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Loco Por Mi Asistente

Loco Por Mi Asistente

Status: Terminada
Genre:Romance / Traiciones y engaños / Completas
Popularitas:32.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Yingiola Macosay

Solo Elena Mirel puede ser la asistente de Maximiliano Kade Deveron. Uno de los hombres más poderosos a nivel internacional.
Visionario, frío. Muchos le temen. Otros lo idolatran. Pero solo ella puede entender su ritmo de trabajo.

Pero la traición del novio de Elena hace que Maximiliano descubra que Elena le interesa más de lo que él se pueda imaginar.

Acompáñame a descubrir que pasará con este par.

NovelToon tiene autorización de Yingiola Macosay para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

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Pero no se estabilizaba. Las responsabilidades aumentaban. El presidente dependía cada vez más de ella. Las decisiones eran más grandes. El ritmo más salvaje.

Y Elena, sin quererlo, se perdió un poco más en ese mundo de perfección y exigencia.

Aun así, mantenía la relación con esfuerzo. Amada Julián, aunque de una manera silenciosa, menos demostrativa. Lo cuidaba con gestos pequeños: le preparaba café por las mañanas cuando podía, le enviaba mensajes breves recordándole cosas importantes, organizaba los fines de semana fuera de la ciudad de vez en cuando, buscando conectar.

Pero la atención estaba ahi, flotando, invisible.

Fuera de su trabajo, Elena llevaba también un peso emocional que nadie conocía. Su padre vivía a tres horas de la ciudad. Ella hablaba con él cada dos o tres veces en la semana, le enviaba dinero, se aseguraba de que tuviera todo lo que necesitaba. Pero a veces la invadía la culpa por no visitarlo lo suficiente. La distancia no era solo geográfica; era también emocional. Desde la muerte de su madre, padre e hija se habían vuelto personas que se querían profundamente pero no sabían. Cómo expresarlo sin evitar el dolor.

Los sábados por la tarde era un momento más íntimo. se sentaba junto a la ventana de su apartamento, dejando que la luz dorada bañara la habitación. tomaba una taza de té, escuchaba música suave y abría su cuaderno de acuarelas. Cada pincelada era un pensamiento liberado, una emoción que no se atrevía a decir en voz alta. A veces pintaba paisajes que nunca había visto, a veces rostro que parecían sacado de sus propios memorias fragmentadas.

Era la única actividad que le hacía olvidar que su vida profesional por completo.

Los domingos por la mañana, solía reunirse con su mejor amiga, Camila Duránd.

Camila era lo opuesto a Elena: extrovertida, sarcástica, impulsiva. Trabajaba en Marketing, para una firma de moda y siempre se vestía como si fuera a pisar una pasarela. Camila era la única persona que lograba arrancarle confesiones a Elena.

-- ¿Y qué tal el presidente? -- preguntó una vez, mientras bebían café en una terraza.

-- Intenso. -- respondió Elena, rodando los ojos. -- Como siempre.

-- ¿Y tú? -- insistió Camila, entre cerrando los ojos. -- ¿Cómo estás tú? --

Esa pregunta siempre la hacía flaquear.

-- Bien. -- respondió, con esas sonrisa serena que usaba, para todo.

Pero Camila no se tragaba las máscaras. -- No tienes que ser fuerte para mí, ¿sabes? --

Elena bajo la mirada. -- Si dejo de ser fuerte. -- susurró. -- No sé quién sería. --

Camila tomó la mano de Elena. -- Serías tú. Y eso es suficiente. --

Elena nunca respondía a eso. no sabía cómo.

A pesar de su éxito, de su inteligencia, de su belleza, había una soledad que la acompañaba siempre, como una sombra suave. No era la típica soledad dramática, sino una más profunda: la de una mujer que carga demasiado, que se exige demasiado, que no sabe cómo descansar sin sentirse culpable.

Su novio lo percibía. Su amiga lo sabía. Su padre lo intuía.

Pero solo Elena podía enfrentarlo.

Por las noches, antes de dormir tomaba un libro. No de negocios, no de economía, no de tecnología. Leía novelas antiguas, de historias románticas, relatos que hablaban de vidas simples, de personas que se permitían sentir sin miedo. Se preguntaba, a veces, si ella sería capaz de algo así.

Su vida fuera del trabajo no era desdichada. Era, de hecho, bastante hermosa. Pero estaba hecha de silencios, de rutinas para sostenerse, de emociones escondidas y una búsqueda de constante equilibrio.

Era una mujer que lo tenía todo... excepto tiempo para sí mismo.

👤

Maximiliano Kade Deveron.

En cambio, la vida de Maximiliano era una figura casi mítica: el presidente impecable de Deveron Industries, un imperio tecnológico, un hombre cuya mirada podía desestabilizar a un ejecutivo con décadas de experiencia. En el piso cuarenta y uno del rascacielos corporativo. Maximiliano dominaba cada conversación, cada sistema, cada decisión. Pero fuera de ese mundo hecho de acero, vidrio y poder, existía otra versión de él: una más oscura, más silenciosa, más humana... más profunda y solitaria.

Cuando terminaba su jornada de trabajo, qué rara vez ocurría antes de las Diez de la noche. Maximiliano cerraba su laptop, recogía su abrigo y salía por la puerta privada del edificio. Evitaba el lobby principal. No le gustaban las miradas, ni los saludos innecesarios, ni que los empleados lo vieron vulnerable después de horas de trabajo. La fachada del hombre perfecto debía permanecer intacta.

Su chofer lo esperaba, su auto negro que se mezclaba con la noche. La ciudad brillaba con luces amarillas y rojas. Pero él rara vez observaba el paisaje. Miraba por la ventana con la expresión del hombre que piensa demasiado, qué carga demasiado, que nunca apaga su mente.

El camino hacia su penthouse era silencioso, impecable, casi clínico. Su vida, en gran parte, también lo era.

Su hogar ocupaba el último piso de un edificio moderno, con ventanales que mostraban la ciudad como un tablero iluminado. Pero aunque desde afuera todo parecía lujo, por dentro reinaba un vacío elegante. El espacio era amplio, ordenado hasta lo obsesivo. Muebles minimalistas, líneas rectas, arte contemporáneo en blanco y negro. Nada fuera de lugar. Ni una fotografía familiar. Ni un rostro de vida espontánea.

Porque Maximiliano nunca fue un hombre de hogar. El penthouse era solo un refugio silencioso para dormir y pensar, no un sitio para vivir.

Tras dejar su maletín sobre la mesa de mármol, camino hasta el bar privado. Se sirvió un whisky caro, siempre el mismo, siempre la misma cantidad. No era un hábito de disfrute: era un ritual. El whisky lo acompañaba como la única compañía constante que no demandaba nada de él.

A veces encendía la televisión sin volumen, solo para llenar el silencio. Otras veces se sentaba en la terraza, mirando el horizonte nocturno mientras fumaba un cigarro. Ese era uno de los pocos vicios que se permitía, siempre en privado. Nadie en la empresa sabía que fumaba. Su forma de romper, por unos minutos, la perfección que el resto del mundo esperaba de él.

La gente creía que Maximiliano tenía una vida personal intensa, llena de eventos sociales, lujos y amistades influyentes. Pero la verdad era distinta. Casi no tenía amigos. Su círculo era mínimo, reducirlo a colegas con los que compartía intereses profesionales, algún antiguo compañero de universidad, y poco más. Nunca se permitía intimidad real. Prefería mantener a todos a distancia.

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JZulay
Querida Yingiola....
en definitiva, está obra es diferentísima a las otras que he leído de su biblioteca.
Me llamó la atención desde un principio, pero luego la trama se hizo monótona, un juego de palabras p'lante p' tras....me dejó con ganas. Los personajes eran muy fríos, comprendo que era naturaleza del personaje.....Sin embargo, de aquí a la China, cuando llega el amor, transforma !!!!.
yingiola ines macosay garcia: Gracias por tu comentario. 🤭Si tienes toda la razón 😉
total 1 replies
Marshaan Sanchez
excelente como tu imaginación y tu talento se engalanan para dar rienda suelta y regalarnos tantas obras ya escritas y por escribir te deseo que sigan los éxitos por qué eres muy buena en lo que escribes me encanta como escribes
yingiola ines macosay garcia: saludos 🙏 gracias por tu comentario. 🫂🙏
total 1 replies
Marshaan Sanchez
con lo que e leído estoy más intrigada y me deja llena de mucha ganas de seguir leyendo por qué que viene con tanta perfección
Caamila LópezOk
Que lindo que se sean claros y hablen sobre todo.
Kim Nava
viejo miserable ni por qué lo van a a sacar del hoyo en el que el mismo se metió deja de ser tan imbécil😡
Kim Nava
vaya un prota que si valora a la mujer que ama y no se deja manipular
Kim Nava
no puedo creer que está loca de elena lo este arrojando a ese compromiso absurdo😡
Kim Nava
ya no ruegues maximiliano solo déjala ir no empieza nada entre ustedes y ella no confía en ti creyó más en el que dirán que en ti
pero a un a si mantente recto en tu decisión de no casarte
Maria Gudiño
es un pobre infeliz 😡😡😡🤬🤬
Kim Nava
es tan patética que no sabe lo que siente después será tarde cuando el se canse de ese juego
Rosa Martinez
Ya salió el peine ...👀
Maria Mongelos
Excelente. Gracias querida escritora
Maria Mongelos
Hermosa historia💕 gracias querida escritora 🫶Felicitaciones🌹
😜 Betsy 🇻🇪
👏👏 una noche o cena en familia inolvidable 😍 muchas felicidades autora por excelente novela 👏👏👏
Zuliner Chacon
👏👏👏 Te felicito, éxitos. Gracias por tomar de tu tiempo para compartirlo con nosotras a través de tus excelentes historias. Sigue adelante que eres muy buena escribiendo. 👏👏 🫂
Zuliner Chacon
Definitivamente fue una noche inolvidable en dónde existió unión familiar 👏👏.
Felicitaciones autora, me encantó la novela
Zuliner Chacon
👏👏 Un bebito que lindo 👏👏 Me encanta la novela porque se entregan como pareja en lo empresarial, en lo personal y ahora como padres. Se educan, se comunican, aprenden, comparten opiniones y ejecutan , no existe el yoismo. 👏
Patricia Salvadores
Bravo 👏👏👏Excelente , Alucinante la historia atrapante hasta el final!☺️☺️ Gracias Yingiola Mancosay! ☺️
Sakura
me encantó
Mine Romero
Felicidades eres excelente escritora y te mereces muchas oportunidades y grandes éxitos 👏👏👏😊😊
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