Connie Callahan, había guardado su virtud como tesoro para cuando llegara el día de entregársela como muestra de amor a Erick Bennett su novio, lo amaba se entregaría a él en el día de su cumpleaños, lo haría como un regalo. Pero lo que jamás esperaba fuera que lo encontraría con su hermana en pleno acto sexual. Su hermana lo había vuelto hacer todo lo que ella poseía su hermana lo quería para ella. Y lo peor que sus padres la apoyaban en todo y ella terminaba siendo castigada por lo que Brenda su hermana hacía.
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Sin emociones
Ismael había quedado de llegar a la fortaleza más tarde de lo acordado. Kellen ya tenía rato esperándolo y no era de los que saltaban la puntualidad. Era un extremista en puntualidad. Por eso cuando llegó el militar, le mostró su enojo.
— Ya se lo que piensas. - le informó, no soy bueno para dar excusas menos explicaciones pero está vez te diré. - lo miró fijamente.
— Alguien me siguió. - expresó seriamente, tuve qué tomar otro camino para desviarlos, además dice Maya, que un hombre estuvo parado toda la noche frente a su casa. - le hizo saber.
Kellen entendió.
— ¿Averiguaste algo? - preguntó Kellen. - quienes eran?
— Gente de la milicia, mucha corruption. - contestó Maya, la única mujer que siempre había seguido a Ismael en combate.
— No sé quién era el tipo, pero reconocí una medalla qué colgaba brillante en su cuello desde lejos.
— Se quien es, - miró las llaves que tenía en la mano, es Conan Leone, es el único que le gusta colgarse esa medalla. - dijo Ismael recordando que nadie le gustaba usarla, y el lo hacía por vanidad, y vanagloriarse. Mientras los demás las guardaban como recuerdo.
— Es el perro faldero del coronel. - les hizo saber, Maya se dedica a surtir a varios gobiernos entre ellos a nosotros.
— Ya lo conozco. - sonrió Kellen, es quien pregona que mientras más grandes las armas, son mejores.
La llegada inoportuna de Masiel hizo a Ismael blanquear los ojos. Pues no disimuló el interés en mirar a Maya. Pero la chica ni en cuenta lo tomó.
Maya era experta en tiro a distancia, ( francotirador ) era una mujer hermosa con un buen cuerpo. Pero no era volátil, no iba a caer en los juegos del hambre, ya había oído hablar sobre él. Y no era precisamente un hombre para una sola mujer.
Maya no negaba que era un sujeto guapo, bien dotado en cuanto al cuerpo porque se notaba. Pero el defecto era que no era de compromiso. Y una mujer como Maya, no era de una noche y hay te ves hasta luego, por eso seguía soltera.
— Te tocó en mi grupo señorita Maya, - le anunció Maciel a la chica, haciéndola girar los ojos. Seguro el lo planeo así, pensó.
— Entonces dedícate a preparararte, - le respondió, no quiero estar siempre cuidándote el culo.
Maciel se quedó parado sorprendido por la rebeldía de la chica, mientras Ismael tenía una sonrisa de satisfacción y burla.
El mafioso se iba a topar con muro si no aprendía su lugar con Maya. Todos estaban divertidísimos, mientras que Maciel tenía una sonrisa, porque ninguna mujer lo había puesto en su lugar. Y Maya era todo menos aburrida.
— Date por vencido Casanova. - le susurró Kirill en la oreja, esta mujer no es como las que les hablas bonito y se desnudan.
— Precisamente es lo que me atraer de ella. - respondió Maciel sonriente.
Kirill solo movió la cabeza negando, no le cairia nada mal que esa mujer lo hiciera morder polvo.
Kellen había regresado a su oficina, seguido por Cyrus como siempre, quien lo veía pensativo.
— ¿Alguna duda? - le cuestionó pues tenía el mismo gesto de cuando no puede resolver rápidamente lo que le molesta.
—No es posible que no hayamos encontrado dónde se esconden esos hijos de la gran pu**. - respondió molesto.
— Centinelas de aire, - le informó Cyrus ya lo había estudiado y no era posible que no aparecieran en los radares. - es la única lógica.
— Pero este país aún los tiene en prueba. - a menos que…quiere decir que son importados de…
— Rusia o China. - terminó la respuesta su amigo.
Entonces hay que mandar drones por los alrededores del estado.
— Los mandaré hoy mismo, ya lo había pensado pero quería que lo confirmaras.
— ¿Que sabes de Blanca y mi sobrino? - inquirió sin dejar de hacer lo que hacía.
— Francamente dudo mucho que sigan con vida.
Kellen inhaló un poco descontento. Su hermano nunca hubiera querido ese final para su hijo.
— Si de alguna manera sigue con vida, voy a intentar rescatarlo, - informó con una mirada más clara. - no tuvo ninguna buena enseñanza, aunque si hubiera querido hacerlo no necesitaría de nadie. Pero es hijo de mi hermano.
FINCA KOVALENKO.
Erick pasó por la puerta que daba en la pocilga donde tenían a Blanca. Ya no se escuchaban gritos solo escuchó un ligero quejido, se asomó por los agujeros de la puerta aún se movía pero no creía que viviera más horas.
Se iba a retirar hasta de ser visto, pero la voz débil de su madre le llamaba.
— Sálvate Erick pide perdón y ayuda a tu tío, - le aventó algo envuelto en un paño, Erick tuvo que estirar la mano para alcanzarlo. Pero al escuchar qué alguien se acercaba rapido guardó el envoltorio en la cintura de su pantalón.
Pero antes de alejarse completamente escuchó algo que perturbó.
— Perdón Erick no fui una madre para ti…
— ¿Que haces aquí? - preguntó uno de los hombres que alcanzó a verlo mirando hacia la puerta de la casa abandonada.
— Me perdí, - buscaba al líder.
— El hombre lo miró desconfiado.
Y quien te dijo que podías encontrarlo aquí idiota, - escupió haciendo que Erick se tensara.
Pero para su suerte el hombre fue llamado con urgencia. Dejándolo solo haciendo que Erick expulsara el aire que había retenido. Camino al lugar donde lo habían dejado encerrado. Recargo la espalda asustado. Tocó el envoltorio que recibió de Blanca. Y cuando lo abrió…era un viejo teléfono celular. Erick se tuvo que sentar en el suelo porque no había más.
Al abrirlo apareció un nombre y su número Kellen Sanders, pero al intentar deslizar el dedo, leyó una frase.
Ubicación, mándaselo a tu tío.
Lo tuvo que volver a cerrar cuando escuchó que venía alguien. Al abrirse la puerta asomó un gigantesco hombre. Era otro de los hombres que tenían vigilando.
— Ya no tienes madre acaba de morir. - le informó sin emoción alguna.
Si quieres verla por última vez, el jefe quiso darte el privilegio. - se acercó sonriendo, la van llevar a un pozo que están abriendo. El jefe no quería la peste de su podredumbre.
Erick por primera vez sintió pena. Era su madre y hablaban de ella como si fuera un animal.
No estoy bien.
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