Te daré un millón de dólares por pasar 30 días con tu mujer- dijo con ese tono altanero que lo caracteriza desde el primer día que lo escuche hablar.
Debes estar loco- contesto mi esposo sin dudar un solo segundo.
Acepto- dije recibiendo las miradas de todos los presentes. Quizás nadie lo entendería pero era la única manera de salvarla y darle todo aquello que luego de la operación necesitaría.
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capitulo 32
Me parece que esto no está bien, por dios madre ¿acaso a nadie le importa como se sentirá ella? Tiene una hija que está enferma y pronto se enfrentará a una operación complicada ¿cómo crees que reaccionará cuando sepa la verdad? No entiendo como tú siendo mujer permitiste que esto pasará. De mi hermano lo entiendo es más importante la plata y el poder que cualquier otra cosa, pero que te hayas prestado a esto me da asco- esa voz la reconocería en cualquier lado, era la hermana de Nicolás, ya se me hacía raro no haberla visto en todo este tiempo. Al parecer estaban discutiendo con Magdalena y era por mí.
Ya basta hija, tu hermano se ha enamorado de ella. Me prometió que no hará nada más que amarla y cuidarla y que en algún momento le confesara la verdad- la voz de Magdalena se quebraba al hablar.
¿Y fuiste tan tonta que le Creíste? Después de lo que Ana hizo con él sabes que no volvió a ser el mismo, no confía en ninguna mujer ni tampoco se enamora. La va a usar para tener poder sobre las rutas rusas y luego ¿qué? ¿Qué va a pasar cuando se entere de que es la bisnieta perdida del gran mafioso ruso? ¿Alguien pensó en sus sentimientos?- abracé con más fuerza a Hannah quien medio que se quejó porque quizás había sido demasiado fuerte.
Sabía que había algo raro en la forma en la que este trato se había dado, creí que era una salida perfecta a un problema que me rompía el alma en mil pedazos, pero jamás y en serio lo digo jamás pensé que él podría ser tan frío y calculador como para jugar conmigo de esa manera. Mis lágrimas recorrían mis mejillas y caían sobre el vestido de mi hija. Así que de eso iba todo, el hombre que me había cruzado realmente era mi familiar y para lo único que Nicolás me necesitaba era para tener el dominio sobre los rusos.
Cada pieza empezaba a encajar, recuerdos de mi niñez donde mi abuela hablaba estando dormida comenzaban a tener sentido ahora que había entendido de donde eran mis raíces. Por eso ella temía a veces él salir a la calle y evitaba a toda costa tener que dar su apellido, incluso muchas veces decía el de su amado y yo lo veía como algo tierno, recién ahora lo comprendía.
No voy a formar parte de esto madre, me parece sumamente cruel lo que están haciendo- las palabras de ella se hacían cada vez más fuertes y en cuanto abrió la puerta y me vio pude comprender que era porque se estaba intentando ir de la cocina.
Cassidy- la sorpresa en su mirada y como trago en seco al verme ahí parada llorando.
Magdalena aparecía por detrás de ella y también se quedaba impactada al verme, llevando sus manos a la boca, sin poder decir ni siquiera una palabra.
Me merezco la verdad ¿no?- pregunté sujetando con fuerza a mi niña que por suerte no se había despertado en ningún momento.
Yo no... no creo ser quien te la tenga que decir- sentenció la hermana de Nicolás e intento pasar a mi lado para irse de la casa, pero le agarre fuertemente el brazo y levante mi mirada para que viera mis ojos.
No fue una petición, es una orden y es más que obvio que ninguno de ellos me la dará, pero tú si- le dije apretando bien fuerte el agarre.
cass, mi hijo debe estar por llegar- intento decir Magdalena, pero solamente la miré, solté el agarre del brazo de su hija y me adentro en la cocina, sentándome en una silla y mirándolas a ambas, dándoles a entender que no me iría de allí sin la verdad.
Ambas mujeres volvieron a ingresar y tomaron asiento frente mío. La hermana de Nicolás tomó una gran bocanada de aire y bajo la atenta mirada de su madre comenzó a contarme todo lo que sabía.
Luego de un rato mis lágrimas dejaron de caer, todo me daba vueltas, sentía náuseas y como la saliva se acumulaba en mi boca. Era demasiado para procesar, no salía de una mala que entraba en otra. hacía menos de una hora que él había prometido estar a nuestro lado y empezaba a entender por qué. En el juego de ajedrez yo solamente era un peón que él usaría para ganar el partido contra los rusos, pero ¿qué podía esperar? Un hombre que de la nada me ofrece pasar 30 días con él a cambio de plata, él ya sabía de ante mano quien era yo y por eso me ofreció eso. Como una estúpida caí en sus redes y encima me había enamorado de él ¿cómo fui tan idiota de aceptar? Estaba tan decepcionada y dolida de Antony qué realmente quería tener algo con que mantenernos al regresar a Argentina, no me puse a pensar en los motivos que había del otro lado. sé que puede sonar tonto, pero creí que por primera vez alguien se interesaba en mí y si se había interesado, pero solamente por quien eran mis antecesores de los cuales dicho sea de paso, ni siquiera yo los conocía. Era una estúpida, ya no escuchaba nada de lo que estas mujeres me decían, tampoco era que me importara, solamente quería salir corriendo de allí. Llevarme a mi pequeña donde nadie nos molestara jamás, esperar su operación y la recuperación de esta y luego irnos a vivir solas, donde jamás nos volvieran a lastimar o al menos donde nadie pueda volver a jugar con mi corazón. ¿Quién había sido en mi vida anterior para recibir tanto dolor en esta vida? Mi abuela siempre me había dicho que las cosas buenas llegaba después de las malas y que cuando la tormenta era muy fuerte se apreciaba mucho más el arcoíris que salía después, pero esta vez había sido una tormenta y luego un tornado ¿dónde estaba mi arcoíris?
Me levante de la silla y deje que siguieran hablando, en algún momento se habían empezado a pelear entre ellas, pero no sabía por qué, aunque me daba una idea.
Espera cass- dijo Magdalena. Solamente voltee a verla y seguí mi camino, necesitaba descansar porque mi cabeza daba vueltas.
Seguí mi camino y mientras empezaba a subir las escaleras una voz penetrante me detuvo en seco.
cassidy- mi nombre en sus labios era como un conjuro, me di vuelta y pude notar su asombro al verme con los ojos rojos de llorar, quiso acercarse a mí, pero se detuvo al ver que yo me alejaba. Giro su cabeza y vio salir de la cocina a su hermana y su madre. Calculo que ahí entendió todo, porque al volver su mirada hacia mí se notaba que había ahora dolor en ella.
Volví a girarme para seguir mi camino hasta el primer piso donde mi habitación se encontraba. No frene ni siquiera cuando escuche que volvía a llamarme, ya no soportaría más mentiras, no quería escuchar más nada de sus labios.
Llegue a mi pieza, cerré la puerta con suavidad, acosté a Hannah en la cama y me dirigí al baño, donde ni bien me quede sola me senté en el piso, abrazando mis piernas y llorando nuevamente. Era una completa estúpida y lo peor de todo era que realmente lo amaba.