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La gordita y el mafioso

La gordita y el mafioso

Status: Terminada
Genre:Mafia / Autosuperación / Matrimonio arreglado / Romance oscuro
Popularitas:54.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Lenardt

A los diecinueve años, Joana solo conoce el hambre, los golpes y el desprecio: en su propia casa la tratan como a una sirvienta, la llaman "gorda" y le hacen creer que no vale nada. Cada noche traba la puerta de su cuarto con una silla y sueña con desaparecer.

Lo que no sabe es que, todas las mañanas, el hombre más peligroso de la ciudad la observa desde la mesa de la cafetería donde trabaja.

Sócrates Grizantemo es el Don de la mafia: frío, implacable, capaz de la peor crueldad con sus enemigos… y tiene los días contados para casarse o perder su imperio. Cuando decide comprar la mano de Joana para saldar la deuda de su padre, cree que solo cierra un trato conveniente. Ninguno de los dos imagina que ese matrimonio arreglado despertará en él una ternura que jamás mostró a nadie, y en ella, una mujer fuerte, deseada y libre que no sabía que llevaba dentro.

Pero el pasado de Joana esconde secretos que exigen sangre, y la nueva familia que empieza a amarla guarda los suyos: traiciones que llegan hasta lo más alto, un amor prohibido entre quienes se criaron como hermanos y una conspiración capaz de destruirlos a todos.

En un mundo donde el amor se paga con lujo y las deudas con la vida, Joana tendrá que decidir hasta dónde está dispuesta a llegar por los suyos.

NovelToon tiene autorización de Lenardt para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 32

Llegué otra vez al galpón para mi segundo día de tortura. Esa noche quise huir e irme al departamento de Renzo. Con todo lo que ha estado pasando, sería la escapada perfecta poder dormir en sus brazos, pero me pareció mejor no arriesgar; mi padre me tiene el ojo puesto, ahora más que nunca.

Como la primera vez, me recibieron muy bien los muchachos y el médico, que ya me esperaba.

Entré a la habitación que estaba a oscuras y enseguida encendieron todo; entonces, antes siquiera de cerrar la puerta, volví y tomé el soplete que le había pedido a mi hermano que me consiguiera.

—¿Quiere que entre con usted, señorita? —preguntó el hombre con los ojos muy abiertos y claramente asustado de mí.

—No será necesario, pero gracias.

Entré al cuarto y Emerson solo me encaró sin decir una palabra. Creo que la boca hinchada y la falta de dientes le impedían hablar mucho.

—Buenos días, ¿dormiste bien por aquí? Tu hermana durmió maravillosamente bien en una cama calentita y acogedora, al lado de su verdadera familia, cerca de gente dispuesta a amarla de verdad. Y, gracias al cielo, bien lejos de basuras como tú. —Me miró con desdén y puso los ojos en blanco—. Mejor no me pongas los ojos en blanco, o hoy empiezo por ellos.

Por primera vez desde que entré, vi el pánico en sus ojos. Y no puedo negar cuánto eso me alegraba.

—Voy directo al grano, tengo un montón de cosas que hacer y sin tiempo que perder con una basura como tú.

Encendí el soplete y arrastré el carrito conmigo, ya que mi hermano no se conformó con un simple soplete de cocina: me dejó un soplete industrial enorme.

Vi cómo el pánico de Emerson aumentaba con cada paso que daba, y en cuanto llegué con el fuego cerca de la piel de su brazo, saltó intentando soltarse.

—No saltes, queridito, o voy a terminar estresándome y poniéndome pesada contigo. Ando con prisa y sin paciencia.

Le pasé el fuego por la pierna despacio, dejando un rastro de quemadura y haciéndolo gritar histéricamente.

—Por hoy voy a ser buena, no te voy a cocinar entero. —dije girando el soplete y quemándole la mejilla hasta que la piel se puso oscura y necrosada.

Sus gritos parecían combustible para que yo siguiera, pero de verdad no tenía la cabeza para eso. Así que paré, apagué el fuego y agarré una cuerda.

Bastó llamar una sola vez y el muchacho vino a ayudarme. Juntos le atamos las piernas y los brazos a Emerson por la espalda, pies y manos juntos, todo en un solo nudo.

—Mañana no voy a poder venir, vas a quedarte en esa posición hasta que vuelva. Y agradece que estoy siendo buena contigo. —dije dándole una cachetada en la cara quemada.

Salí de ahí y me fui a la sala de Elano; ese ya estaba histérico, insultándome.

—Mejor deja de insultarme, no ando de buen día. Deberían agradecerme, estoy siendo suave hasta de más con ustedes.

—¿Agradecer qué, zorra? ¿Crees que…?

No logró terminar la frase, porque cayó de lado con la patada que le di en la cara.

—Cierra la maldita boca. —dije pisándole la mano, la misma a la que le arranqué las uñas.

Fui hasta la caja y saqué mi alicate y mi cuchillo. Me senté junto a Elano, que estaba casi inconsciente por la patada, y empecé a apretarle los dedos uno por uno, justo donde la carne estaba en carne viva. Aullaba, pero al menor indicio de intentar levantarse le acertaba un puñetazo que lo hacía caer de nuevo.

Le agarré la otra mano, la encadené y aproveché que esa todavía no estaba lastimada ni con sangre para empezar por ella.

Uno por uno le fui pasando el cuchillo por las articulaciones de los dedos, haciéndolo aullar.

Elano estaba encadenado, pero aun así intentó darme una patada. Y aunque no me acertó, logró irritarme.

Me levanté, le sujeté la mano ensangrentada junto con la otra y le agarré el pie descalzo. Y de un solo tajo le corté el tendón. Elano aulló y se retorció, pero no lograba hacer nada para impedírmelo, ni siquiera tenía fuerzas para eso.

Le sujeté el pie de nuevo y me levanté. Tomé un portaagujas y saqué de ahí dos agujas. Volví hasta Elano e inserté una aguja en cada pie, debajo de las uñas de los dedos gordos. Gritaba y se retorcía intentando sacárselas, pero las cadenas no se lo permitían.

Ignoré los insultos y simplemente lo dejé ahí de esa forma, tirado sobre la colchoneta, retorciéndose de dolor.

—Vas a quedarte con esas agujas ahí, hasta que yo vuelva y te las quite. Ahora tengo que irme, chaíto.

Quería hacer más, pero no hoy, no ahora. Hoy pienso cometer una locura. Pienso contarle a Sócrates que ya no soy virgen y dejar que mi hermano decida qué hará conmigo.

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Maria Muñoz
Me encantó, muchas felicidades 🎉🎉🎉
Laura Coronel
Preciosa
Laura Coronel
Pobre renzo
Yesenia Patricio
muy bonita ☺️
Claudia Posada
jajajaja qué elegancia dé novela
Angela Santillan
hermosa novela!!!! felicitaciones y muchas BENDICIONES 🙏🙏🙏
Maria Garcia
me encantó su novela
arelys beleño
hermosa😍💓😍💓😍💓😍💓 me encantó
arelys beleño
muy buena🥰🥰🥰🥰🤭 me encantó
Cati Gonzalez
linda historia buen final al menos fueron felices
Korina Recinos
HERMOSA HISTORIA!!! QUEDE MARAVILLADA EN VERDAD, BRAVO ESCRITORA!!!
Korina Recinos
BIEN CALENTURIENTOS ME SALIERON!!!🫦🫦
Korina Recinos
HIJO DE PERRA!!! COMO LO IBA A QUERER SI LO TORTURABA??? PODIA TENERLO PRESO PERO TORTURARLO??🤬🤬
Korina Recinos
HERMOSO CASTIGO PARA UN MALDITO SADICO Y VIOLADOR!!! TODOS DEBERÍAN DE MORIR ASI, A MANOS DE SUS VICTIMAS.
Korina Recinos
QUE HORRIBLE SERA DESCRIBIR QUE EL PAPÁ TENGA ALGO QUE VER CON EL TRÁFICO DE PERSOBAS🤬🤬
Alfredo Minicucci
ME PARECIÓ UNA NOVELA ESPECTACULAR UN RELATO HERMOSO FELICITACIONES./Heart/
Korina Recinos
SIIII POR FAVOR QUE SUFRAN DE LA PEOR MANERA Y QUE TENGAN UNA MUERTE DOLOROSA LOS 2 PERO MAS EL PERRO DEL HERMANO🤬🤬
Korina Recinos
NO HAY NINGUNA FORTALEZA EN AGUANTAR HUMILLACIONES, GOLPES, BEJACIONES Y VER COMO VAN ROMPIENDO A NUESTROS HIJOS, UNA MUJER QUE PERMITE ESO ES DEBIL Y MUY COBARDE POR QUE HASTA QUE LO MATO SU PROPIO HIJO FUE QUE WE LIBERO🤬🤬
Kayra Villavicencio
el padre de ella me cae como su nombre... El ano 🤢🤬
Karla(⁠^⁠^⁠)^⁠_⁠^(⁠T⁠T⁠)
Excelente
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