Nina reencarna en un mundo mágico con una nueva oportunidad para ser feliz.
*Esta novela es parte de un gran mundo mágico, te invitamos a leer el resto de las historias*
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Eliah
Los días siguientes pasaron más rápido de lo que Nina esperaba.
La mansión Bellington se llenó de actividad.. sirvientes limpiando salones, escoltas reforzando entradas, mensajeros entrando y saliendo sin descanso. Todo para recibir a los nuevos maestros que el duque Nevin había elegido personalmente.
Nina observaba desde el balcón mientras los carruajes comenzaban a llegar, uno tras otro, cada uno más elegante y vistoso que el anterior. Su corazón latía con fuerza.
Esta vez… esta vida… era distinta.
Y ella había decidido vivirla.
El primer carruaje era negro, sobrio, con un sello de plata en la puerta. De él bajó un hombre alto, de cabello gris y expresión afable.
Sir Damion Hartley.
El economista más respetado del reino.
Cuando vio a Nina, hizo una ligera reverencia.
Sir Hartley: Lady Nina Bellington, será un honor enseñarle. El duque me ha hablado maravillas de su determinación.
Ella se sonrojó, sorprendida.
Determinación.
En su vida pasada, nadie hubiese usado esa palabra para describirla.
Nevin, que estaba a su lado, sonrió orgulloso.
Nevin: Mi hermana está lista para más de lo que imagina.
Nina sintió que el pecho se le calentaba.
El segundo carruaje llegó escoltado por dos caballos plateados. Cuando se abrió la puerta, bajó un hombre joven, de mirada seria y porte militar.
Cabello oscuro.
Ojos fríos como el acero.
Un aura de disciplina y fuerza.
Capitán Roland Hale, uno de los mejores instructores de combate de la guardia real.
Él la miró de arriba abajo, analítico, pero no con desprecio, sino con curiosidad profesional.
Capitán: ¿Usted es Lady Nina?
Ella tragó saliva y asintió.
Nina: Sí… yo quiero aprender a defenderme.
Roland inclinó la cabeza apenas.
Capitán: Entonces lo hará. Pero esto no será un pasatiempo. Será un entrenamiento real.
Nevin intervino antes de que ella respondiera.
Nevin: La cuidarás, pero no la subestimarás.
Capitán: Nunca lo hago..
Nina sintió un escalofrío.
De nervios.
Y de emoción.
Eso sintió Nina mientras seguía a Roland Hale hacia el patio de entrenamiento aquel primer día. Y lo más sorprendente fue que, contra todas las expectativas.. incluyendo las de ella misma, le fue bien.
Su cuerpo, aunque delicado, respondía mejor de lo esperado. Movimientos básicos de defensa, equilibrio, resistencia… Roland parecía sorprendido, aunque lo ocultaba detrás de su típica expresión seria.
Y en las clases de administración con Sir Damion Hartley, Nina absorbía información como si hubiese estado esperando toda su vida para entender cómo funcionaba un ducado. Hacía preguntas inteligentes, tomaba notas claras, y proponía ideas que incluso dejaron al maestro pensativo.
Nevin, cada vez que pasaba por ahí, se detenía tras la puerta para observarla con una mezcla de orgullo paternal y sorpresa absoluta.
Nevin: ¿Mi hermana…?
sin entender cómo era posible que la tímida Nina de antes ahora brillara con tanta determinación.
Una tarde, mientras Nina terminaba su clase de economía, las puertas de la mansión se abrieron y entró Eliah Ravenswood, elegante como siempre, con ese aire sereno que encantaba a todos.
Eliah: Buenas tardes
Nina respondió con cortesía..
Nina: Bienvenido, Lord Eliah.
Pero Eliah, al ver los libros de contabilidad, los diagramas de comercio y la mesa llena de planes financieros, levantó una ceja.
Eliah: Oh… veo que estás ocupada con… asuntos nuevos.. ¿los entiende bien?
No fue risa abierta.
No fue burla directa.
Pero ese tono suave, casi inocente, escondía una punta afilada que Nina reconoció al instante.
En su vida pasada conoció demasiadas personas así.. pasivo-agresivas, disfrazadas de amabilidad.
Personas que te sonreían mientras te juzgaban.
Personas que te hacían sentir inferior sin levantar la voz.
La antigua Nina se habría encogido.
Habría bajado la cabeza.
Habría buscado aprobación.
Pero esta Nina… estaba renacida en todos los sentidos.
Ella lo miró con serenidad impecable.
Nina: Sí, estoy muy ocupada.. Estoy aprendiendo lo que realmente quiero aprender. Y disfruto cada clase.
Eliah parpadeó, como si no esperara esa respuesta.
Nina simplemente tomó otro libro, ignorando por completo la sombra de burla disfrazada en sus palabras.
Porque ahora tenía un objetivo.. ser feliz.
Y no pensaba permitir que nadie.. ni siquiera Eliah, ni siquiera un príncipe, un noble o un dios.. la hiciera sentirse pequeña otra vez.
Roland Hale, que pasaba por el pasillo para buscarla para su entrenamiento vespertino, escuchó la conversación. Se detuvo un segundo, miró a Eliah con una expresión fría… y luego a Nina, con una chispa de aprobación silenciosa.
Nevin también salió de su despacho en ese momento, justo a tiempo para ver a su hermanita comportarse con una madurez que jamás imaginó.
Y en su rostro apareció algo que pocas veces mostraba.. orgullo sincero y absoluto.
Búscate un novio sincero, un leal compañero que te trate como a un igual" 🗣️‼️