María soñaba con reencarnar dentro de una novela romántica… pero terminó en el cuerpo de la villana condenada a morir.
Ahora convertida en Xylara Darksong, deberá sobrevivir en un reino lleno de traiciones, seres mágicos y secretos oscuros mientras intenta cambiar el destino que ya conoce. Pero todo cambia cuando despierta a Arkon, el temible Rey de los Dragones, un poder capaz de destruir el imperio entero.
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Cap 17 - Cenizas Y Promesas
El salón sellado se convirtió en un infierno.
Las sombras chocaban violentamente contra el fuego rojo de Arkon mientras las paredes seguían derrumbándose alrededor de todos. Los guardias gritaban aterrados intentando escapar del túnel, pero las sombras negras que salían del altar los atrapaban como si estuvieran vivas.
Xylara apenas podía respirar entre el humo.
La criatura oscura seguía flotando sobre el altar destruido observándola fijamente con aquellos ojos rojos antiguos.
— Sangre real… — volvió a susurrar aquella voz monstruosa.
Arkon rugió furioso.
El fuego explotó alrededor de su enorme cuerpo haciendo retroceder las sombras por unos segundos.
— ¡Deja de mirarla así!
La criatura sonrió lentamente.
— Sigues protegiendo humanos… igual que antes.
Eso hizo que Arkon mostrara los colmillos.
Y por primera vez… Xylara vio algo distinto en él.
Dolor.
Fenrir saltó frente a Kael destruyendo varias sombras con las garras.
— ¡Kael!
— Ya lo vi.
Kael desenvainó rápidamente una espada negra cubierta por runas plateadas y atravesó una de las criaturas oscuras que intentó acercarse a Dalila.
La sombra soltó un chillido horrible antes de desaparecer.
Dalila respiró agitada.
— Gracias…
— Después agradeces — respondió Kael rápidamente mientras observaba el techo agrietarse — si no salimos ahora moriremos aquí.
Otra explosión sacudió el salón.
Logan protegía al emperador mientras el leopardo luchaba contra las sombras alrededor de ellos.
Aria estaba completamente aterrada abrazada contra una columna destruida. La paloma blanca temblaba escondida detrás de ella.
— ¡Logan! — gritó ella.
Pero Logan apenas la escuchó.
Porque seguía mirando a Xylara.
O más específicamente…
al dragón que la protegía.
El emperador levantó el bastón furioso.
— ¡No se queden ahí! ¡Maten a esa cosa!
Nadie obedeció.
Porque cada vez que Arkon rugía… el palacio entero temblaba.
Las llamas rojas rodearon nuevamente al dragón mientras destruía las sombras que intentaban acercarse a Xylara.
La criatura oscura observó aquello en silencio.
— El rey de los dragones… sigue siendo fuerte…
— Y tú sigues hablando demasiado — gruñó Arkon.
La criatura levantó lentamente una mano.
Y las sombras cambiaron de dirección.
Ahora avanzaban directamente hacia Xylara.
Kael reaccionó primero.
— ¡Xylara cuidado!
Corrió inmediatamente hacia ella mientras Fenrir saltaba destruyendo varias sombras de un zarpazo.
Pero eran demasiadas.
Una sombra logró atravesar la defensa de Arkon y se lanzó directamente contra Xylara.
Entonces—
Kael la sujetó por la cintura.
Y la apartó justo a tiempo.
Ambos cayeron al suelo varios metros más lejos mientras la sombra destruía la pared detrás de ellos.
Xylara abrió los ojos sorprendida.
Kael estaba encima de ella protegiéndola con un brazo mientras pequeños fragmentos de piedra caían a su alrededor.
Por unos segundos… solo se quedaron mirándose.
Muy cerca.
Demasiado cerca.
Los ojos dorados de Kael brillaban intensamente entre el humo.
— ¿Estás herida?
Xylara tardó unos segundos en reaccionar.
— N-no…
Arkon giró violentamente la cabeza al verlos.
Y sus ojos rojos se entrecerraron.
— ¿Por qué estás encima de mi ama humano?
Fenrir soltó una risa grave.
— Creo que este no es el momento para ponerte celoso.
— ¡NO ESTOY CELOSO!
Kael ayudó rápidamente a Xylara a levantarse mientras sonreía apenas.
— Tu dragón tiene problemas de actitud.
— Tú tampoco ayudas mucho.
Otra explosión interrumpió el momento.
La criatura oscura estaba absorbiendo energía del altar destruido.
Y cada segundo… se volvía más grande.
Dalila palideció.
— Eso no es bueno…
El emperador retrocedió lentamente.
Incluso él parecía asustado ahora.
— Ese monstruo no estaba sellado aquí…
Kael frunció el ceño.
— Entonces alguien lo despertó.
Los ojos de Xylara se abrieron apenas.
La espada.
Todo había empezado cuando tocaron aquella espada.
La criatura volvió a mirarla.
— Ven aquí… heredera…
El suelo explotó debajo de ella.
Sombras gigantescas salieron disparadas intentando atraparla.
Pero antes de que pudieran tocarla—
Arkon descendió brutalmente frente a ella.
BOOOOM.
El impacto destruyó parte del suelo.
El dragón rugió furioso mostrando los colmillos.
— Te dije que nadie la toca.
Las sombras retrocedieron.
La criatura observó a Arkon en silencio unos segundos.
Y luego…
rió.
Una risa horrible.
Vacía.
— Siempre tan igual…
Eso hizo que Arkon tensara el cuerpo.
Xylara lo notó inmediatamente.
Ese ser…
lo conocía.
Fenrir también pareció darse cuenta.
— Arkon…
Pero el dragón no respondió.
Seguía mirando fijamente a la criatura.
Con odio.
Con muchísimo odio.
Kael se acercó lentamente a Xylara.
— Tenemos que salir ahora.
— ¿Y dejar esa cosa libre?
— Si te quedas aquí morirás.
Ella apretó los puños.
Odiaba admitirlo… pero tenía razón.
El salón entero estaba colapsando.
Las grietas recorrían paredes y techo mientras las sombras destruían todo a su paso.
Logan finalmente corrió hacia ellos esquivando escombros.
— ¡Xylara!
Ella giró sorprendida.
El príncipe llegó agitado observándola rápidamente como asegurándose de que seguía viva.
Y entonces vio a Kael sujetándole la mano.
El ambiente cambió inmediatamente.
Kael levantó apenas una ceja.
Logan entrecerró los ojos.
— ¿Quién eres tú?
— Alguien más útil que tus guardias — respondió Kael sin soltar a Xylara.
Fenrir sonrió divertido detrás de él.
El leopardo negro gruñó agresivamente.
Arkon bajó lentamente la cabeza.
— Oh no… otra vez no…
Xylara sintió ganas de golpearlos a todos.
— ¿En serio van a empezar ahora?
Logan miró fijamente a Kael.
— Suéltala.
Kael sonrió apenas.
— No parece incómoda.
Xylara abrió los ojos.
— ¿Perdón?
Arkon mostró los colmillos inmediatamente.
— Retira la mano humano antes de que te arranque un brazo.
Fenrir soltó otra carcajada.
— Definitivamente sí está celoso.
— ¡CÁLLATE LOBO GIGANTE!
Otra explosión hizo temblar todo el salón.
La criatura oscura estaba destruyendo el sello restante del altar.
Dalila gritó desesperada.
— ¡SE VA LIBERAR!
Todos voltearon.
La figura ahora era mucho más sólida.
Más real.
Y su energía… era aterradora.
El emperador retrocedió horrorizado.
— No puede salir de aquí…
La criatura levantó lentamente la cabeza.
Y sonrió.
— Ya es demasiado tarde.
BOOOOOOOM.
El altar explotó completamente.
Una ola de oscuridad atravesó el salón destruyendo columnas gigantes.
Logan protegió rápidamente a Aria.
Kael cubrió a Xylara con su cuerpo.
Y Arkon desplegó las alas alrededor de ella.
El impacto hizo colapsar parte del techo.
Fenrir rugió violentamente.
— ¡CORRAN!
Eso bastó para que todos reaccionaran.
Guardias, nobles y soldados empezaron huir desesperados hacia la salida del túnel.
Xylara observó rápidamente alrededor.
Todo estaba cayéndose.
— ¡Dalila!
— ¡Aquí!
Kael tomó nuevamente la mano de Xylara.
— Vamos.
Ella dudó apenas un segundo.
Pero luego asintió.
Y ambos comenzaron correr junto al resto mientras Arkon y Fenrir cubrían el camino destruyendo sombras.
Logan miró una última vez hacia atrás.
Hacia la criatura oscura.
Y sintió un escalofrío recorrerle todo el cuerpo.
Porque esa cosa…
estaba sonriendo mientras observaba a Xylara escapar.
Como si la hubiera esperado durante siglos.
Muy arriba… en alguna parte profunda del palacio…
las campanas de emergencia comenzaron sonar.
El reino entero estaba a punto de cambiar.
Y ninguno de ellos estaba preparado para lo que acababa de despertar.