Josué Elian Morel solo quería empezar de nuevo.
Mudarse al Residencial Horizonte 9 parecía una buena idea... hasta que sus vecinos decidieron convertirlo en el principal sospechoso de absolutamente todo.
Una señora con demasiado tiempo libre, un anciano filósofo, un millonario excéntrico y una ilustradora que siempre aparece en sus peores momentos están convencidos de que oculta algo.
El problema es que Josué no es un villano.
Tiene muy mala suerte.
Aunque, siendo honestos...
ya está cansado de intentar explicarlo.
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Capítulo 4 — Emergencia vecinal
A las 11:07 de la mañana...
el grupo de WhatsApp del Residencial Horizonte 9 alcanzó un nuevo récord.
147 mensajes en menos de diez minutos.
La razón era simple.
Doña Milagros había escrito una frase que jamás debía escribirse en un edificio lleno de personas con demasiado tiempo libre.
"Creo que tenemos un problema."
Cinco segundos después.
"¿Qué pasó?"
"¿Es un incendio?"
"¿Otra fuga de agua?"
"¿Ahora qué hizo el del 302?"
Doña Milagros respondió.
"Es peor."
Silencio virtual.
"El nuevo vecino del 908."
Los mensajes comenzaron a llegar como una avalancha.
"¡Lo sabía!"
"¡Siempre sospeché de él!"
"Yo nunca confié en la pala."
"La pala nunca miente."
El señor Ramírez, el portero, leyó el chat desde recepción.
Suspiró.
—Van veinticuatro horas...
Miró hacia las cámaras de seguridad.
—Y ya inventaron una organización criminal.
Mientras tanto...
en el apartamento 908...
Josué estaba peleando contra una lámpara.
—¿Por qué no entras?
La lámpara permaneció inmóvil.
—No puedes vencerme.
Cinco minutos después...
la lámpara seguía ganando.
Josué respiró profundo.
—Está bien.
Ganaste.
Justo en ese momento sonó el timbre.
Abrió la puerta.
Era un niño.
Un niño de unos nueve años.
Cabello despeinado.
Mochila de dinosaurios.
Y una libreta.
—Hola.
—Hola...
—¿Tú eres el nuevo?
—Sí.
El niño escribió algo.
—¿Qué escribes?
—Nada.
Josué intentó mirar.
El niño cerró la libreta inmediatamente.
—Información confidencial.
Silencio.
—¿Perdón?
—Estoy investigándote.
Josué parpadeó.
—¿Qué?
—Mi mamá dice que eres sospechoso.
Pausa.
—La señora Milagros dice que probablemente trabajas para la mafia.
Otra pausa.
—Yo creo que eres un supervillano.
Silencio absoluto.
Josué apoyó una mano en el marco de la puerta.
—¿Cómo te llamas?
—Tomás.
—Tomás.
—¿Sí?
—¿Tú sabes qué hace un supervillano?
Tomás sonrió.
—Claro.
Sacó otra libreta.
Tenía escrito en grande:
SOSPECHOSO 908
Debajo aparecía una lista.
Evidencias:
✔ Tiene una pala.
✔ Sale de noche.
✔ Vive solo.
✔ Tiene cara de esconder secretos.
✔ La señora Milagros nunca se equivoca.
Josué sintió un pequeño dolor de cabeza.
—Tomás...
—¿Sí?
—¿Alguna vez pensaste que quizá soy una persona normal?
El niño frunció el ceño.
Pensó unos segundos.
Luego escribió algo más.
✔ Intenta parecer normal.
—...
—Eso hacen los villanos inteligentes.
Josué cerró lentamente los ojos.
Necesitaba vacaciones.
De su propio edificio.
En ese instante apareció Aileen cargando una caja de paquetes.
—¿Qué pasa aquí?
Tomás señaló a Josué.
—Lo estoy investigando.
Aileen asintió con total naturalidad.
—¿Ya encontraste algo?
—Todavía no.
—Bien.
Avísame cuando descubras por qué tiene una pala.
—¡¿TÚ TAMBIÉN?!
Ella sonrió por primera vez.
Una sonrisa pequeña.
Divertida.
—Relájate.
Josué levantó una ceja.
—Era una broma.
—No pareció una broma.
—Estoy practicando.
Silencio.
—No se me da muy bien.
Josué no pudo evitar reír.
Fue apenas una risa corta.
Pero suficiente para que Aileen sonriera un poco más.
Tomás los observó.
Y escribió otra línea en su libreta.
✔ Está intentando engañar a la señorita Aileen.
—¡OYE!
El niño salió corriendo por el pasillo.
—¡MAMÁ! ¡EL SOSPECHOSO YA EMPEZÓ SU PLAN!
Josué lo vio desaparecer.
Luego miró a Aileen.
—¿Esto pasa siempre?
Ella acomodó la caja entre sus brazos.
—No.
Josué suspiró aliviado.
—Solo cuando llega alguien nuevo.
Pausa.
—Después empeora.
—...
—Muchísimo.
Desde la ventana del sexto piso...
Doña Milagros observaba toda la escena con sus binoculares.
Sonrió.
Tomó el celular.
Y escribió el mensaje que terminaría de incendiar el edificio.
"EMERGENCIA VECINAL. El sospechoso ya está ganándose la confianza de los niños y de la señorita Nakamura. Convoco reunión extraordinaria esta noche en el salón comunal."
En menos de un minuto...
62 personas confirmaron asistencia.
Mientras tanto...
Josué solo quería terminar de instalar una lámpara.
No tenía la menor idea...
de que esa misma noche...
todo el edificio iba a reunirse para hablar de él.
Muy bueno!