Melanie conoció a Brandon. Un hombre brillante, intenso, imposible de ignorar, se enamoró de él sin medir consecuencias. Él la miraba, la deseaba, la tenía… pero nunca la eligió. le daba un amor a cuotas largas
Porque hay amores que no se olvidan.
Y secretos que tarde o temprano tocan la puerta.
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capitulo 22
Dominic
Pasaron los días. Y yo me metí de lleno en el trabajo.
Llegaba a la oficina a las siete. Me iba a las diez de la noche. A veces más. Firmaba contratos. Supervisaba proyectos. Cerraba tratos. Todo para no pensar, para no sentir
En casa, mi madre hablaba de la boda. Y yo asentía. Lo que ella quisiera. La iglesia. El banquete. Los invitados. Las flores. La música. Todo me daba igual
— Dominic, ya escogí el menú, es de lo más exquisito y elegante, te gusta el menú?
preguntaba
— Sí, madre está bien
— ya casi tengo todo listo, será la boda del año, ya las invitaciones están listas
— Sí, mamá, será la mejor boda
— no me pasaste tu lista de invitados, pero no vayas a invitar a personas que no encajen en nuestro círculo social, ya te conozco con esas amistades que te gastas. Quieres agregar a alguien?
— No, madre. Como tú digas está todo bien
Y así eran mis días, una rutina que consumía. Roma venía a la oficina. Me hablaba de vestidos. De la luna de miel. De la casa que compraríamos. Yo la escuchaba. Asentía. Y volvía a mis papeles
— Estás bien amor?
preguntaba ella, a veces
— Sí
— Te noto raro, cada vez más serio, será que no te gusto el vestido? dímelo y lo cambio
— el vestido está perfecto, es el trabajo Roma
— Siempre es el trabajo, pero después de casarnos nos iremos un mes de luna de miel y descansaras
— Con respecto a eso, no podremos, tengo muchos pendientes aquí para dejar todo botado por una luna de miel
— espera me estas diciendo que no tendremos luna de miel? Estás loco Dominic?
— si, la tendremos después cuando tenga tiempo, la empresa me necesita y con la fusión más
— no me puedes hacer esto! seré el hazme reír de todos, tendré una boda sin luna de miel, todos hablarán de mi!
— No me importa lo que diga nadie, si tanto te preocupa, te encierras dónde nadie te vea, o te vas tu sola a la luna de miel. Ya sabes mi postura con todo esto
Roma salió hecha furia de la oficina ese día, mi mamá no dejaba de llamar, pero la ignore todo el día y todas las veces que pude, está boda era una farsa y ellas lo sabían
Carmina vino un día. Sin avisar. Se sentó frente a mi escritorio. Me miró. Con esa cara que usaba cuando algo le preocupaba
— Qué te pasa hermanito? Mama está hecha una furia por lo de Roma, todo los días va a la casa a quejarse
— Me tiene sin cuidado lo que haga Roma, ya suficiente con aceptar todo este circo de la boda
— Dominic, te conozco. Sé cuándo algo te pasa y es más que esa boda que parece más de mi mamá y Roma
— Estoy bien, hermana tranquila
— No, no estás bien. Estás como un zombi. Vas y vienes. No hablas. No comes bien, ni duermes
— La empresa está en un momento de alza, y tengo que trabajar más, es todo, mi único objetivo es que seamos los mejores en el mercado y lo lograre
— Deberías relajarte, salir un poco de aquí, hasta Dante me dijo que ni contestas sus llamadas
No respondí. Volví a mis papeles
— No tengo tiempo para eso
— está bien, voy a creer que es por esa boda absurda que te tienen armada
— No es por nadie. Es por mí Carmina. Ok? Es por mí. Solo tengo muchas cosas que hacer
Carmina se quedó callada. Un momento. Luego se levantó. Rodeó el escritorio. Y me abrazó
— Te quiero, lo sabes verdad?
— Lo sé enana
— Y estoy aquí. Para lo que sea, hablar hasta ayudarte a huir de mama
— la idea es tentadora
— Ya sé, cuando quieras armamos la huida pero llamamos a los medicos de una vez, se morirá mamá
Seguimos hablando de ella, de sus planes de viaje y estudiar fuera y después se fue. Y yo me quedé ahí. Con el nudo en la garganta de lo estresado que me sentía
Así pasaron los dias, meses. Llegó junio. Llegó la boda, la maldita boda
Me casé en la iglesia de Santa María. Con Roma. Con su vestido blanco. Con su sonrisa perfecta. Con los invitados mirando. Con mi madre llorando de emoción. Con Carmina mirándome con pena
Dije acepto. Sin sentirlo. Sin creerlo. Sin nada. Como si firmara un contrato de negocios, porque eso era para mí, un simple negocio
Y luego la fiesta. El banquete. Los brindis. Las fotos. Todo como mi madre quiso. Todo perfecto. Todo vacío
Esa noche, en el hotel, Roma se me acercó
— Ya somos marido y mujer mi amor
— Sí
— No estás feliz?
— Roma ya sabes que esto es por la fusión familiar y los negocios
— Si pero igual eres mi esposo y debes cumplir con tu deber en eso quedamos
— Estoy cansado, ahora no, después será
— Dominic…
— Mañana será otro día y necesito dormir
Me giré. Me dormí. O fingí dormir. No lo sé
Nos mudamos a la mansión. La que mi madre eligió. La que Roma decoró. La que yo pagué. Una casa enorme. Fría. Silenciosa. Como mi vida
Roma quería hijos. Mi madre también. Cada cena. Cada visita. Cada llamada me lo decia
— Cuándo nos darán un nieto?
preguntaba mi madre y mi suegra
— Cuando sea el momento, ahora no
— Dominic, ya llevan un año de casados. El momento es ahora
— No tengo tiempo para un niño mama
— Cómo que no tienes tiempo? Tienes dinero. Tienes empleados. Tienes todo
— a un niño no lo crian lo empreados, lo crian sus padres, además estar con llantos en la casa no es de mi gusto
— Entonces qué? No me darás un nieto?
— No quiero por ahora
— No quieres!? Pero es importante para las dos familias
— No dije y ya
— Dominic, por Dios. Qué te pasa?
— Nada. Simplemente no quiero
— Roma quiere. Ella me lo ha dicho
— Que espere ya lo hablé con ella, y ya basta de imponer cosas a mi vida mama
— Yo no te impongo nada, solo te digo lo que es mejor para ti, porque soy tu madre y te amo
Mi madre se iba furiosa. Roma se quedaba callada. Y yo me encerraba en el despacho. A trabajar. A no pensar
Carmina venía a visitarme. A veces. Se sentaba conmigo. En silencio. Sin preguntar. Sin insistir. Solo ahí
— Estás peor desde esa boda
dijo un día
— Sí. Estás más flaco. Más pálido. Más callado hasta parece que moriste ese dia
— Es el trabajo ya te dije, no vengas con molestias como mamá
— Siempre es el trabajo
— Sí lo es
— Dominic, esto no es vida hasta apareces 20 años mayor
— no exagentes enanan
— Mírate al espejo, en unos días me voy a Alemania y no quiero dejarte asi
— Te digo que estoy bien, tu enfócate en ser la mejor y nada de hacer locuras Carmina te conozco
— Te voy a extrañar hermanito pero vendré siempre que pueda
— Yo también, y recuerda llamar cuando necesites algo, está bien?
— si lo haré pero Dominic, vas a dejar que mamá te maneje toda la vida?
— No sé, Carma. No sé nada. Solo quiero que me dejen en paz
Se quedó callada. Luego suspiró
— Y algún día, espero que despiertes y las pongas en su lugar y vivas tu vida hermano
— eso pasará más pronto de lo que creer enana
Pasaron dos años. De rutina. De vacío. De silencio, dos años desde que Melanie se había ido y mi vida era fabricada
Me convertí en el hombre que todos esperaban. Serio. Responsable. Frío. Sin emociones. Sin sonrisas. Sin nada
Y en las noches, cuando no podía dormir, me quedaba mirando el techo. Y pensaba en ella. En Melanie. En su risa. En sus ojos. En su manera de decirme feote
Y me preguntaba dónde estaría. Si sería feliz. Si me habría olvidado. Si hice bien en dejarla, y no buscarla mas
Y luego me decía que daba igual. Que ya no importaba. Que todo había terminado
Pero no era verdad
Porque seguía soñando con ella. Cada noche. Cada maldita noche