Me llamo Dayana Gamez. Y en este libro plasmo los recuerdos de mi vida, cada palabra, cada estrofa, cada párrafo y cada capítulo son las líneas que se fueron escribiendo en mi cuerpo y luego en mis recuerdos.
Sin embargo todos ellos se fueron convirtiendo en raíces convirtiendo mi vida en un gran árbol fuerte.
En un momento sentí que mi vida no valía la pena, pero llegó esa luz que me hizo ver el propósito de mi vida.
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C-4
Capítulo 4.
Mi tia ya tenia varios dias de visita, mi primo, mi tío y yo peleábamos mucho, y la pagana de todo era siempre yo, aunque, ya me daba igual que me pegaran, ya me consideraba masoquista.
Cierto día en horas de la tarde, mi tía se sentía un poco mal por la gran barriga y mi primo y yo teníamos una pelea magistral.
Yo le grite que le iba a dar un puño si no se callaba y mi tía fue la que respondió, se levantó de la silla acercándose a mi.
Empezó a gritarme: que le pegara que si no le pegaba, era ella la que me iba a dar un puño a mi.
Mi padre iba entrando en ese momento en el que ella tenía la mano a punto de darme el golpe, un grito de él, disiendo: que me pegara, nos hizo a todos saltar del miedo.
Todos los que estábamos en casa lo miramos con miedo, ese grito sonó aterrador y su rostro aun más.
Mi tía bajo la mano aterrorizada, mi padre se acercó muy cerca de ella y le dijo: que me pegara por que sino iba ser el quien le pegara a ella sin importar su embarazo.
Mi tía tenía tanto miedo que se puso pálida como un papel y temblaba del miedo, mi abuela al presenciar la escena se metió en el medio de los dos, evitando que algo pasara.
Le pidió a mi padre que se calmara, pero él no lo hizo, sus labios temblaban de rabia y las venas de su cuello se veían inflamadas de la ira que sentía.
Su reacion fue decirle a mi abuela: que recogiera todas sus cosas y se fuera con todos de su casa, que lo dejara solo con su hija.
Mi abuela lo miró asombrada por lo que acababa de decir, pero su rostro reflejaba la seriedad con la que dio la orden.
Mi abuela se llama Rosa, ella tomó la mano de su hija y empezaron a empacar todo en medio de lágrimas, ya era de noche.
Mi papá se sentó en la puerta y me sentó al lado de él, a esperar a que todos se fueran sin rumbo desconocido.
Dos horas después Mi abuela salió con mis tíos y mi primo, ellas me miraron con tanto odio que pude sentir que me atravesó sus miradas.
Yo solo estaba sentada al lado de mi padre sin omitir sonido alguno, ni un músculo me atrevía a mover.
Debo admitir que su partida me alegro, yo no me sentía querida por ninguno de los que se acababan de marchar, así que su partida no me dolió.
Me quedé en ese entonces sola con mi papá, su trabajo era complejo, debido a que se dedicaba a la construcción y pasaba todo el día fuera de casa.
Mi abuela esa noche fue a la casa de una mujer que estaba enamorada de mi papá, ella le dio alojamiento por esa noche y al día siguiente se marcharon a otra ciudad más cercana de nuestro pueblo.
Mi padre hablo con la vecina de atrás a ver si ella podía ayudarlo conmigo y el le pagaba por mi cuidado.
Ella acepto y en el día me quedaba con ella, mientras el venía.
Cerca de allí había una escuela privada y yo estudiaba allí, el ganaba bien y yo era su único compromiso, así que tenía como darme esos lujos.
Yo era la niña que todo lo tenía en la escuela, los mejores cuadernos de olor a chicle que no todos se daban el gusto de tener por su valor, pero yo los tenía.
De merienda cada día, llevaba la merienda de otro niño de quince dias.
Mi papá desde que mi abuela se fue empezó a darme todos los gustos que yo quería, pero eso no me ayudó, más bien empeoró lo que en mi se estaba dañando.
Me convertí en una niña mimada, malcriada, rebelde, manipuladora y mentirosa, para conseguir lo que yo quería era capaz de crear las más terribles mentiras.
Mi papá en ese tiempo se volvió tan ingenuo conmigo que me creía lo que yo decia a ojos cerrados, si yo le decía hay tres patas y si el veía que eran cuatro, prefería decir que eran tres por que yo así lo decía, me puso tan malcriada que me volví mala, ya odiaba al mundo y me dieron una barita mágica para destruirlo.
La señora que me cuidaba, fue una excelente persona conmigo, creo que en ese entonces era la única persona que me quería sinceramente.
Mi papá empezó aislarse por días, ya casi no venía a casa, yo prácticamente vivía era con la señora, en su casa.
Ella tenía cuatro hijos, todos eran muy especiales conmigo, me querían y lo demostraban a diario.
Yo en la escuela era una de las mejores academicamente, era buena en todas las materias, de eso mi padre nunca tuvo quejas de mi.
Todo iba marchando bien, mi padre llegó un día y nos dijo: que le salió un trabajo en otra ciudad y debía irse.
Le preguntó a la señora si podía quedarse conmigo ella acepto y así fue el se fue.
Sin embargo, no todo continuo así, cierto día en el colegio se organizaba un desfile de reina de belleza entre las niñas.
Yo me sentía la mejor en todo, así que ahí estaba peleando el puesto de reina, en ese momento, llegó un auto lujoso y preguntó si allí era que estudiaba Dayana Gamez que venia de parte de su padre.
La maestra asintio a la pregunta y él hombre le sugirió a la maestra que hablaran en privado, que lo que le iba a decir era delicado.
La maestra asintió y camino a uno de los salones con él hombre que bajo del auto.
Escuchando todo lo que él decia, no pude con la curiosidad y sin ellos darse de cuenta los seguí.
La palabras de aquel hombre se taladrado en mi mente de una manera tan abrumadora que sentí morir en ese instante.
Le dijo a la maestra: ¡El padre de la niña acaba de morir!
No pude seguir ocultándo mi presencia, ya que caí al suelo de rodillas tropezando con un pupitre haciendo ruido, el cual llamo la atención de ellos.