Morí deseando cambiar el destino de un personaje trágico… y desperté en su cuerpo.
Ahora soy Lysander Valemont, el omega caprichoso prometido con el temido Duque Kael Aetherion.
En la novela original, nuestro matrimonio era infeliz y yo terminaba muriendo después de dar a luz.
Pero esta vez no permitiré que la historia termine igual.
Aunque Kael me odie… aunque todos crean los rumores sobre mí…
Haré todo lo posible para cambiar nuestro destino.
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Capítulo 4
La mañana llegó más rápido de lo que Lysander esperaba.
Una luz suave entraba por las grandes ventanas de su habitación cuando abrió los ojos lentamente.
Por un momento, su mente estuvo en blanco.
Pero apenas vio el techo alto decorado con molduras doradas, recordó todo.
Había muerto.
Y ahora estaba viviendo dentro de la novela.
Se incorporó lentamente en la enorme cama.
—Buenos días, mi señor.
Una sirvienta inclinó la cabeza al verlo despertar.
—El desayuno será servido pronto en el salón principal.
Lysander asintió.
—Gracias.
Las sirvientas comenzaron a ayudarlo a vestirse con ropa más sencilla que la del día anterior, aunque seguía siendo elegante.
Mientras acomodaban su cabello, Lysander pensaba.
Hoy comienza la vida en la casa Aetherion…
En la novela original, el primer desayuno después de la boda había sido un desastre.
El verdadero Lysander había discutido con un noble invitado que insinuó que su matrimonio era una carga para el duque.
Los rumores sobre su carácter habían empeorado desde ese momento.
Y Kael…
Había perdido aún más paciencia con él.
Lysander suspiró suavemente.
Esta vez no repetiré ese error.
Cuando llegó al salón de comedor, el lugar ya estaba preparado.
Una mesa larga cubierta con vajilla de plata y delicadas porcelanas ocupaba el centro de la habitación.
Algunos nobles invitados de la boda aún se encontraban en la mansión.
Entre ellos, uno de los hombres que Lysander reconoció de inmediato.
Lord Carthen.
En la novela original, era uno de los nobles que más disfrutaba difundir rumores sobre él.
Y por supuesto…
El hombre ya lo estaba observando con una sonrisa apenas disimulada.
Kael Aetherion ya estaba sentado en la mesa.
Su postura era tan recta como siempre, con su expresión tranquila e impenetrable.
Cuando Lysander entró, varios ojos se giraron hacia él.
Algunos curiosos.
Otros claramente críticos.
Lysander caminó hasta su lugar con calma y tomó asiento.
El silencio duró apenas unos segundos.
Luego, Lord Carthen habló con una sonrisa elegante.
—Debo admitir que la boda de ayer fue impresionante.
Sus ojos se deslizaron hacia Lysander.
—Aunque imagino que adaptarse a la vida en la casa Aetherion no será fácil para alguien acostumbrado a… tantos lujos.
El comentario era sutil.
Pero el significado era claro.
Un insulto disfrazado.
En la historia original, Lysander había reaccionado con enojo inmediato.
Había levantado la voz.
Había exigido respeto.
Pero esta vez…
Lysander simplemente tomó su taza de té.
Bebió un pequeño sorbo.
Y luego respondió con calma.
—La casa Aetherion es impresionante. Haré lo posible por adaptarme.
La sonrisa de Lord Carthen se congeló por un segundo.
Esa no era la respuesta que esperaba.
Algunos nobles intercambiaron miradas discretas.
Lysander continuó desayunando con tranquilidad.
Como si el comentario no lo hubiera afectado en absoluto.
Del otro lado de la mesa, Kael Aetherion observaba en silencio.
Sus ojos se posaron en Lysander por un momento.
Recordaba perfectamente los rumores sobre él.
Orgulloso.
Caprichoso.
Temperamental.
Pero el omega sentado frente a él no se comportaba como esa descripción.
Cuando otro comentario provocador salió de la boca de Lord Carthen, Lysander simplemente respondió con educación nuevamente.
Sin orgullo.
Sin discusión.
Solo calma.
Kael dejó su taza sobre la mesa.
Un pequeño sonido rompió el murmullo de la conversación.
Sus ojos se dirigieron hacia el noble.
—Lord Carthen.
La voz del duque fue tranquila.
Pero firme.
El hombre se enderezó de inmediato.
—¿Sí, Duque Aetherion?
Kael lo observó con una expresión fría.
—Mis invitados deberían sentirse cómodos en esta casa.
El mensaje era claro.
Lord Carthen bajó la mirada rápidamente.
—Por supuesto, mi duque.
El silencio volvió a la mesa.
Lysander levantó ligeramente la vista.
No esperaba que Kael interviniera.
Pero el duque ya había vuelto a su desayuno como si nada hubiera pasado.
Aun así…
Algo había cambiado.
Kael lanzó una última mirada hacia Lysander.
Solo por un instante.
Una mirada breve.
Analítica.
Como si estuviera reconsiderando algo que creía seguro.
Lysander lo notó.
Y por primera vez desde que despertó en este mundo, sintió una pequeña esperanza.
Tal vez…
Solo tal vez…
El destino de esta historia realmente podía cambiar.
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