A veces hay momentos en nuestras vidas que se ven afectadas por conflictos, tragedias o perdidas personales y es totalmente natural sentir tristeza, enojo, pena o decepción pero con la persona correcta a tu lado la vida te puede dar un giro inesperado, bien sea para bien, para mal o incluso ambos.
Todo en la vida se trata de perseverancia y decisiones correctas que te llevan a lograr lo que más deseas en la vida sea lo que sea.
Todos como seres humanos podemos. cometer errores y a su vez tenemos todo el derecho de mejorar y aprender de ellos.
Ésta historia es para hacer reflexionar a muchas personas que quizas cree hacer lo correcto pero a veces suelen equivocarse.
Es una motivación a cambiar y mejorar lo que esté mal en sus vidas cotidianas y sobre todo en las relaciones de parejas, para llevar y convivir mejor con ese o esa persona que tanto amas, al igual también está inspirado para familiares y amigos.
Espero les guste mi historia y les sirva de mucha ayuda.
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4. El día que se conocieron.
*Puedo tener el tiempo que quieras, solo dime cuando podrías tener un poco de tiempo
[ ¿Y a este qué le pasa? ]
*Bien, el fin ¿Te parece bien?
*Bien, tú dime a qué hora puedes y allí estaré
*A las 9.
*Perfecto no vemos, adiós
[ ush. Que querrá, iré a ver qué quiere ]
[ Lo más extraño es la insistencia si es de saberse que no nos conocemos, que bastante extraño su confianza hacia mí]
Pensaba Belatriz mientras estaba sentada observando la noche como siempre lo hacía.
El día que se conocieron fue hace aproximadamente tres años atrás, Camila, amiga y compañera de estudio de Belatriz en ocasiones solía caminar y conversar con ella sobre cualquier tema. Ese día habían quedado en verse más tarde. Cuando Belatriz llego al lugar acordado, encontró a Camila con un grupo de jóvenes de otro colegio, a quiénes ambas conocían, excepto Sebastián que se encontraba allí.
Belatriz saludo a todos, como de costumbre, pero evito acercarse a Sebastián porque no lo conocía. Camila que había conocido a Sebastián apenas unos minutos antes gracias a los otros chicos, decidió presentarlos. Sin embargo, ninguno de los dos cruzó palabras.
Para Belatriz, Sebastián era un completo desconocido aunque los hayan presentado en ese momento, la confianza aún no había surgido ni para intercambiar nombres.
La segunda vez que se encontraron por casualidad fue Dos años más tarde. Belatriz salió de clases y junto con una compañera decidieron ir a una panadería a comprar algunos bocadillos para ambas.
Ya estando en la fila para hacer el pago miraba deliberadamente a todas partes, con tantas personas que se encontraban en ese lugar era casi imposible no mirar si había algún conocido.
No muy lejos miro a Sebastián sentado con un chico en una de las mesas, justo al verlo él también le dio una mirada, ambos subieron las manos para saludar y justo entonces le hizo una seña para que fuera hasta allí.
Belatriz frunció el ceño, señaló en su pecho en señal de pregunta si era con ella, Sebastián sin esperar asiente.
Sebastian casi siempre estaba solo con su amigo Carlos, pero por esta ocasión quería algo diferente, aunque Carlos no quería ser acompañado por alguien que no fuera Sebastián, no le importó lo que su amigo le decía.
*Dame un momento ya vuelvo
Le dice Belatriz a Manuela. Se da la vuelta y se dirige a donde está Sebastián.
* ¡Hola! ¿Quieres comer pizza con nosotros?
Belatriz quedó atónita con la pregunta, no sabía que responderle se sentía confusa que una persona prácticamente extraña la invitará a unirse junto a ellos, así que para que Sebastián se le quitará la idea usó a su amiga de ancla.
*Lo siento, estoy con una compañera no estoy sola, no podré quedarme
*No te preocupes, dile que venga contigo y comemos todos.
*bien, iré a decirle
Belatriz sin saber qué hacer aunque a la vez le parecía buena idea, le gustaba siempre la idea de conocer y socializar, pero no sabía por qué con Sebastián se sentía diferente.
Sebastián no era un chico tan apuesto, era delgado, trigueño, con una pequeña barba bien cortada y peinada, cabello negro, liso y bien peinado, solía vestir con pantalones jeans no tan ajustados, zapatos negros y camisa manga larga de botones que a pesar del inmenso calor a Sebastián parecía no incomodarle en absoluto.