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La Niñera Curvis De Intercambio

La Niñera Curvis De Intercambio

Status: Terminada
Genre:Romance / Amor prohibido / Grandes Curvas / Completas
Popularitas:211.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Maia_M

Briana llega como niñera de intercambio a un hogar donde el pasado todavía duele. Maicol, padre viudo, intenta equilibrar su trabajo con la crianza de Pía y Teo, quienes a veces sienten que no reciben toda la atención que necesitan. Poco a poco, Briana descubre secretos y emociones contenidas que acercan sus corazones, mientras la cercanía entre ellos despierta sentimientos inesperados. Entre risas, tensiones y pequeños gestos, tendrán que aprender si el amor puede sanar heridas y florecer incluso en los lugares más inesperados.

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Capítulo 7 – Entre rechazos y confesiones

Briana

El día había transcurrido relativamente tranquilo. Había acompañado a Pía con un dibujo para la escuela, ayudado a Teo a repasar unas divisiones y hasta compartido un café rápido con Maicol en la cocina mientras él revisaba planos en su computadora. Todo parecía en calma, y esa calma me dio confianza para intentar algo que hasta ahora no había sucedido: cenar todos juntos, como familia.

Preparé una comida sencilla pero hecha con cariño: pollo al horno con papas y una ensalada fresca. Pía revoloteaba a mi alrededor, insistiendo en poner la mesa con servilletas de colores y flores de papel que había hecho en la escuela. Yo le dejé hacerlo porque su entusiasmo era contagioso, y cuando terminé de cocinar, la mesa parecía un pequeño festín.

—¡Papá! ¡Mira! —gritó Pía cuando Maicol bajó de su despacho. Señalaba las flores de papel como si fueran un tesoro.

Él sonrió, acariciándole la cabeza con una ternura automática, y luego se sentó en su lugar de siempre, al extremo de la mesa. Yo me acomodé frente a él, con los niños entre los dos.

Al principio, todo iba bien. Pía hablaba sin parar sobre su día, contando historias que parecían mezclarse entre la realidad y la fantasía. Maicol la escuchaba con paciencia, interrumpiendo de vez en cuando con una pregunta. Yo sonreía, disfrutando de esa escena que, aunque sencilla, me hacía sentir parte de algo importante.

Pero entonces noté la cara de Teo. Estaba serio, con el tenedor en la mano sin probar bocado, observando la mesa como si nada de aquello le gustara.

—¿No quieres pollo, Teo? —le pregunté suavemente.

Él me miró por primera vez en toda la cena, y sus palabras salieron como un golpe:

—Yo no necesito que me prepares nada.

Me quedé helada, con la boca entreabierta. Pía lo miró sorprendida, y hasta Maicol alzó las cejas, aunque no dijo nada de inmediato.

—Teo… —intenté de nuevo, con voz baja.

—Ya tenemos a papá —me interrumpió, clavando la mirada en mí con un reproche que me atravesó el pecho—. Pero parece que él no quiere estar con nosotros. Mejor te deja a ti para que hagas todo.

Las palabras pesaron como piedras. El silencio en la mesa se hizo insoportable. Pía bajó la cabeza, incómoda, y yo sentí un nudo en la garganta. No quería llorar, no frente a él, no frente a todos.

Maicol se aclaró la voz y habló con firmeza.

—Teo, eso no es cierto.

—¡Sí lo es! —dijo él, levantando la voz—. Tú nunca estás. Siempre estás en el trabajo o en tus cosas, y ahora tenemos a Briana porque es más fácil dejarla con nosotros que estar aquí.

Yo tragué saliva, sintiendo que esas palabras no eran realmente contra mí, sino un grito desesperado dirigido a su padre.

Maicol respiró hondo, conteniéndose.

—Basta. Terminamos de cenar.

Nadie más habló. Pía intentó sonreírme, como para suavizar la tensión, pero yo apenas logré devolverle el gesto. Comí en silencio, con las manos temblando bajo la mesa, sintiéndome de pronto como una intrusa en una casa que no era mía.

Cuando terminamos, llevé los platos a la cocina. Escuché cómo Maicol mandaba a los niños a cepillarse los dientes y subir a sus habitaciones. Me quedé de pie frente al fregadero, pasando un trapo por el mismo plato una y otra vez, tratando de controlar las emociones que me revolvían por dentro.

No sé cuánto tiempo pasó hasta que escuché una voz a mis espaldas.

—Briana.

Me giré y vi a Maicol, apoyado en el marco de la puerta. Sus ojos tenían esa seriedad que siempre lo acompañaba, pero había algo distinto también, un matiz que no supe identificar.

—Lo siento por lo de Teo —dijo, cruzando los brazos—. No fue justo contigo.

Tragué saliva.

—Está bien… yo sé que en realidad no hablaba de mí. Está enojado contigo.

Él bajó la mirada un segundo, como si esas palabras lo golpearan, y luego suspiró.

—No es fácil para él —murmuró—. Para ninguno de los dos lo es.

Asentí, aunque mis ojos ardían. Me giré de nuevo hacia los platos, porque no quería que me viera llorar.

Él no se fue. Lo sentí acercarse un poco más, hasta quedar a unos pasos de mí.

—Estás haciendo un buen trabajo, Briana. Aunque él no lo diga, lo nota.

Sus palabras me desarmaron. Giré la cabeza y me encontré con su mirada. Por un segundo, el tiempo se detuvo. Era la primera vez que sentía tanta sinceridad en su voz, sin la capa de seriedad que solía cubrirlo todo.

Quise agradecerle, pero antes de que pudiera decir algo, escuchamos un golpe suave en las escaleras. Era Teo, parado allí, con la cabeza agachada.

—¿Puedo hablar con Briana? —preguntó, casi en un susurro.

Maicol me miró y luego asintió, retirándose hacia su despacho.

Me sequé las manos con un paño y caminé hacia Teo. Subimos juntos a la sala de estar, donde la luz era tenue. Él se sentó en el sofá y yo lo miré, esperando a que hablara.

—Perdón —dijo de repente, con los ojos fijos en el suelo—. No quise decirlo así.

—Teo… —empecé, pero él me interrumpió.

—Es que… cuando papá está contigo o en el trabajo, siento que ya no nos quiere. Que somos una carga, ¿sabes? Como si fuera más fácil dejarte a ti cuidándonos que estar con nosotros.

Su voz se quebró en la última frase, y ese muro que había mantenido desde que lo conocí se resquebrajó frente a mí.

Me acerqué despacio y me senté a su lado.

—Teo, tu papá te quiere más que a nada en el mundo. Eso nunca va a cambiar. No es que quiera deshacerse de ti ni de Pía. Solo… a veces los adultos se complican demasiado con el trabajo, y parecen más lejanos de lo que son.

Él levantó la vista, con lágrimas contenidas en los ojos.

—¿Entonces no nos va a dejar?

—Claro que no —respondí, acariciándole el cabello con cuidado—. Yo no vine a reemplazar a tu papá. Estoy aquí para ayudar, para que la vida sea un poco más fácil para ustedes.

Me abrazó entonces, de manera torpe, pero sincera. Y yo lo abracé fuerte, con un alivio inmenso recorriéndome.

Cuando bajé de nuevo, encontré a Maicol en la sala, con un vaso de agua en la mano. Me observó un segundo, y luego, sin decir palabra, asintió levemente. Fue un gesto pequeño, pero en él había algo más: reconocimiento, gratitud… y tal vez un inicio de cercanía que no me había atrevido a imaginar.

Esa noche, mientras me acomodaba en mi cama, sentí que había dado un paso importante. No solo con Teo, sino también con Maicol. Y aunque los miedos seguían ahí, esa chispa de esperanza me calentó por dentro como un fuego suave.

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Cinzia Cantú
Seguiré leyendo sobre estos personajes
Cinzia Cantú
Esta novela te hace volver a creer en la humanidad a pesar de que se hayan empercinado a querer desbaratarla. Me encantó leerla y disfruté de cada personaje. Gracias escritora !! . ❤️🌹❤️
Cinzia Cantú
Esta trama es muy especial e invita a soñar y creer que, con amor, muchas cosas pueden ser posibles
Cinzia Cantú
Me embargó una emoción enorme y me alegré mucho por esta familia por todo el amor que comparten
Cinzia Cantú
No existe la posibilidad de contraer matrimonio ??
Cinzia Cantú
No creo que se vaya ya es parte de esa hermosa familia
Cinzia Cantú
Bien pensado y no creo que vuelvas a tu país
Cinzia Cantú
Comienzan los encuentros encendidos
Cinzia Cantú
Este capítulo es una dulce entrega entre dos personas que se aman
Cinzia Cantú
Qué historia más esperanzadora !!
Cinzia Cantú
Qué lindo que haya sido así ! 🌹❤️
Cinzia Cantú
Qué hermosa familia unida
Cinzia Cantú
Qué suerte que se aclararon las cosas
Cinzia Cantú
Muy buena decisión aunque los niños consideran a Briana de la familia
Cinzia Cantú
Es hora de decisiones
Cinzia Cantú
Ya están dando muchas vueltas
Cinzia Cantú
Ya hablen de una vez por todas
Cinzia Cantú
Ya está , habla con ella yyyyyyyyyyyy viva el amor !!
Cinzia Cantú
Briana ya lo encotraste
Cinzia Cantú
Ya hablen con los niños
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