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Robaste a mi prometido, seduje a tu amor

Robaste a mi prometido, seduje a tu amor

Status: Terminada
Genre:Juego de roles / Venganza de la protagonista / Amor platónico / Completas
Popularitas:19.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Mama Mia

El día de su boda, frente a cientos de invitados, el novio de Alena Balcázar no aparece: prefiere quedarse junto a su hermana, que "se desmayó" en el momento más oportuno. Otra vez. Pero esta vez Alena no llora ni suplica. Toma el micrófono, cancela ella misma la boda ante todos y se marcha con la cabeza en alto... dispuesta a no volver a mendigar amor nunca más.

Repudiada por su familia y sin un centavo, su caída dura poco. Un encuentro inesperado la lleva al lado de Nathan Villanueva, el heredero más frío, poderoso y codiciado del país, justo el hombre que su hermana siempre soñó con conquistar. Un contrato de cinco años, un jefe imposible y una regla no escrita: hacerla suya. Si ellos le robaron al prometido, ella seducirá a quien más desean.

Lo que empieza como una venganza perfecta se convierte en un juego de tensión, orgullo y deseo contenido. Y mientras Alena reconstruye su vida y devuelve cada golpe con elegancia letal, un secreto enterrado sobre su verdadero origen amenaza con cambiarlo todo: hay quienes destruyeron a su familia para robarle lo que le pertenece, y ahora tendrán que rendir cuentas.

NovelToon tiene autorización de Mama Mia para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

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Mientras tanto, en el edificio del Grupo Sebastián, la noticia que circulaba sobre Alena llegó por fin a oídos de Renzo.

Rubén, su asistente, dejó unos expedientes sobre la mesa, sacó el celular que había tenido en la mano todo ese rato y lo colocó sobre el escritorio, frente a Renzo.

—Señor, creo que debería ver esto.

Renzo frunció el ceño; la mano no dejaba de moverse firmando documentos.

—¿Qué es?

—Las noticias sobre la señorita Alena.

Ese nombre hizo que Renzo se detuviera en seco. Agarró el celular y vio una hilera de publicaciones con el rostro de Alena. Fotos, e incluso un video de ella con varios hombres, además de comentarios filosos que ponían en duda cómo había logrado un puesto al lado de Nathan Villanueva.

Renzo miraba la pantalla sin pestañear. Sentía el pecho oprimido, la rabia y los celos revueltos en uno solo. Cerró el puño y tensó la mandíbula al ver a Alena tan cerca de otros hombres. Y eso que antes, durante todo el tiempo que estuvieron juntos, ella siempre guardaba las distancias. Incluso ya comprometidos, el único contacto físico entre ellos era tomarse de la mano. Cuando Renzo intentó besarla alguna vez, ella siempre le recordaba que había que respetar los límites.

Pero ahora... ¿por qué con otros hombres, algunos incluso mucho mayores que él, Alena se veía tan suelta?

Renzo apretó los dientes, con el pecho subiendo y bajando.

—Zorra... —resopló con desprecio—. Yo que la creía tan pura, y resultó ser una hipócrita. Se hace la mosquita muerta y mira nada más.

Rubén, frente a él, solo guardaba silencio; prefirió no meter baza. Pero se le arrugó el ceño al ver la furia en la cara de Renzo. Una pregunta le cruzó la mente: ¿cómo era que el señor Renzo se tomaba así la situación? ¿Por qué la emprendía justo contra la señorita Alena?

Poco a poco, sin embargo, la rabia en el rostro de Renzo fue cambiando. Los ojos se le entornaron cuando le vino una idea. Si esta noticia era cierta, y arruinaba la reputación de Alena, ¿no significaba que su padre ya no podría poner a Alena como condición para que él se hiciera con el trono del Grupo Sebastián?

Una sonrisa fina se le dibujó en los labios. En ese mismo instante, Renzo se levantó de su asiento, sacó su propio celular del bolsillo del saco, se puso a hurgar en él hasta encontrar la misma noticia que le había mostrado Rubén y salió rumbo al despacho de su padre.

Poco después, Renzo estaba de pie frente a la puerta del despacho. Levantó una mano y tocó con firmeza. Luego entró, en cuanto oyó la respuesta de su padre.

Richard Sebastián, que leía unos expedientes, levantó la cara de inmediato; arqueó las cejas al ver llegar a su hijo. Pero solo un instante, hasta que el hombre volvió a concentrarse en los papeles que tenía entre manos.

—¿Qué pasa? —preguntó sin mirar a Renzo, que ya se había sentado en la silla frente al escritorio.

Renzo no contestó. Se limitó a dejar su celular, con la pantalla aún encendida, justo encima de los expedientes que su padre sostenía.

—Véalo usted mismo, papá.

Richard frunció el ceño y luego clavó la vista en la pantalla.

—Mire a la muchacha que todo este tiempo consideró digna de ser su nuera... —Renzo se sentó con toda comodidad, recostado incluso en el respaldo de la silla. Entrelazó los diez dedos sobre las piernas cruzadas—. Resulta que no es lo que usted tanto presumía. No es en absoluto digna de formar parte de la familia Sebastián.

Richard no dijo nada, pero tomó el celular y se recostó con él en las manos. El hombre empezó a examinar una por una las publicaciones. Abrió video tras video, amplió las imágenes. Y mientras más miraba, más seria se le ponía la cara.

Renzo observaba cada cambio en el rostro de su padre con una sonrisa de triunfo. Esta vez su padre ya no podría usar a Alena como amenaza.

Pero, unos minutos después...

¡Pum!

La reacción de Richard estuvo muy lejos de lo que Renzo esperaba. El amo del Grupo Sebastián arrojó el celular, todavía encendido, contra la mesa, con un golpe bastante fuerte. Richard tenía la cara roja de ira y miraba a su hijo con unos ojos afilados.

—¿Papá? —Renzo se quedó de veras pasmado ante semejante reacción. Enderezó la espalda de golpe y tomó el celular que su padre acababa de lanzar.

—¡Eres un verdadero imbécil! —lo increpó Richard a gritos—. ¡Me pregunto cómo pude tener un hijo tan idiota y tan estúpido como tú! —Se puso de pie, apoyó ambas manos en la mesa y se inclinó hacia adelante hasta que su rostro quedó justo sobre el escritorio, frente a Renzo—. ¿Ni siquiera eres capaz de distinguir lo que es real de lo que es un montaje?

Renzo, por instinto, retrocedió tragando saliva, con cara de desconcierto.

—¿Qué quiere decir, papá? ¿Acaso no vio usted mismo el video...?

—¡Lo vi! Y no estoy ciego. ¡Puedo ver que hay un montón de partes claramente editadas! —Richard empezó a golpear la mesa una y otra vez con la punta del índice—. Ángulos de cámara escogidos a propósito, escenas cortadas y pegadas sin más... ¿y tú te lo tragaste todo así nomás?

La voz de Richard, cargada de decepción, se alzó hasta retumbar en aquel despacho insonorizado.

—Y lo peor de todo, venías orgulloso a mostrármelo, como si acabaras de descubrir una gran verdad. —Richard negó con la cabeza, con una mirada tan dolida como cargada de reproche—. ¡De verdad no mereces liderar el Grupo Sebastián!

Renzo sintió como si le golpearan el pecho con fuerza. Su rostro se puso pálido al instante.

—De verdad no eres capaz de usar la cabeza. —El hombre volvió a dejarse caer en su imponente sillón—. Cada vez estoy más seguro de esta decisión. Lo único que puede convertirte en heredero de Sebastián es Alena. Si no eres capaz de traerla de vuelta... entierra tus sueños.

Renzo, con la mirada perdida, volvió a abrir la pantalla del celular y repasó una por una las publicaciones que ya había visto antes. Y solo entonces cayó de verdad en la cuenta: todo, en efecto, tenía pinta de montaje.

—Al menos, si estuvieras del brazo de Alena, todavía me quedaría un poco de esperanza.

La voz de su padre volvió a oírse, y esta vez dolía más.

—Si no, prefiero nombrar a otra persona para el puesto de director en mi lugar. Puedo buscar a alguien pagándole un buen sueldo, antes que dejar que el Grupo Sebastián se venga abajo en tus manos.

—¡Ahora vete! ¡No me des más náuseas!

Renzo se levantó de su asiento, pidió disculpas y finalmente salió con la mente hecha un lío. ¿Sería posible que su padre prefiriera a un extraño antes que a su propia sangre? Sin embargo, había algo que no terminaba de entender de un hombre de negocios como su padre: que, a veces, las ganancias valen más que un simple lazo de sangre.

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Mirla Loyo
y que fue de la vida del ex de Alena y sus papás?🤔
Mirla Loyo
ósea que hasta la casa dónde vivían no les pertenecía?😱
Mirla Loyo
ósea que todo lo que tienen es de Alena?😱
Mirla Loyo
y cuando es que nos vamos a enterar quiénes son los padres o madre se Alena?.. porque el interes de Sebastián por qué se case Renzo?🤷‍♀️
Mirla Loyo
que guerra tan estúpida la de ésta zorra y los idiotas arrastrados por ésas estupideces 🤭
Mirla Loyo
y porque éste idiota tiene que contarle a la zorra?🤷‍♀️
Mirla Loyo
gracias por el consejo Rubén 🤣🤣 éso es lo que sucederá 🤭
Mirla Loyo
interesante el inicio, espero la autora no me decepcione.. acabo de dejar una a la mitad, por las múltiples incoherencias 😏
Lily
El destino te lo pone en bandeja de plata 🤗🤗
Lily
Es que ya no es la misma pende....ja y que crees? Te vas arrepentir 🤭🤭
Leticia Baeza Vazquez
y q la criada nunca pudo decir q ella no era solo la sobrina osea no mames la vieja
Leticia Baeza Vazquez
cómo hay padres alcahuetes y si vergüenzas q son tapaderas de hijas inutiles dan asco
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