En la ciudad de Arcadia, la rutina terminó en un instante 🔥. Lo que comenzó como un supuesto accidente químico terminó convirtiéndose en el encierro más grande de la historia moderna 💥. Un domo de energía azul eléctrico cubre la ciudad completa: bloquea señales, distorsiona el aire y descarga electricidad a cualquiera que intente cruzarlo ⚡️. Nadie entra. Nadie sale 🚫.
Mientras el caos consume las calles, una infección conocida extraoficialmente como VX-17 comienza a propagarse 🔴. No mata de inmediato. No destruye el cuerpo. Destruye la conciencia 🧠.
Los infectados —apodados Los Vacíos— no sienten dolor, no sienten miedo… solo un impulso violento que los vuelve más rápidos, más agresivos y más activos en la oscuridad 💀.
Pero el verdadero horror no está solo en ellos 🤯. Un grupo de jóvenes atrapados en el Instituto Central Arcadia deberá aprender que sobrevivir no significa seguir siendo humanos 👥. Aislados, vigilados desde el exterior por drones militares 🚁.
NovelToon tiene autorización de Luis Ochoa para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
CAPÍTULO 3
24 horas para el lanzamiento de la Contención atmosférica H-0
El cielo sobre Arcadia amaneció gris. No tormentoso. No dramático. Solo… gris. Como si alguien hubiera bajado un poco la saturación del mundo.
Luis lo notó apenas salió de su casa. No sabía por qué, pero ese color le incomodaba. No era supersticioso ni nada por el estilo, pero había algo raro en el ambiente. El aire se sentía más pesado. O tal vez era él.
El día anterior no se había ido exactamente tranquilo. La discusión con Eliuth seguía dándole vueltas en la cabeza. No se arrepentía. Pero tampoco estaba tan cómodo como pretendía.
En la entrada del Instituto Central Arcadia, los alumnos hablaban más bajo de lo normal. No había gritos exagerados. No había el típico caos del lunes. Había grupos pequeños. Miradas cruzadas. Y sí. Lo estaban mirando.
...—Ya empezamos… —murmuró para sí mismo....
Ismael apareció a su lado como si lo hubiera invocado.
...—Buenos días, líder revolucionario —dijo, serio, pero con una pequeña curva en la comisura de los labios....
Luis rodó los ojos.
...—Cállate....
...—¿Dormiste?...
...—Sí....
...—Mentira....
Luis suspiró.
...—No es para tanto....
Ismael lo miró de reojo.
...—Nunca es “para tanto” hasta que lo es....
Ahí estaba. El Ismael que analizaba todo. El que no gritaba, pero veía.
Caro llegó corriendo detrás de ellos.
...—¡Esperen, malditos! —jadeó—. No pueden caminar como si tuvieran 40 años y una hipoteca....
Luis soltó una risa corta.
Caro se acomodó el cabello.
...—Hay chisme....
...—Obviamente hay chismes —dijo Ismael....
...—No, pero bueno. Eliuth está diciendo que lo humillaste....
Luis frunció el ceño.
...—Yo no lo humillé....
...—Yo sé —respondió Caro con suavidad—. Pero él lo está contando así....
Ahí se sintió el primer golpe real. No era la discusión. Era narrativa.
Leleni apareció entonces. No venía hablando con nadie. Caminaba sola. Pero cuando sus ojos encontraron los de Luis, hubo algo distinto. No tensión. No incomodidad. Algo más cercano.
Se acercó al grupo.
...—Buenos días....
Su voz era más baja que la de los demás, pero firme.
...—Buenos días —respondió Luis, un poco más suave que con cualquiera....
Ismael notó el cambio. Caro también.
Leleni miró a Luis unos segundos más de lo normal.
...—¿Estás bien?...
Era una pregunta simple. Pero no superficial.
Luis dudó una fracción de segundo.
...—Sí....
Ella no le creyó del todo. Pero no lo presionó. Eso era lo que hacía diferente la relación entre ellos. No exigía. Acompañaba.
Entraron juntos al edificio. Y ahí fue cuando lo vieron. Dos hombres con credenciales de Helix Corporation estaban hablando con el director. Uniformes discretos. Tabletas electrónicas. Miradas clínicas.
Ismael se detuvo apenas un segundo más que los demás.
...—¿Desde cuándo vienen tan seguidos?—murmuró....
Luis los observó.
...—Helix siempre está metido en algo....
...—Sí —respondió Ismael—. Pero no en la preparatoria....
Caro se estremeció ligeramente.
...—No me gustan....
...—A nadie le gusta —dijo Luis....
Pero nadie se rió.
En la primera clase, nadie estaba concentrado. El profesor hablaba. Pero el murmullo era constante.
Rubí Vargas estaba sentada en unas filas adelante. No se metía en conversaciones innecesarias, pero estaba escuchando todo. Ella era de las que parecían tranquilas… hasta que alguien tocaba algo que amaba.
Ángel Israel estaba más atrás, dibujando en su cuaderno. Pero levantaba la vista cada vez que alguien mencionaba el nombre de Luis o Eliuth.
Y Eliuth. Eliuth estaba del otro lado del salón. No miraba a Luis. Pero estaba demasiado quieto. Demasiado controlado. Eso inquietaba más que un insulto.
En el descanso, el núcleo decidió salirse al patio trasero, donde casi nadie iba. Necesitaban hablar.
Se sentaron en el piso, cerca de las gradas vacías.
Caro fue la primera en romper el silencio.
...—No me gusta esta vibra....
...—No exageres —dijo Luis....
...—No estoy exagerando —respondió ella, molesta—. Ayer se dividió la mitad del salón, Luis....
Él se pasó la mano por el cabello.
...—¿Y qué querías? ¿Que me quedara callado?...
...—No —intervino Ismael—. Pero sí sabías que iba a tener consecuencias....
Silencio.
Luis miró a su mejor amigo. No era confrontación. Era verdad.
...—¿Tú crees que me equivoqué? —preguntó Luis....
Ismael no respondió de inmediato. Eso ya decía mucho.
...—Creo que dijiste lo que pensabas —dijo al final—. Pero también creo que a Eliuth no le importa tener razón. Le importa ganar....
Leleni levantó la vista.
...—Eso fue lo que me dio miedo....
Los tres la miraron.
...—No fue lo que dijo —continuó ella—. Fue cómo te miró....
Luis sintió algo incómodo en el pecho.
...—¿Cómo me miró?...
...—Como si ya estuviera pensando en el siguiente movimiento....
El aire se volvió más pesado.
Caro abrazó sus rodillas.
...—Yo no quiero que esto se vuelva una guerra de bandos....
Luis la miró con suavidad.
...—No se va a volver....
Pero su voz ya no sonaba tan segura.
Después de un rato, Ismael se levantó.
...—Vamos a saltarnos la siguiente clase....
Caro abrió los ojos.
...—¿Perdón?...
...—Necesitamos hablar bien. No entre campanas....
Luis sonrió ligeramente.
...—¿Desde cuándo eres tú el que propone faltar?...
...—Desde que Helix está caminando por los pasillos como si esto fuera su laboratorio....
Eso los hizo callar.
Salieron por la puerta lateral que daba al parque cercano. Arcadia parecía normal. Demasiado normal. Gente paseando. Niños jugando. Autos circulando.
Pero había más cámaras de lo habitual. Más patrullas. Y, en el cielo, un dron pasó zumbando, un poco más bajo de lo que debería.
Luis lo siguió con la mirada.
...—¿Siempre vuelan así de bajo?...
...—No —respondió Ismael....
Se sentaron en una banca. El silencio esta vez no era incómodo. Era necesario.
Caro fue la primera en romperlo.
...—Luis....
Él la miró.
...—Si algo se sale de control… ¿vas a pedir ayuda?...
Luis sonrió con ese gesto protector que siempre tenía con ella.
...—Siempre....
...—No me mientas....
Ahí estaba la hermana. No la amiga. La hermana.
Luis suspiró.
...—No me gusta depender de otros....
...—Pues aprende —dijo ella, firme—. Porque no estás solo....
Eso lo golpeó más fuerte que cualquier acusación de Eliuth.
Ismael habló entonces.
...—Yo estoy contigo....
Directo. Sin adornos.
Luis lo miró. Eran años de amistad. Secretos. Risas. Problemas.
...—Lo sé....
...—No —corrigió Ismael—. No lo sabes. Lo dices. Pero no lo sabes....
Leleni los observaba en silencio. Luego, con suavidad, apoyó su mano sobre la banca, apenas rozando la de Luis.
No fue dramático. No fue exagerado. Fue pequeño. Pero eléctrico.
Luis la miró. Ella no retiró la mano.
...—No tienes que cargar todo —susurró....
Ahí hubo algo diferente. No era solo apoyo. Era cercanía. Era complicidad. Era algo que todavía no tenía nombre. Pero estaba creciendo.
Luis entrelazó apenas sus dedos con los de ella. Un gesto mínimo. Pero consciente.
Caro los vio. Sonrió. No dijo nada.
Ismael miró al cielo. El dron seguía ahí. Más bajo. Más presente.
Y en la distancia, muy leve, casi imperceptible… Una sirena. No de ambulancia. Algo más industrial. Más grave.
Los cuatro levantaron la vista.
...—¿Escucharon eso? —preguntó Caro....
...—Sí —respondió Ismael....
Luis frunció el ceño. El sonido duró apenas unos segundos. Luego silencio. Demasiado silencio.
Leleni apretó un poco más la mano de Luis.
...—No me gusta esto....
Él tampoco.
Pero esta vez no dijo que todo estaba bien. Solo miró hacia la ciudad. Y por primera vez desde que todo empezó a sentirse raro… Sintió que algo se estaba moviendo bajo la superficie. Algo que no podían ver. Algo que todavía no tenía forma. Pero que ya estaba viniendo.
Y esta vez… No iba a ser solo una discusión escolar.
El día siguiente había dejado dudas. Y Arcadia, sin saberlo, estaba contando sus últimas horas de normalidad.