⚠️🔞El duque Marek Kizilbash gobierna un territorio sitiado por la peste y las bestias. Dispuesto a todo para salvar a su pueblo, compra en el mercado negro a Naim, un peligroso y orgulloso licántropo de pura sangre.
Lo que el duque ignora es que el contacto carnal despertará la magia ancestral del bosque, desatando un embarazo místico tan acelerado como violento. Atado a Marek por una marca de sangre inquebrantable, el cuerpo trigueño del indomable shou se transformará para gestar al heredero de una nueva era.
Con el consejo de nobles traidores conspirando en las sombras y la Iglesia del Sur avanzando con carros de fuego para destruir la "abominación", Marek y Naim transformarán la torre del castillo en un santuario sagrado. Una historia de dominación absoluta, erotismo salvaje, masacres en las colinas y un amor que se bautizará con la sangre de sus enemigos. Esta novela es sucia y grotesca. Están advertidos.🔞⚠️
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Tregua
El crujido de la leña en la chimenea era el único testigo de la tormenta de piel, sudor y magia que consumía la cama de roble. Marek no se detuvo. Cada una de sus embestidas era profunda, pesada y rítmica. El cuerpo de Naim se sacudía contra el colchón de plumas, deshecho por una intensidad que jamás había imaginado experimentar a manos de un humano.
—Ah… ¡Marek! —el nombre del duque escapó de los labios del licántropo como un ruego pecaminoso.
Naim ya no intentaba morder ni arañar para herir. Sus manos, ahora libres de cadenas, se aferraban con desesperación a los hombros anchos del noble. Sus uñas afiladas se clavaban en la carne del duque, dejando marcas rojas que sanarían en días, pero a Marek no le importaba el dolor. El calor interno del shou era un fuego líquido que envolvía su hombría, apretándolo con espasmos tan perfectos que lo estaban volviendo loco.
Marek aceleró el ritmo. Sus caderas golpeaban con fuerza la pelvis de Naim, provocando un eco sordo de carne contra carne en el silencio de la torre. El licántropo arqueó la espalda por completo. Con las piernas bien abiertas y apoyadas sobre los hombros del duque, su intimidad quedaba totalmente expuesta, recibiendo el impacto de la penetración sin filtros.
—Mírame, Naim —gruñó Marek, con la voz rota por el esfuerzo físico y la excitación—. No cierres los ojos. Mira quién te posee.
Naim obedeció por puro instinto. Levantó la mirada pesada. Sus ojos, usualmente grises como la tormenta, comenzaron a destellar con un brillo dorado muy tenue, el primer síntoma de que la magia de su especie estaba cediendo ante el dueño del ducado. Ver ese cambio en los ojos del lobo encendió aún más a Marek. El duque se inclinó, atrapó los labios carnosos de Naim en un beso sucio, cargado de saliva y sabor a hierro. Naim le devolvió el beso con la misma ferocidad, enredando su lengua con la del humano, gimiendo directamente dentro de su boca.
El sudor corría en hilos brillantes por el pecho marcado de Naim, bajando por su abdomen plano y goteando sobre las sábanas. La fricción constante generó un calor insoportable en la habitación. Cada vez que Marek se hundía hasta el fondo, tocaba un punto crítico dentro del licántropo que hacía que el shou soltara un grito agudo y placentero, perdiendo el control de sus propios músculos.
La penetración se volvió salvaje, casi primitiva. Marek tomó a Naim por las caderas, clavando sus dedos fuertes en la piel trigueña del lobo para fijarlo en su sitio. Comenzó a embestir sin piedad, buscando el clímax con urgencia. El miembro de Naim, que vibraba de excitación sin que nadie lo tocara, goteaba abundante líquido preseminal sobre su propio vientre debido al intenso placer prostático que la penetración le provocaba.
—¡Marek… me vengo! ¡Ya no puedo…! —aulló Naim, quebrado por la delicia del acto.
—Hazlo conmigo —respondió el duque, apretando los dientes.
Marek dio tres estocadas brutales, hundiéndose lo más profundo que su anatomía le permitía. Con la última embestida, la runa de sangre en la mano derecha de Marek brilló con una luz roja intensa, y al mismo tiempo, un calor estalló en el vientre de Naim. El duque se contrajo, liberando su simiente espesa y caliente directamente en el fondo del licántropo, llenando su interior por completo.
Al sentir la descarga caliente dentro de sí, el cuerpo de Naim colapsó de placer. El shou se vino de inmediato sin necesidad de tocarse, salpicando su propio pecho y el abdomen de Marek con su semen blanco y espeso. Sus ojos grises brillaron en un tono ámbar puro durante un segundo antes de que el cansancio absoluto lo hiciera cerrar los párpados.
El silencio regresó a la habitación, interrumpido solo por las respiraciones agitadas de ambos hombres. Marek se dejó caer lentamente sobre el pecho de Naim, sintiendo los latidos desbocados del corazón del lobo. No se retiró de inmediato; disfrutó de la presión apretada que el interior de Naim seguía ejerciendo sobre su miembro ahora blando. El fluido tibio comenzó a derramarse lentamente entre los muslos del shou, manchando la cama.
Pasaron las horas. El fuego de la chimenea se redujo a brasas rojizas. Marek, exhausto por el despliegue de energía y la magia de la unión, terminó quedándose dormido con sus brazos envueltos firmemente alrededor de la cintura de Naim, manteniéndolo pegado a su cuerpo como un tesoro custodiado.
Los primeros rayos del sol de la mañana entraron por los altos barrotes de la ventana de la torre, tiñendo la habitación de un tono azul pálido. El frío del invierno golpeaba los vidrios, pero dentro de la cama el ambiente seguía tibio.
Naim fue el primero en abrir los ojos. Le dolía todo el cuerpo, especialmente la zona baja y las muñecas, que aún tenían las costras de las quemaduras de plata. Intentó moverse, pero el brazo pesado y musculoso de Marek Kizilbash lo mantenía anclado al colchón.
El licántropo observó el rostro del duque a la luz del amanecer. Sin la mirada severa del día anterior, Marek parecía un hombre común, cansado por las responsabilidades de su reino. Naim sintió un vuelco extraño en el estómago. Esperaba sentir un odio mortal por el humano que lo había comprado y usado, pero en su lugar, la magia del bosque en su interior susurraba algo diferente. Una tregua silenciosa se había sellado entre sus almas durante la noche de pasión.
Naim miró de reojo sus propias muñecas. Sorprendentemente, las heridas de la plata ya no supuraban; la piel alrededor de las quemaduras estaba limpia y empezaba a cerrar. El contacto con la sangre mística del duque había acelerado su regeneración natural.
Marek comenzó a moverse. Abrió sus ojos oscuros y se encontró directamente con la mirada de Naim. Durante unos segundos, ninguno de los dos habló. El duque no retiró su brazo; al contrario, acarició suavemente el costado de la cadera de Naim con sus dedos grandes.
—¿Aún quieres arrancarme el cuello? —preguntó Marek, con la voz ronca por el sueño.
Naim desvió la mirada, con un leve tinte rojizo en sus mejillas trigueñas, aunque su tono intentó mantener la frialdad.
—Si hubiera querido, lo habría hecho mientras dormías, duque.
Marek soltó una pequeña risa, la primera en muchos meses. Se incorporó en la cama, dejando al descubierto su torso marcado y las líneas de las runas que decoraban su piel. Miró las sábanas manchadas de fluidos y luego a Naim, que se cubría tímidamente con los restos de la manta.
—La tregua comienza hoy —declaró Marek, poniéndose de pie con calma para vestirse—. Te daré comida, ropa limpia y medicina para tus heridas. No volverás a usar cadenas en este castillo. Pero a cambio, cuando la Niebla avance sobre mis campos esta noche, me dirás qué es lo que busca.
Naim se sentó en la cama, sintiendo un leve goteo del semen del duque resbalar por su muslo. Se limpió con brusquedad, pero asintió con la cabeza.
—Acepto el trato, Marek. Te mostraré lo que hay en la Niebla. Pero recuerda que el bosque no olvida a quienes lo dañan. Si me traicionas, ni tus runas de sangre podrán salvarte de mi manada.
El duque lo miró por última vez antes de caminar hacia la puerta. La desconfianza seguía existiendo, pero la semilla de una unión inquebrantable ya había sido plantada en la oscuridad de la torre de piedra.
⚠️🌟¡Holis, mis Chikis bebés! Ya estamos con la historia del Capitán Lin y sus compañeros, pero antes deben leer "El Despertar Del Príncipe". ¿Pueden dejarnos alguna reacción? Gracias mis amores🌟⚠️