezaron a nublarse por las lágrimas, siempre pensé que había sido un accidente, pero mi abuela seguramente sabía la verdad por esos nos mudamos de ciudad y ella salía de su casa muy pocas veces y cuando lo hacía usaba el apellido de su difunto amor.
La madre de Ivan es la sobrina de tu abuela, se puso en contra de su padre y lo obligó a desistir de hacer otras atrocidades contra ustedes. Supongo que esa señora amaba más a su abuelo que a su padre y hasta Ivan me confesó qué el a su abuelo lo detestaba. Ellos solamente quieren que regreses a su familia. Y por razones obvias quieren que te separes de mi, si por alguna razón nos casaramos parte de eso podría manejarlo yo. Esa era mi idea principal, pero no conté con conocerte tan bien en el transcurso de este tiempo, nunca se me pasó por la cabeza amarte como lo hago- Me dijo tomando mis manos y volviendo a mirarme fijamente.
¿qué pasaría si decido alejarme de ambos bandos?- mi pregunta termino por romper su máscara de seriedad y pude sentir como apretaba mis manos. Era una posibilidad que él sabía que podía llegar a tomar y siendo sincera no era el mundo que quería para mí y mi pequeña.