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La esposa que dejó de esperar

La esposa que dejó de esperar

Status: Terminada
Genre:Amor eterno / Reencarnación / Completas
Popularitas:62.1k
Nilai: 5
nombre de autor: gigiwww

Sabrina Elvara lo tuvo todo: una mansión, un apellido de prestigio y un esposo que cualquier mujer envidiaría. Lo único que nunca tuvo fue el amor de León Ardián.

Casados por obligación tras una noche que ninguno de los dos recuerda con claridad, su matrimonio no fue más que una jaula dorada. León la ignoraba. Sabrina lo perseguía. Y cuando descubrió que estaba embarazada, él se alejó aún más.

Hasta que un día Sabrina dejó de esperar.

Sin avisar, sin pedir permiso, huyó a Europa con su hija en el vientre. Dio a luz sola en Holanda durante una tormenta de nieve, reconstruyó su vida en Roma con un pequeño negocio de flores y crió a Liora —una niña de ojos enormes y risa contagiosa— sin la sombra de los Ardián.

Tres años después, León la encuentra por accidente. Pero la mujer que lo recibe ya no es la Sabrina que conoció: no suplica, no sonríe por compromiso, no necesita que él la salve. Y Liora, la hija que no sabía que existía, lo desarma con una sola frase:

—¿Tú eres el señor del parque?

Porque el amor no se demuestra con grandes gestos.

Se demuestra quedándose.

NovelToon tiene autorización de gigiwww para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 31 — Una despedida temporal

La mañana en Roma se sentía fría bajo un cielo cubierto por una capa tenue de nubes. El aroma del café y las tostadas llenaba el pequeño apartamento de Alya.

En la cocina, Alya preparaba el desayuno mientras echaba un vistazo al reloj de pared de tanto en tanto.

Hoy León regresaría a Indonesia.

Y por alguna razón…

La casa se percibía más silenciosa desde temprano.

—Mamiii…

Liora salió de su cuarto frotándose los ojos. Tenía el pelo revuelto de una forma adorable y su conejo de peluche seguía bien apretado entre sus brazos.

Alya esbozó una sonrisa suave.

—Buenos días, cariño.

Pero apenas unos pasos después, Liora descubrió a León sentado en el sofá, tecleando algo en su laptop.

—¡Om!

La pequeña correteó hacia él y se trepó a su regazo sin pedir permiso.

León la sujetó por reflejo para que no se cayera.

—Buenos días.

—Tú trabajas mucho.

—Sí.

—Pobrecita la laptop.

León frunció levemente el ceño.

—¿Por qué?

—Está cansada.

Desde la cocina, Alya dejó escapar una risita espontánea.

León, en cambio, se limitó a observar a su hija con expresión impasible antes de que la comisura de sus labios se elevara apenas.

—Tiene sentido.

Liora le dedicó una sonrisa satisfecha y le rodeó el cuello con sus bracitos.

—Mami dice que Om se va hoy.

El ambiente cambió de golpe.

La mirada de León se fue suavizando lentamente.

—Sí.

—¿Muy lejos?

—Mm.

Liora frunció los labios de inmediato.

—No se vale.

El corazón de León dio un vuelco.

Se quedó callado un instante.

Lo mismo que Alya, que escuchaba desde la cocina.

—Tengo que trabajar —respondió León en voz baja.

—Yo voy contigo.

León soltó una risa breve.

—¿Y la escuela?

—Voy a la escuela allá.

—¿Y quién sería tu amigo?

Liora lo pensó con toda seriedad durante unos segundos y contestó con absoluta naturalidad:

—Om.

Alya se tapó la cara para contener la sonrisa.

León, por su parte, esta vez no pudo reprimir la carcajada.

Aquella risa grave y cálida inundó el pequeño apartamento.

Y una vez más…

La escena le provocó a Alya una sensación extraña en el pecho.

Demasiado cálida.

Demasiado familiar.

Como si León siempre hubiera formado parte de sus vidas.

El desayuno transcurrió mucho más callado de lo habitual.

Liora lucía decaída desde que se enteró de que León se iba.

La niña incluso se pegó a él todo el rato mientras comía.

—Lio.

—¿Mm?

—Tienes que portarte bien con Mami, ¿de acuerdo?

Liora asintió despacio.

—¿Om va a volver?

León contempló a la pequeña un buen rato antes de responder:

—Sí.

—¿Lo prometes?

El latido le retumbó en el pecho.

Una pregunta tan simple lo dejó en silencio un momento.

Porque a lo largo de su vida…

Rara vez le había hecho una promesa a alguien.

Pero ahora un par de ojitos lo observaban llenos de esperanza.

Y León comprendió…

No quería decepcionar a esta niña.

—Lo prometo.

Liora extendió de inmediato su meñique diminuto.

—Promesa de meñique.

León vaciló un instante.

Alya le explicó en voz baja, con una leve sonrisa:

—Si haces una promesa, hay que sellarla así.

León observó el dedito de Liora unos segundos antes de enlazar su propio meñique con el de ella, despacio.

—Listo —declaró Liora, satisfecha.

Y, curiosamente…

Aquella promesa diminuta pesó mucho más que cualquier contrato multimillonario que León hubiera firmado en su vida.

Unas horas después, el auto que lo llevaría al aeropuerto ya esperaba afuera.

Liora abrazó a León con fuerza antes de que él subiera al vehículo.

—No tardes mucho…

León le acarició el cabello con ternura.

—No.

—Mami se va a poner triste.

Alya se paralizó al instante.

—Lio…

Pero León, en cambio, volvió la vista hacia Alya con calma.

Sus miradas se encontraron durante unos segundos.

Y, otra vez, el corazón de Alya latió fuera de ritmo.

—Vuelvo lo antes posible —murmuró León.

Por alguna razón, esa frase sonó a algo mucho más profundo que un simple asunto de trabajo.

Liora al fin aflojó el abrazo poco a poco.

Sin embargo, justo antes de que León entrara al auto, la pequeña pronunció de pronto:

—Om…

—¿Mm?

Liora se mordió el labio con timidez y, tras un brevísimo titubeo, susurró:

—Te quiero, Om.

El tiempo pareció detenerse.

Todo el cuerpo de León se quedó inmóvil.

Su mirada se transformó, volviéndose infinitamente tierna.

Y por primera vez en la vida…

Sintió el corazón completamente lleno.

León se inclinó y besó la coronilla de Liora con suavidad.

—Yo también te quiero, Lio.

Las lágrimas de Alya estuvieron a punto de desbordarse ante aquella escena.

Porque lo sabía…

El vínculo entre padre e hija había crecido demasiado profundo como para volver a separarse.

1
Paola Vanessa Davila Salinas
A qué hora empezó a ir al colegio? No recuerdo que ya estuviera en la escuela, se supone que tenía niñera porque su mami trabajaba ¿no?
Ales🌷🍃
Ese es el problema de la cultura oriental. Alya nunca preguntó sobre la relación de él con Vanessa —a pesar de haber descrito aquella mirada tierna en la cafetería—, como si fuera derecho del marido mantener cualquier tipo de relación fuera de casa. La conversación era muy íntima. Él habla de arrepentimiento, pero nunca explicó nada. Y la autora tampoco. Centró toda la historia en la niña y en el miedo a que Leon se la llevara. Me pareció algo tonto y superficial, pero es sabido que las historias orientales funcionan mediante la deducción: los diálogos no son claros y las situaciones se alargan al límite, incluso con la repetición de detalles innecesarios, como chismes y descripciones de ropa y ambientes (es importante, pero lo repiten demasiado). Realmente reconstruyeron la relación como si nada hubiera pasado. La narrativa resultó bonita, pero, como dije, superficial.
Paola Vanessa Davila Salinas
Sabrina
Paola Vanessa Davila Salinas
Autora, revisa bien antes de publicar, el no la conoce como alya, la conoce como Sabrina. Es un pequeño error, pero la historia va tan bien, que esos pequeños errores hacen ensombrecer tu trabajo, y la verdad, no me parece justo, porque la historia me está gustando mucho.
Veronica Pinto
pero si la conoció en Roma ...
Karen Lilibeth Medina Marroquin
Bueno
Nilda María Ovelar Zarate
En qué momento dejó de ser Sabriiinaaa
Sofia Chavez Gutierrez
exactamente,
Leticia V
muy buena se dieron un oportunidad más felicidades
Margelis Izarra
se supone que ella reencarnó como Sabrina¿ por qué el esposo le dice Alya?
Ivyta🇦🇷💙💛💙
hermosa!! sin maldad de más. gracias por tomarte el tiempo y entretenernos
Dora Guzman Pacherres
Para que la busque él no la quiere además de que debe saber que ella escuchó todo lo que dijo. Para que solo firma el divorcio y cásate con quién tú dices que amas. Ella está tranquila ahora.
Manzanita
Pobre Bastian, tal vez pueda enamorarse de Kate?
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